Prueba Citroën Berlingo: dos coches en uno solo

Si necesitas un vehículo para tu vida profesional y personal, el Citroën Berlingo puede encajar en tus necesidades. Probamos la versión turbodiésel con cambio EAT8.

Que los monovolúmenes hayan prácticamente desaparecido y los turismos derivados de vehículos comerciales sigan haciéndose un hueco, dice mucho del interés que despiertan modelos como este Citroën Berlingo. He probado la versión BlueHDi de 130 CV con cambio automático y te cuento por qué pienso que puede ser una buena opción para tu familia.

Lo primero que hay que hacer es aplaudir la decisión de Citroën de volver a ofrecer este modelo con motor de combustión, porque hubo un tiempo en que se convirtió en 100% eléctrico. Las penalizaciones por pasarse de emisiones en sus ventas globales obligaron a esa decisión. 

Pero como las ventas de los coches de baterías no van como se esperaba y los clientes demandan otro tipo de mecánicas, Citroën ha acertado en esta decisión. El camino hacia el coche eléctrico no es tan sencillo como parecía.

En este sentido hay que decir que hay otra mecánica BlueHDi de 102 CV, pero no la recomiendo. Se queda demasiado corta de potencia.

El Berlingo es un modelo ya de sobra conocido y mantiene intactos sus puntos fuertes: amplio interior, gran capacidad de carga, puertas correderas y un elevado confort de marcha. Ahora se acaba de actualizar estéticamente. Y eso es algo que se nota todavía más en esta unidad de pruebas con acabado XTR

Monta nuevos paragolpes, faros renovados y colocados algo más arriba, lo que también viene bien en caso de accidente para abaratar costes de reparación y, como salta a la vista, nuevo logotipo de inspiración retro. Y esta versión XTR suma labios inferiores en ambos paragolpes para lograr un aspecto algo más campero y cercano a la estética SUV que tanto gusta ahora.

Pero lo que más destaca es que cuando pasas al interior te encuentras con un habitáculo que no tiene nada que envidiar a modelos de segmentos superiores, porque monta tanto cuadro de mandos digital como pantalla táctil de 10 pulgadas, así que transmite la sensación de ser muy tecnológico. Y tampoco falta conectividad inalámbrica con el teléfono móvil.

Cuando te pones al volante sientes que no necesitas más, porque cuenta con el empuje suficiente y su consumo es bastante razonable. En esta prueba ha gastado una media de 6,4 litros, quizás algo más de la cuenta, porque la unidad probada estaba equipada con el cambio automático EAT8 de ocho velocidades, cuyo funcionamiento es suave y te facilita la vida en el día a día, pero esto no lo veo tan necesario. 

Con el manual te ahorras 1.500 euros. Al volante es cómodo y en curvas, eso sí, balancea más de la cuenta, porque la suspensión es blanda.

Mi conclusión

El Citroën Berlingo es un compañero muy adecuado para la familia y el tiempo libre y puedes usarlo también para trabajar. Ha mejorado mucho en tecnología y materiales y es un coche cómodo para viajar, además de ofrecer un espacio de carga enorme.

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Enrique Trillo

Redactor jefe

Enrique Trillo es redactor jefe de Auto Bild desde 2005. Puedes localizarle escribiendo pruebas de coches, vídeos y en noticias y análisis de la actualidad del sector.

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Esta es la primera prueba del Citroën Berlingo 2018. Se trata de un coche con espíritu familiar completamente renovado. Llegará al mercado el mes de septiembre.