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Noticia

Coche eléctrico

Proyecto Titan: el coche de Apple y sus infinitos altibajos

El coche de Apple tardará en llegar
El coche de Apple protagoniza una de las mejores telenovelas que se conocen

En 2014 a muchos se les dibujó una sonrisa, mientras que a otros probablemente se les borró. Y es que en un año en el que el 4G estaba despegando y prometía una nueva dimensión en cuanto a conectividad, Apple anunció que pretendía lanzar un coche. Nacía el Proyecto Titan (así, sin tilde), también conocido como el coche de Apple.

La aventura de crear un coche propio es muy tentadora cuando tienes el dinero y los medios para hacerlo. Sin embargo, no es una tarea fácil para novatos: a lo largo de la historia hemos podido ver cómo grandes nombres se han estrellado por muy buenos e innovadores que fueran sus proyectos. 

Apple: del coche a las gafas de realidad virtual o el iPhone plegable

Ahora, las tecnológicas, cada vez con más poder, quieren entrar en un mercado ideal para colocar sus productos conectados: Amazon, Google (a través de Waymo) o Rivian van avanzando paso a paso en su afianzamiento en el sector de las cuatro ruedas, mientras ven cómo gigantes como Alibaba o Xiaomi empiezan a dar sus primeros pasos. Otros, sin embargo, no han conseguido llegar al final a pesar de tenerlo todo (aparentemente) de cara: Dyson es el mejor ejemplo. James Dyson declaró al 'Sunday Times' que se había gastado 560 millones de euros, pero que no lo veía viable

James Dyson y su fallido proyecto de coche
James Dyson y su fallido proyecto de SUV eléctrico. Foto: Dyson

En la sede de la marca de Cupertino, de donde han salido (y siguen saliendo) respuestas a necesidades que a priori nadie tiene, pretendían entrar a uno de los mercados más difíciles y competidos que existen. Y es que una cosa es hacer un móvil y convertirlo en un objeto de culto y otra muy diferente lanzar un automóvil con todo lo que conlleva. 

Tim Cook, sucesor de Steve Jobs (fallecido en 2011), empezó fuerte: se crearon unos cuarteles secretos cerca de la sede principal y se contrató a ingenieros de Ford y Daimler con los que potenciar su desarrollo.

Desarrollo, por cierto, no exento de altibajos... y también de cambios de dirección. Es sabido que este tipo de empresas teme más al fracaso por no haberlo intentado que al fracaso por haberlo hecho. El caso es que la brújula apuntaba hacia diversas direcciones. En la revista AUTO BILD España publicábamos en 2015 un avance con toda la información que se manejaba por aquel entonces y lo ilustrábamos con unos renders que traducían todo lo que se sabía: iba a ser una especie de monovolumen casi simétrico, eléctrico y autónomo.

Pero no todo han sido buenas noticias. En 2016 publicábamos lo siguiente: "Se cancela el Proyecto Titan". En 2019, algo parecido: "Apple despide a 200 trabajadores del Proyecto Titan". Con el hermetismo propio de la marca, que nunca ha confirmado ni desmentido la existencia de este proyecto –la última vez, durante la elaboración de este reportaje–, la tormenta fue amainando. 

Xiaomi T77
Xiaomi se ha unido a Betsune para el desarrollo del T77. Foto: Betsune

En la necesidad continua de información con la que alimentar las secciones de noticias digitales, la manzana cayó en el olvido en favor de otras frivolidades de la industria, principalmente protagonizadas por el inefable Elon Musk.

Pero en California la cosa no paró. Quien se desconectara del coche de Apple, probablemente se sorprendería cuando en diciembre de 2020 saltó de nuevo a la palestra.

De repente los focos volvieron a Cupertino. El Proyecto Titan estaba muy vivo y las innumerables patentes registradas tuvieron una gran repercusión: hay algunas relacionadas con tecnología LIDAR (para conducción autónoma), sistemas que oscurecen los cristales del coche a voluntad... También un parabrisas con sensores que es capaz de detectar una fisura y concertar cita en el taller o unos faros con luz infrarroja que permite multiplicar por tres el rango de visión.

Todos esperan a Apple, pero Apple no llega

Sin embargo, la dirección que iba a tomar el proyecto no estaba clara: ¿sería un coche completo? ¿Un conglomerado de soluciones aprovechando la siguiente revolución, el 5G? Esto último tenía mucho sentido; no en vano, la inmensa mayoría de fabricantes ha dejado de hacer coches para ofrecer 'soluciones de movilidad': desde Renault hasta el Grupo Volkswagen.

Fernando Alonso y Akio Toyoda

De repente se dispararon las informaciones de todo tipo. Analistas de medio mundo anticipaban que Tesla podría alcanzar los tres billones de dólares de capitalización bursátil.

Mientras, sus teóricos rivales afirman que están preparados. Por ejemplo, Nicolas Peter, director financiero de BMW, confirmaba hace unos días que no le preocupa la posibilidad. “Duermo muy tranquilo”, comentó a Bloomberg, según recoge BUSINESSINSIDER.es

En Toyota son un poco más sarcásticos: Akio Toyoda, presidente de Toyota, afirmaba tajante: “Después de fabricar un vehículo, me gustaría que estuvieran preparados para tratar con los clientes y varios cambios durante unos 40 años”.

Sin embargo, no encuentran compañero de viaje

Pero como en toda novela que se precie, en el tema del coche de Apple hay un giro argumental. Y este ocurrió a principios de enero, cuando se supo los americanos se ibas a asociar con Hyundai para sacar adelante su proyecto. Bueno, se iba a asociar o estaba en conversaciones para ello, según reconoció el gigante coreano, para desarrollar no solo el Apple Car, sino también unas baterías que en Apple denominan de "siguiente nivel" en cuanto a capacidad y potencia.

Sin embargo, cuando todo apuntaba a que habría enlace definitivo, en Apple se quedaron con el ramo en el altar, puesto que el grupo coreano decidió dar el 'no' por respuesta. Y fue sorprendente, porque  incluso estaba decidido que la producción del coche completo fuera en la fábrica de Kia en West Point (Georgia, EEUU), de donde salen modelos exclusivos para el mercado americano, como el Telluride.

Prueba del Kia Telluride
No es su fuerte, pero el Telluride equipa una tracción 4x4.

Al poco se habló de Nissan, pero, de nuevo, la negociación se torció. Parece ser que los japoneses no estaban dispuestos a cambiar la manera en la que desarrollan y fabrican coches.

Cada vez más voces independientes aseguran que el problema que muchas marcas creen ver es un horizonte en el que se convierten en meras empresas al servicio del gigante tecnológico, y eso no acaba de gustarles.

Por eso no es de extrañar que ahora se hable de dos empresas ajenas al mundo del motor, al menos desde el punto de vista de fabricante clásico: son Foxxcom y Magna. Los primeros presentaron una plataforma eléctrica modular que podría valer para infinidad de modelos, mientras que los segundos crearon hace poco una sociedad con LG (LG Magna E-Powertrain) para compartir los esfuerzos de construir tantos componenes como necesitan los coches eléctricos. Además, ambos han hecho colaboraciones con Fisker.

¿Y cuándo se supone que llegaría el Apple Car? A pesar de todos los altibajos, pretenden que sea en torno a 2025, aunque no son pocas las voces que aseguran que eso es quizá demasiado temprano. Puede que una fecha más realista (y conservadora) sea 2027.  

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