El principal grupo político del Parlamento Europeo comienza las presiones para aligerar el límite de emisiones que empieza el 1 de enero

El Partido Popular Europeo ha escrito un documento pidiendo a la Unión Europea que también revierta lo establecido en la prohibición de 2035.
La Unión Europea fijó el año 2035 como el momento en el que se prohibirá la venta de cualquier coche de combustión el Viejo Continente, lo que incluye también a los híbridos de todo tipo o los eléctricos de autonomía extendida. Mucha gente está en contra de la medida y ahora el principal grupo político del Parlamento Europeo se ha manifestado contra ella.
Desde el anuncio de la medida ha habido voces tanto a favor como en contra de la norma, pero ahora el Partido Popular Europeo (PPE), que es el principal dentro del Parlamento, ha escrito un texto demandando no solo que se retrase, si no que la hoja de ruta establecida debería revertirse.
Ha sido Reuters la que ha tenido acceso al mismo y ha hecho públicas las demandas y el análisis que se hace de la situación.
El punto principal es la consideración de que habría que revertir la medida, permitiendo que se vendan a partir de 2035 coches que funcionen con biocombustibles o con combustibles alternativos que sean menos contaminantes.
También hace hincapié en los coches híbridos enchufables, a los que se considera que, dado que cuentan con una batería de tamaño considerable y pueden circular en modo 100% eléctrico durante cada vez más kilómetros (ya es habitual encontrar modelos que superen hasta los 100 km), deberían seguir permitiéndose.
Esto último iría en la línea de los visto en el sector en los últimos meses, en los que muchas de las marcas que habían anunciado una fecha para su “all-in eléctrico” han anunciado reestructuraciones de su calendario, retrasando el momento en el que solo venderán modelos de cero emisiones para centrarse en los híbridos enchufables a corto y medio plazo.
¿El motivo de esta “recogida de cable”? Sencillamente han atendido al mercado, cómo funciona y lo que está demandado. Durante 2024 se ha atendido a una caída de las ventas de modelos de cero emisiones, que se desploman en cuanto se eliminan las ayudas estatales, lo que pone de manifiesto que las ventas no surgen de manera orgánica.
Simplemente el grueso de los conductores no está preparado para dar el salto a la electricidad y por eso se ve a los PHEV como una tecnología intermedia de transición interesante en los años venideros.
Aunque hay voces disidentes, el sentir general de las marcas es el de que las cosas no se han hecho como se debe desde las instituciones.
Luca de Meo, Presidente de ACEA, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, declaró esta misma semana que “aquellos que han establecido las reglas no han proporcionado las condiciones de mercado necesarias, infraestructura de carga, esquemas de incentivos estables, fijación de precios de la energía, etc., etc.”.
También en el documento, el PPE señala que debería protegerse a las marcas de los límites de emisiones más estrictos que entran en vigor a partir del 1 de enero debido a la normativa CAFÉ (Clean Air for Europe).
De Meo apunta que, con los objetivos actuales, la industria se enfrenta a una cuantía de 15 billones de euros en multas. Y no, no se trata de los billones estadounidenses, que son 1.000 millones, si no de billones como se entienden a este lado del Atlántico, es decir, un millón de millones.
Puede parecer una cifra descabellada, pero no lo es en absoluto.
La normativa CAFE hará que el límite de emisiones medio permitido baje un 15%, pasando de los 115,1 g/km a los 93,6 g/km. La multa a la que se van a enfrentar las marcas que no cumplan con ella va a ser considerable: 95 euros por cada gramo y coche vendido que exceda esa media.
En consecuencia, las multas serán millonarias y no parece que las marcas tengan manera de evitarlas, pues para conseguirlo hay que vender más eléctricos y menos modelos de combustión, pero no es lo que demanda el mercado.
Es por eso que se han sopesado opciones bastante llamativas, como es el caso de Stellantis, de la que se habló de la posibilidad de subir el precio de los modelos térmicos, para equipararlos a los eléctricos y que así, a igualdad de tarifa, los potenciales compradores dudaran y finalmente se decantasen por un vehículo a pilas.
