En el país más importante de Europa los coches eléctricos se han desplomado. Ahora quieren recuperar las ventas con una acción evidente

Era de esperar.

A estas alturas debería estar muy claro que el coche eléctrico, por sí solo, no funciona. El elevado precio que presenta respecto a los modelos de combustión, la infraestructura de recarga, los tiempos de la misma, etc., son elementos que dejan más que clara la situación a ojos de cualquiera que preste atención, pero parece que no todo el mundo lo tiene claro.

La medida para que los cero emisiones empiecen a abrirse hueco en el mercado pasa por las ayudas estatales. Son los gobiernos los interesados en que los ciudadanos den el salto a la movilidad eléctrica, así que deben encargarse de fomentar ese paso.

En varios países europeos se ha visto que, cuando hay ayudas económicas, la gente se anima a adquirir un coche eléctrico, pero cuando estas desaparecen, el mercado prácticamente desaparece, puesto que se paraliza.

A pesar de que parezca algo claro y totalmente entendible, hay países que han optado por “cerrar el grifo” y luego han tenido que “recoger el cable” en vista de que el movimiento fue un error.

Cuando pasa en mercados menores, el varapalo para los coches eléctricos no es tan grande, pero cuando ocurre en el principal mercado para el sector del automóvil en Europa, la cosa cambia. Y es precisamente lo que ha ocurrido en Alemania.

El país germano anunció, a finales de 2023, el final de las ayudas estatales a la compra de coches eléctricos. No hacía falta ser un visionario para especular con lo que iba a pasar a continuación y que, finalmente, sucedió: un desplome de los vehículos de baterías.

Mes tras mes, el mercado ha registrado números peores que en el ejercicio anterior, siendo especialmente significativos los meses de julio y agosto, con una bajada interanual del 36,8 y del 69%, respectivamente.

Por previsible no deja de ser algo preocupante, así que el ejecutivo alemán ha anunciado que retoma las ayudas, pero con un enfoque bastante diferente: sabiendo donde está el dinero para comprar coches eléctricos, las ayudas van a ir dirigidas a las empresas, en lugar de a los conductores particulares.

En resumidas cuentas, los subsidios están pensados para flotas y ahora acogerán coches con un precio mayor.

El primer punto de importancia es el hecho de que las empresas podrán reclamar una deducción fiscal equivalente al 40% del valor del vehículo eléctrico en el año de compra, tasa que irá bajando gradualmente hasta el 6%. 

El segundo es que el límite de precio de los vehículos ha aumentado: anteriormente era de 75.000 euros, con el nuevo plan se podrán adquirir automóviles de hasta 95.000 euros siendo compatibles con las ayudas.

De esta manera, se produce una situación algo peculiar. Se reactivan las ayudas, pero van a ir dedicadas a asistir a aquellos que, al menos sobre el papel, menos las necesitan, puesto que son para quienes se plantean el salto a la electromovilidad con modelos de gama alta, no para quienes tienen un presupuesto más ajustado y seguramente tengan coches más antiguos y contaminantes.

Se calcula que la medida supondrá un importe anual de 465 millones de euros entre 2024 y 2028.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España