Así esconde China el secreto mejor guardado de los coches eléctricos

Quiere proteger su industria.
Es algo que a estas alturas es obvio: toda la ventaja competitiva que tenían los fabricantes europeos y estadounidenses en materia de motores de combustión respecto a sus rivales chinos se ha perdido en el salto a los coches eléctricos.
Con este salto tecnológico se ha llevado a cabo una suerte de tabula rasa en la que los fabricantes del país asiático no solo han igualado a sus contrincantes, si no que parecen incluso haberles superado (por volumen de ventas, por precio ya que están subvencionados por el estado, etc.).
Esto ya era importante hace unos meses, pero desde que la Unión Europea anunció el establecimiento de aranceles para los coches eléctricos procedentes de China, el conflicto entre ambos bandos es ya una realidad. Y, en esta tesitura, el país oriental tiene más que claro que mantener a salvo sus secretos en esta industria es algo clave para salir triunfantes.
Según recoge Bloomberg y se hacen eco nuestros compañeros de Business Insider, China habría pedido a las marcas de coches eléctricos conservar la tecnología de los mismos en el país, con el fin de preservar su ‘know-how’ y no llevarlo a otros países, que podrían aprender de ellos y recortar distancias.
Al parecer, el Ministerio de Comercio de China celebró una reunión el pasado mes de julio con más de una docena de fabricantes de automóviles, a los que dio una serie de directrices, en forma de consejos para preservar la posición de ventaja de la industria.
Ante el movimiento de muchas marcas que han decidido llevar sus fábricas a otros lugares, como es el caso de BYD, que estaría sopesando la apertura de factorías tanto en Méjico como en Turquía, la idea es hacerlo, pero con moderación.
El ministerio habría pedido a las firmas que no trasladasen la producción íntegra de sus modelos a dichas plantas, si no que se dediquen a exportar kits con los coches desmontados, que luego se ensamblen en cada lugar de manera local.
De esta manera, el desarrollo y producción de los componentes principales seguiría haciéndose dentro de China, lo que dificultaría que rivales europeos o estadounidenses les copiasen (algo que resulta irónico, visto el historial de plagios -al menos estéticos- de la industria automotriz china a lo largo de los años).
Sin embargo, esto podría ser contraproducente para las propias marcas chinas. Los fabricantes han visto que, para poder saltarse los nuevos aranceles europeos, que lastrarán considerablemente sus precios, siendo esto uno de sus principales puntos fuertes, la solución está en montar plantas en territorio europeo.
Sin embargo, esto podría no ser suficiente para librarse y es que la normativa dicta que en las fábricas en suelo europeo debe crearse un nivel mínimo de valor en la Unión Europea, algo que podría estar en duda si lo único que se hace en ellas es montar los kits que se exportan desde China.
Valdis Dombrovskis, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, así lo apuntó hablando con el Financial Times: “¿Qué parte del valor añadido se va a crear en la UE, qué parte de los conocimientos técnicos va a estar en la UE? ¿Se trata solo de una planta de montaje o de una fábrica de automóviles? La diferencia es sustancial”.
