Nuevo récord de velocidad del mundo… en un cubo de basura

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Si tiene ruedas, puede correr.

Internet y el ingenio humano han dado como resultado hechos grandiosos, peculiares, grandes fallos, etc. La red de redes, combinada con la inquietud de las personas, hacen que cuando alguien tiene una idea en una parte del mundo, ésta se retroalimente en otro lugar y se lleve a otro nivel. Y, en medio de esta reflexión filosófica, un cubo de basura.

Pero, como es lógico, no es un cubo de basura cualquiera. Hablamos del cubo de basura más rápido del mundo, una historia que se ha desarrollado a lo largo de tres años y ha tenido a dos protagonistas distintos.

Retrocedamos a 2020. Andy Jeenings, ingeniero de Reino Unido, por un motivo que se desconoce, se propone conseguir el récord de velocidad para un cubo de basura.

Para ello, montó dentro del “vehículo”, un pequeño motor, que asoció a las dos ruedas que lleva “de serie” el cubo, así como un sistema con el que poder controlarlo y dirigirlo. No era cómodo, ni especialmente aerodinámico, puesto que la tapa iba abierta y la mitad del cuerpo del piloto iba por fuera del cubo, pero consiguió entrar en el Libro Guinness de los Récords.

La marca que estableció fue de 43 mph, es decir, 69 km/h. Un hito, a la vez, se convirtió en el objetivo a superar.

En esta tesitura entra en acción Chris Rollins, un youtuber que, al enterarse de que existía el récord, empezó a pensar en maneras de romperlo y se puso manos a la obra.

Partiendo de un cubo de basura muy similar, se metió mucho más a fondo en lo que a modificaciones se refiere. Lo más llamativo a simple vista es el añadido de la rueda delantera de gran tamaño, que le da una mayor estabilidad al conjunto. Sin embargo, también reemplazó las traseras por unas parecidas a las de un kart, lo que mejoraba la tracción.

Además, le equipó con un motor Honda modificado que desarrollaba unos 12 CV de potencia. Con todo listo fue a una pista de carreras de aceleración para poner a prueba su invento.

Solo vamos a decir que consiguió superar el récord previo en los tres intentos que llevó a cabo, pero no vamos a deciros cuál fue la marca obtenida. Merece la pena ver el vídeo, sobre todo el intento final, para ser conscientes del mérito que tiene alcanzar esa velocidad en un cubo de basura… y lo peligroso que puede llegar a ser.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España