Nadie lo mira, solo cuesta un euro y es fundamental para evitar pinchazos de las ruedas

En la vuelta a la rutina hay que comprobar la presión de los neumáticos.
En la vuelta a la rutina hay que comprobar la presión de los neumáticos.

Es muy importante, aunque muchos no le prestan atención. Las presiones en los neumáticos del coche son un elemento clave en el mantenimiento básico del vehículo.

Existe un concepto que me gusta identificar como mantenimiento básico del automóvil. Son todas esas acciones que como conductores debemos realizar de forma periódica para asegurarnos que todo en el vehículo funciona según lo establecido, además de que es una forma de evitar averías y de detectar indicios de desgaste que nos alerten de que algo que no está bien.

En los coches con motor de combustión, una tarea de mantenimiento básico que cualquiera puede hacer sin tener nociones de mecánica es, por ejemplo, mirar el nivel de aceite del motor. También puedes comprobar otros niveles, como el del líquido refrigerante o el del líquido de frenos, ya que en sus recipientes se muestran marcas de máximo y mínimo entre las que debe situarse el nivel.

Al mismo tiempo, puedes revisar en qué estado se encuentran los frenos del coche. Lo más sencillo es encontrar la forma de mirar el desgaste de las pastillas de freno y, de paso verificar que los discos no estén alabeados ni presenten un desgaste excesivo por el que sea conveniente reemplazarlos.

Los neumáticos son uno de los elementos clave a tener en cuenta en el mantenimiento básico del coche

Aunque, en realidad, tan importante so más son los neumáticos del coche. Las ruedas son el único elemento que está constantemente en contacto con el asfalto y son responsables de mantener el control del vehículo, la trazada e incluso de detener el coche en una frenada de emergencia recorriendo con ello la menor distancia posible.

Los neumáticos también están sometidos a un desgaste continuo. Este desgaste puede ser mayor o meno en función del tipo de conducción, la temperatura o la calidad del compuesto en el que estén fabricados. Por tu parte, puedes alargar algo más su vida útil si, de forma periódica, revisas las presiones para mantenerlas siempre en los niveles recomendados por el fabricante.

Unos neumáticos con una presión baja provocan alternaciones en el comportamiento del vehículo, son más propensos a pinchazos, reventones o desllantar, además de que pueden incrementar el consumo de combustible (o energía, si se trata de un coche eléctrico).

Lo primero que apreciarás si circulas con unos neumáticos deshinchados es que el vehículo se nota más pesado y lento. Al presentar una superficie de contacto mayor con la carretera, el consumo de carburante incrementa al aumentar el esfuerzo que debe hacer el motor para alcanzar la velocidad. Además, en un coche con poca potencia podrías llegar a percibir cierta pérdida de prestaciones.

Por otro lado, circular con unos neumáticos por debajo de su presión provocará un mayor desgaste de la banda de rodadura y aumentará la probabilidad de sufrir un pinchazo. También aumentará la distancia de frenado, lo que supone un verdadero riesgo de sufrir un accidente de tráfico.

Por todos estos motivos, es recomendable revisar las presiones de las ruedas del coche al menos una vez al mes. En épocas de frío, especialmente si el coche duerme en la calle, deberás tener un mayor control de las presiones. 

No olvides revisar las especificaciones del fabricante para mantener la presión dentro de los valores recomendados, al mismo tiempo que no debes dudar en modificar estas presiones si vas a viajar cargado de equipaje o con más pasajeros.

Además, la acción de revisar la presión de los neumáticos no te llevará más que unos pocos minutos y te costará un euro si lo haces en una gasolinera (en muchas es todavía gratuito).

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España