Los motores de gasolina podrían tener un respiro con el combustible sintético, así lo piensas desde Lamborghini

Aunque los coches eléctricos sean el futuro, desde la firma italiana consideran que hay que seguir manteniendo con vida a los de combustión.
En Europa la espada de Damocles pende sobre los coches de combustión: a partir de 2035 no se podrá vender ningún automóvil que emplee un motor térmico, ni siquiera los híbridos e ningún tipo. La industria acató la orden europea en un primer momento, pero ya no está tanto por la labor y parece que cada vez más marcas piensan que la manera de salvar a estos vehículos pasa por el combustible sintético.
Porsche lleva ya mucho tiempo desarrollándolo y ahora ha sido Lamborghini la que considera que es la vía para poder seguir creando automóviles de la manera en la que les gusta.
Hablando con CarExpert, Rouven Mohr, director técnico de Lamborghini, ha hablado del Lamborghini Temerario, de su sistema de propulsión híbrido y, sobre todo, del combustible sintético y de cómo puede ser el clavo ardiendo al que tengan que agarrarse los modelos de combustión para no desaparecer.
“No digo que el combustible sintético sea mejor que el fósil, pero podría ser la salvación del motor de combustión”, empezaba, añadiendo que, en el aso del Temerario, “el nuevo motor ha sido diseñado para ofrecer una eficiencia y un rendimiento óptimos con ambas soluciones”, tanto lo combustibles tradicionales como los sintéticos.
“El ADN de la marca debe ser siempre la máxima emotividad posible en el sector. Este es nuestro ADN. Por lo tanto, todo empieza con el sonido, pero no se trata solo de eso, sino también de la vibración que percibimos, la percepción del cambio de marcha, cómo gira el coche en las curvas… Por eso, el V8 se consideró la mejor opción”, añadía.
Una vez decididos por el V8, había que darle forma y decantarse por qué tipo de propulsor querían desarrollar: “Decidimos que debíamos desarrollar el motor V8 más emotivo del segmento, y esta dirección [la de las altas revoluciones] era la adecuada. Si hablamos de un motor orientado a la competición, las revoluciones siempre transmiten emociones, no solo por el sonido”.
Y es que Mohr, como le ocurre muchos aficionados al mundo del motor, considera que aunque las mecánicas eléctricas pueden tener unas mayores prestaciones y ser más efectivas en lo que a entrega de potencia, reparto de par o aceleraciones se refiere, al menos por ahora carecen del “alma” que sí que aportan los motores de combustión.
“Si me preguntan por el lado emocional en este momento, como dije antes, no veo que la solución [eléctrica] sea convincente ahora mismo. Ya llegará su momento, créanme, porque este tipo de transformación tecnológica requiere más tiempo”, apuntaba.
Podría pensarse que es una cuestión generacional, es decir, que quienes crecimos con coches térmicos sentimos un romanticismo por ellos y no podemos valorar adecuadamente a los eléctricos, pero que esto cambiará con la actual, que ya tiene la electrificación de los coches asumida. Sin embargo, Mohr no lo cree así.
“Pero tampoco debemos cometer el error de pensar que [los motores de combustión interna] se detendrán, porque les aseguro que la generación que ahora está creciendo paso a paso con la electrificación de los coches estándar llegará un punto en que dirán: ‘Bueno, la combustión de antes mola’”, señalaba.
Esto lleva de nuevo al punto inicial, en el que considera que los combustibles sintéticos tendrán un papel importante en el futuro de la automoción, puesto que cree que habrá demanda suficiente para este tipo de vehículos.
De hecho, comenta que el uso del combustible sintético “lo vemos desde diferentes perspectivas. La primera es que podríamos utilizar combustibles sintéticos únicamente para nuestras carreras”, señala, y es que no es descabellado usar la competición como campo de pruebas para ello, como ocurre con otras tantas tecnologías dentro del mundo de la automoción.
“La segunda es proteger nuestro parque automovilístico, ya que la mayoría de nuestros coches siguen en pie después de 60 años. Por lo tanto, después de 2035, debe haber una oportunidad, y esto es lo que considero muy importante: que todos nuestros clientes puedan seguir conduciendo sus coches”, concluye.
Aunque la marca italiana también tiene planeado sus propios modelos eléctricos (el Lanzante está en el horizonte), el Temerario es el perfecto ejemplo de la idiosincrasia actual e la marca: utilizar la electrificación para apoyar a los motores de combustión, no para sustituirlos.
Su sistema de propulsión híbrido enchufable combina un motor V8 biturbo de 800 CV y 730 Nm con tres eléctricos, uno colocado entre el propulsor y la caja de cambios, y dos que actúan sobre el eje delantero. El resultado es una potencia de 920 CV y un par máximo de 730 Nm. Sumando a la ecuación la tracción integral y la caja de cambios automática de 8 marchas, acelera de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos y tiene una velocidad máxima de 343 km/h.

