Mientras en Europa nos perdemos en pitidos y asistentes para ganar una estrellita, la IIHS analiza los puntos ciegos de los coches. Y cada vez son peores

Los coches grandes y con capós cada vez más altos hacen que haya más zonas alrededor del vehículo en las que el conductor directamente no ve.
Sobre el papel, los coches cada vez son más seguros. Es un hecho que cada año que pasa tienen más tecnología y asistentes de conducción que actúa en esa dirección, pero la realidad también es que cada vez también los automóviles tienden a ser más pesados (culpa de las mecánicas electrificadas y del gusto por los SUV) y grandes (culpa de los todocaminos), así que hay un área que está yendo a peor: los puntos ciegos.
Es algo que se puede comprobar en primera persona simplemente al conducir, pero el Insurance Institute for Highway Safety ha querido analizar la situación en profundidad y ha elaborado un estudio al respecto.
En su publicación, menciona los antecedentes que han llevado a la investigación: “En 2022, las muertes de usuarios vulnerables de la vía pública (VRU) en Estados Unidos alcanzaron su nivel más alto en más de 40 años. Al mismo tiempo, el aumento del tamaño de los vehículos y la mayor altura de los frontales pueden contribuir a zonas ciegas delanteras más grandes, pero se sabe poco sobre el papel que la oclusión visual puede desempeñar en esta tendencia”.
Es cierto que se toman datos del mercado norteamericano, donde desde siempre se han estilado vehículos más grandes que en Europa, principalmente por el amor que se siente por los pick-up en aquella región, pero en los últimos años el auge SUV ha hecho que en el Viejo Continente cada vez sean más comunes los modelos de mayores dimensiones, así que se pueden extrapolar los resultados.
El objetivo del estudio era medir las zonas ciegas de seis modelos de vehículos ligeros de mayores ventas en los Estados Unidos (un pick-up camioneta, tres SUV y dos turismos) a lo largo de múltiples ciclos de rediseño, abarcando desde 1997 a 2023 para analizar el tamaño de los puntos ciegos y determinar si éstas estaban yendo a más.
Para conseguirlo, el instituto utilizó su propio método, sin marcadores para calcular las áreas ocluidas y visibles a nivel del suelo en el arco frontal de 180 grados alrededor del conductor, tanto a distancia de 10 metros como a 20.
¿Qué coches fueron objeto del estudio? Los Chevrolet Suburban, Ford F-150, Honda Accord, Honda CR-V, Jeep Grand Cherokee y Toyota Camry; superventas por aquellos lares, aunque a este lado del Atlántico o bien no se venden o bien sus ventas son meramente testimoniales.
El resultado fue que en el radio frontal de 10 metros, el más cercano al vehículo, la visibilidad exterior disminuyó en los seis modelos de vehículos medidos a lo largo del tiempo, pero la tendencia fue especialmente marcada en los todocaminos, puesto que mostraron una reducción de visibilidad de hasta el 58% en ese radio. En el resto también fue común la reducción, pero en menor proporción (entre el 7 y el 19%).
Particularmente, el CR-V es el peor caso entre los coches analizados, puesto que, en 1997, a 10 metros, permitía un área de visibilidad del 68%, mientras que en el modelo de 2022 solo se puede ver un 28%. El Suburban también es un claro ejemplo del problema, pues en el año 2000 ofrecía un 53% de campo de visión, mientras que su MY2023 solo llega al 28%.
Las berlinas son las que salen mejor paradas: en el Honda Accord la visbilidad bajó del 65 al 60% a lo largo de los años, mientras que en el Toyota Camry la bajada fue del 61 al 57%, en ambos casos dentro de los márgenes de error considerados.
¿Y qué hay del Ford F-150? La pick-up es un auténtico mastodonte, así que la lógica invita a pensar que sus cifras son malas. Así es, pero lo que se está analizando en este estudio es la disminución de visibilidad con el paso de los años y las nuevas generaciones de los modelos, y en ese aspecto la reducción de lo que se puede ver es bastante baja.
En 1997 en una radio de 10 metros se podía ver un 43% de lo que ocurría, mientras que el modelo de 2015 permite un 36% de visión, bajo, pero la reducción es solo del 7%.
A distancias mayores (entre los 10 y los 20 metros), los vehículos mostraron aumentos y disminuciones de visibilidad, así que los resultados no fueron concluyentes.
La conclusión del Instituto es la siguiente: “El método sin marcadores proporciona una evaluación sencilla y replicable de la visibilidad del conductor. La disminución observada en la visibilidad directa hacia el exterior cerca de los vehículos indica la necesidad de realizar más estudios sobre esta tendencia, incluyendo el análisis de la repetibilidad y la viabilidad de la técnica de medición”.
