La marca Santana está de vuelta para fabricar coches en España, pero como nunca habrías imaginado y este su primer modelo

La histórica firma española Santana vuelve a fabricar en España, en la planta de Linares, gracias a un acuerdo con Zhengzhou Nissan Automobile y Anhui Coronet Tech. Su primer modelo nunca lo habrías imaginado.
Cada vez eran más fuertes los rumores y se ha confirmado. Igual que ocurrió con el regreso de Ebro, otra marca mítica española está a punto de volver a la actividad. Y, del mismo modo que aquella, cuenta con el soporte de China. Santana vuelve a fabricar en España.
La noticia se confirmó el pasado 30 de abril durante un acto oficial en el Salón del Automóvil de Shanghái, cuando Santana Motors S.L., Zhengzhou Nissan Automobile (ZZ Nissan) y Anhui Coronet Tech anunciaron conjuntamente una alianza estratégica para la producción de vehículos todoterreno en la histórica planta de Linares.
Según informaron las tres compañías en un comunicado, esta colaboración nace con el objetivo de “lanzar al mercado vehículos todoterreno disruptivos que redefinan los estándares globales de calidad, fiabilidad y sostenibilidad, respondiendo así a las demandas actuales y futuras en Europa, África y América”.
Por tanto, los vehículos de la nueva era de Santana se van a comercializar en muchos mercados. Durante los últimos años, los equipos técnicos y de desarrollo de Santana Motors, ZZ Nissan y Anhui Coronet han trabajado estrechamente para diseñar un nuevo vehículo que veremos en los próximos meses.
Ese desarrollo se ha basado en los valores fundamentales de la firma española: resistencia, rendimiento sobresaliente y una elevada capacidad todoterreno para superar los terrenos más exigentes.
Santana vuelve a fabricar en Linares

Primero fue Ebro y ahora Santana. Quién sabe si, en dentro de unos años, veremos también camiones Pegaso. De momento, contentémonos con lo que tenemos, que no es poco.
Es cierto que ni la nueva Ebro ni la nueva Santana se parecen mucho a las originales. En el caso de Ebro se ve claramente, con modelos procedentes de China a los que se les aplica un “maquillaje”, se les pone el logo de la marca y se lanzan al mercado con un mejor equipamiento.
Pero, de todas formas, es interesante que se recuperen fábricas históricas que durante décadas dieron empleo a muchos trabajadores y ahora volverán a hacerlo. Porque, si la antigua planta de Nissan en Zona Franca es donde se ensamblan los Ebro, la factoría de Linares será el epicentro de la nueva Santana.
En los próximos meses, se presentará una gama innovadora de vehículos disponibles en versiones diésel de última generación y avanzadas soluciones híbridas enchufables, especialmente diseñados para una conducción todoterreno, combinando la robustez del 4x4 tradicional con las exigencias tecnológicas y sostenibles del futuro.
Esta colaboración estratégica se basa en la rica tradición colaborativa de Santana con marcas emblemáticas como Land Rover, Suzuki e Iveco, ahora reforzada con ZZ Nissan.
Tal y como explicó Edu Blanco, CEO de Santana Motors, destacó: “Esta alianza marca un hito fundamental para Santana Motors y representa un paso decisivo hacia el futuro”.
“Estamos orgullosos de unir fuerzas con Zhengzhou Nissan y Anhui Coronet, reforzando nuestra visión de fabricar vehículos innovadores que reflejen la legendaria tradición de calidad y robustez de Santana, impulsando así la industria automotriz y el desarrollo económico en Linares y más allá”, añadió.
El primer modelo de Santana, un pick-up

Como hemos dicho al principio, Santana, ZZ Nissan y Anhui Coronet llevan tiempo trabajando en el desarrollo de un modelo, basándose en los valores tradicionales de la marca española.
Ese primer modelo es un pick-up basado en el Nissan Frontier Pro EV que se presentó en el mismo Salón de Shanghái, un todoterreno del tamaño del Nevara, equipado con un sistema de propulsión híbrido enchufable y con especificación europea.
El sistema PHEV se compone de un motor de gasolina de 1.5 litros y otro eléctrico, junto a una batería situada en el eje trasero. Lo más interesante de este vehículo es que está construido sobre un chasis clásico de largueros y travesaños, por lo que se espera que ofrezca buenas dotes fuera del asfalto.
Historia de Santana Motor

Santana es otra de esas marcas que forman parte de la “memoria histórica” de la automoción española y nuestros mayores (y no tan mayores) recuerdan con mucha nostalgia.
Todavía es habitual encontrar unidades en muchos pueblos y zonas rurales de España, funcionando perfectamente y prestando un gran servicio (di a esos usuarios que tienen que cambiarlo por un SUV híbrido).
Santana nació en 1956, en pleno desarrollismo industrial en España, como empresa de maquinaria agrícola Metalúrgica de Santa Ana. En 1961, comenzó a fabricar vehículos Land Rover bajo licencia y también cajas de cambio para la planta de Citroën en Vigo.
La compañía se mantuvo fuerte durante, aproximadamente, dos décadas, llegando a superar los 3.800 trabajadores en nómina, hasta que llegaron los años 80, esa década en la que España inició su desindustrialización, y la actividad comenzó a decaer.
Suzuki entró en Santana en 1985 para potenciarla, adquiriendo el 49,1% del capital y, en 1993, se hizo con casi el 84%. Modernizó la planta central y las empresas auxiliares, e inició la producción de los Samurái, Vitara y Jimny.
Sin embargo, la baja productividad de la empresa unido a una elevada conflictividad laboral y el menor coste de producción de los vehículos en otras fábricas, como la de Suzuki en Canadá, según denunció la propia Suzuki, llevó a la marca japonesa a presentar suspensión de pagos en 1994.
A partir de ese momento, intervino la administración pública, concretamente, la Junta de Andalucía, que asumió la propiedad y gestión de Santana, alertada por el conflicto social que surgió en Linares.
Comenzó así la inyección de dinero, tanto del gobierno autonómico como del central, hasta que la sangría para las arcas públicas fue demasiado elevada. Santana intentó sobrevivir con nuevas alianzas, como con Iveco, filial de Fiat, para producir vehículos industriales, pero resultó inviable.
Por el camino, Santana fabricó un nuevo modelo, el Aníbal, un todoterreno propio de escaso éxito, cuyas unidades tuvo que comprar, en gran medida, el Ejército español y la propia Junta de Andalucía.
Finalmente, la histórica fábrica de Linares cerró definitivamente en 2011, tras de más de medio siglo en activo. Pero 14 años después, está a punto de iniciar una nueva etapa, aunque esta vez de la mano de fabricantes chinos.
