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Fórmula 1 o Indycar, ¿cuál es más difícil ganar?

Salida carrera Indycar Long Beach
Motorsport Images

Así son las dos principales categorías de monoplazas del mundo.

El barcelonés Álex Palou acaba de proclamarse campeón de la Indycar, un campeonato que en Europa habrá a quien le suene a chino... y que en España se conoce principalmente por los intentos de Fernando Alonso de ganar las 500 Millas de Indianápolis. Pero la Indycar es mucho más que eso, es un enorme reto en igualdad máxima de condiciones... ¿y más difícil que la Fórmula 1?

La trayectoria de Palou está marcada por los desafíos y por la ayuda de una serie de personas que le han abierto numerosas puertas, como Adrián Campos. El camino hacia la Indycar nunca fue sencillo para él, y estuvo lleno de obstáculos. El principal fue el dinero, clave para abrirse paso en el automovilismo europeo y ascender por la escalera 'habitual' hacia la F1.

VÍDEO: Álex Palou celebra el título de Indycar 2021

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Álex Palou celebra el título de Indycar 2021

A Palou ya le han preguntado mil y una veces que si le gustaría correr en la Fórmula 1, pero algo que él ha dejado claro siempre es que quiere competir allí donde tenga opciones de ganar. Y eso, en la F1, es algo muy difícil, puesto que en la actualidad - y ya veremos cuando cambie el reglamento - solo hay dos equipos con posibilidades reales de victoria. 

En la Fórmula 1, los equipos pueden desarrollar sus monoplazas libremente, invirtiendo todo el dinero que han podido para evolucionar el motor y la aerodinámica de sus coches. Con el tope presupuestario introducido el año pasado y el reglamento que entrará en vigor la próxima temporada, se quiere poner límite para garantizar cierta igualdad entre equipos.

En Indycar, esto es totalmente distinto. Todos los equipos utilizan el mismo chasis, fabricado por Dallara.  Solo hay dos motores disponibles, Honda y Chevrolet, a las que las escuderías contratan sus servicios. Y, por ello, no hay equipos de fábrica como pueden ser Ferrari, Mercedes o Aston Martin. En F1, como es sabido, el chasis es producido por cada escudería, y hay cuatro motoristas.

Palou
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La Indy sigue esta estrategia con el objetivo de que los presupuestos no se disparen y, al mismo tiempo, para garantizar igualdad entre los distintos participantes. No solo es clave la labor del piloto, también lo es la de los miembros del equipo. Un pequeño error de pilotaje o en boxes puede provocar la pérdida de varias décimas... y posiciones.

Los Indycar montan motores V6 de 2.2 litros con doble turbocompresor, y son capaces de marcar velocidades punta cercanas a los 380 km/h. En la F1, con una aerodinámica más desarrollada, las velocidades punta son ligeramente inferiores, aunque en los últimos años hemos visto cómo se han rozado los 360 km/h en trazados de baja carga aerodinámica.

Una de las principales diferencias entre categorías y que más llama la atención a los aficionados europeos es que la Indycar compite en tres tipos de circuitos: 'ruteros' (los tradicionales), urbanos y óvalos. Para los pilotos que proceden desde esta parte del planeta, los óvalos son el mayor reto, por lo que deben pasar por un entrenamiento especial y numerosos test antes de enfrentarse a ellos.

Hamilton gana Rusia
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También la estrategia y la gestión de los incidentes en pista es distinta en América. Las carreras son neutralizadas con la salida del 'Pace Car' (Safety Car) durante las banderas amarillas (caution), que aparecen cuando tiene lugar un incidente. A nivel estratégico, además de cuidar y elegir los neumáticos adecuados, también hay que hacer una gestión eficiente del combustible.

Y es que, aunque en la F1 el repostaje esté prohibido desde 2010, en la Indycar sigue siendo un componente estatégico importante de cada carrera. Más allá de eso, algo que sí tienen en común F1 e Indy es el uso de un sistema de ayuda a los adelantamientos. Lo que para F1 es el DRS, para la Indycar es el "Push to Pass", un impulso momentáneo de potencia (40 CV).

¿Qué categoría es más difícil de ganar?

A este lado del planeta, la Fórmula 1 no tiene rival en cuanto a popularidad. Llegar a competir en esta categoría es un sueño para cualquier piloto. Pero para hacerlo, salvo en contadas ocasiones, hay que seguir una 'escalera' que se compone de Karting, Fórmula 4/Fórmula Renault, Fórmula 3, Fórmula 2 y, si los resultados son buenos, Fórmula 1. 

Esto conlleva un gasto que solo grandes fortunas familiares o grandes patrocinadores pueden soportar. Por ello, es importante que los pilotos no se obsesionen con la F1, puesto que pueden acabar retirándose por falta de recursos. Hay otras opciones en otros lugares del mundo, como ha demostrado Palou, al que su rendimiento en Japón le abrió las puertas de América.

El formato de competición en Indycar es totalmente distinto al de la Fórmula 1, y por ello es difícil comparar algunas categorías. Las mínimas diferencias en Indy hacen que veamos muchos nombres diferentes en el podio a lo largo de la temporada, algo que también persigue la F1. Eso sí, los equipos grandes (Penske, Ganassi, Andretti...) siempre suelen estar arriba.

Que los coches sean prácticamente iguales no quiere decir que los equipos no puedan marcar la diferencia en lo que a reglaje, estrategia o preparación se refiere, y eso unido a la calidad del piloto es lo que decide quién se alza con el triunfo. 

Josef Newgarden
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La F1, a pesar de buscar la igualdad entre monoplazas, siempre tendrá que buscar un balance que permita que los fabricantes de automóviles (la F1 los necesita para sobrevivir) puedan sacar pecho de su desarrollo tecnológico y beneficiarse de la 'buena publicidad' de sus victorias.

Para un piloto europeo como Palou, la adaptación es clave, ya que en esta parte del mundo no tenemos óvalos (en los que se compita regularmente) ni circuitos bacheados o urbanos donde el error sale muy caro. Aquí, las amplias escapatorias de asfalto y los 'pianos sancionadores' son habituales... pero allí, en muchas ocasiones, el muro es el límite.

Palou Long Beach
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Entonces, ¿es más difícil la F1 que la Indycar, o al revés? Quedémonos con que son categorías diferentes, con distinta filosofía y, por tanto, incomparables. La competencia es mayor en Indycar, los adelantamientos son más difíciles en F1, y al mismo tiempo F1 la dependencia del coche es mayor. 

Este año hemos visto nueve ganadores distintos en Indycar, mientras que en F1 solo una carrera loca con lluvia e incidentes puede poner freno a Mercedes y Red Bull. 

En Indy, un mínimo error de pilotaje te hace perder varias posiciones, y ni el hecho de estar en el mejor equipo te asegura la pelea por victorias regularmente o el título. También podemos decir que es una categoría más peligrosa, especialmente por las altas velocidades que se alcanzan en los óvalos y la cercanía con los muros.

Como decía Palou tras alzarse con el título, esperemos que este triunfo sirva para que la Indycar atraiga  nuevos espectadores españoles a una categoría prácticamente desconocida en nuestro país. Eso también contribuirá a que, en el futuro, pilotos que ahora se encuentran en categorías inferiores piensen en la Indy como una posibilidad. Y que sueñen en ser como Álex Palou.

Imagen: Motorsport Images

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