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Ferrari LaFerrari, McLaren Senna... ¿Son realmente necesarios los hypercars?

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Todos alucimanos cuando vemos, ya sea en fotografías o en directo, un Ferrari LaFerrari o un McLaren P1 pero, ¿son realmente necesarios este tipo de coches? Los hypercars nunca desaparecerán, pero de ahí a que no podamos vivir sin ellos...

Siempre he pensado que a lo mejor no es tan buena idea tener una cuenta corriente que tienda al infinito. Y no, los tiros no van por pensar que el dinero no da la felicidad, sino por una mera cura de salud. Estoy convencido que si pudiese, tendría en mi poder cualquiera de los hypercars de los que os he hablado desde que escribo para este medio, que son unos cuantos. Ferrari LaFerrari, McLaren P1, Lamborghini Aventador... me da igual, el que más rabia os dé. Y desde luego, si tuviese uno no iba a ser para ir despacio, con el consiguiente problema legal que eso me pudiera causar. Llegados a este punto me pregunto lo siguiente: ¿son realmente necesarios este tipo de coches?

Sin duda estamos ante una cuestión que es complicado de contestar, aunque matizando ciertas cosas sí que se puede llegar a un consenso. Lo principal es tener claro lo que entendemos por un coche cada uno de nosotros, y aquí hay dos grupos de personas. Por un lado están los que los ven como una herramienta, y por otro los que tienen en ellos una pasión. Y no, ni unos pueden entender a los otros, ni viceversa.

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La gente del primer grupo verá los hypercars como lo que objetivamente son, una absurdez. ¿De qué nos sirve un coche que se pone a 300 km/h si no se puede pasar de 120 km/h? ¿Es útil un vehículo con solo dos plazas y casi sin maletero? ¿Para qué necesitamos gastar 20 litros de combustible para ir de un sitio a otro si podemos dejar esta cifra en 3 o 4? Nadie que conteste a esto con los pies en el suelo puede negar que coches como los que hemos nombrado en el primer párrafo sean totalmente prescindibles.

En cuanto a los segundos, entre los que obviamente me incluyo, es inviable entender el mundo del motor sin vehículos de este tipo. Como también es complicado de explicar el por qué se nos pone el pelo de punta cuando arrancan un V8 a nuestro lado, o cuando hemos podido trazar una curva en cualquier circuito al límite del agarre físico. Para nosotros el automovilismo es pura pasión, y eso está por encima de la practicidad que también han de ofrecer los coches.

Llegados a este punto, ¿son realmente necesarios los hypercars? Necesario es una palabra demasiado categórica como para responder afirmativamente a esta cuestión, pero tampoco podemos decir que podríamos vivir sin ellos. Tienen que existir, aunque solo sea para que podamos soñar despiertos de vez en cuando. Pero no, lo cierto es que nadie dejaría de respirar sin ellos... aunque sí que es verdad que nuestra existencia sería un poco menos alegre.

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