Europa acelera su batalla contra China a vota a favor del 45% de los aranceles a los eléctricos chinos: “La competencia estatal de China es una amenaza para la UE”

La Unión Europea se pone firme con los coches eléctricos provenientes de China: aboga por un 45% de aranceles. Sin embargo, desde Alemania, se oponen.
La situación en torno a los coches eléctricos entre la Unión Europea y China sigue empeorando sin señales de un acuerdo cercano. En julio, Bruselas estableció aranceles provisionales del 38,1% sobre los vehículos eléctricos importados desde China.
Asimismo, desde Europa se han mantenido conversaciones con China con la promesa de dialogar con las autoridades chinas antes de que los aranceles fueran definitivos. Sin embargo, parece ser que no se ha alcanzado ninguna solución.
Aranceles de hasta el 45% a los coches eléctricos chinos
Tal y como informa Bloomberg, la Unión Europea ha decidido imponer aranceles de hasta el 45% a los coches eléctricos provenientes de China, una medida que intensificará las tensiones comerciales con Pekín. Estos aranceles podrían mantenerse vigentes durante cinco años.
Además, de acuerdo con Euronews, hay marcas específicas que enfrentan porcentajes individuales: 7,8% para Tesla, 17% para BYD, 18,8% para Geely y 35,5% para SAIC. Por otro lado, los proveedores que participaron en la investigación europea, pero no fueron incluidos individualmente en la muestra, tendrán un arancel del 20,7%.
Aquellos fabricantes chinos que no colaboraron con la investigación se verán afectados por un arancel del 35,3%. Estos impuestos se aplicarán a partir de noviembre y serán recaudados por las aduanas, sumándose al 10% ya existente, lo que hará que algunas marcas chinas enfrenten aranceles superiores al 45%.
A pesar de la decisión, muchos países no participaron en la votación, y el resultado no fue unánime entre los Estados miembros. La norma llegó tras una votación con muchas abstenciones. Aunque no es oficial, se cree que Francia, Italia y Holanda votaron a favor, mientras que Hungría se opuso firmemente.
Alemania se opone a los aranceles

Alemania, cuyo influyente sector automovilístico ejerció presión en contra de los aranceles, habría pasado de la abstención a oponerse en el último momento. Aunque se ha tomado esta medida, las negociaciones entre la UE y China seguirán hasta el 30 de octubre, fecha límite establecida por la investigación de la Comisión.
Alemania, preocupada por posibles represalias que podrían afectar a su ya debilitada economía, espera que se logre una solución, pues temen que el "ojo por ojo" de China les perjudique aún más. Durante las dos últimas décadas, las empresas alemanas han fortalecido sus relaciones comerciales con China.
Es por esto por lo que cualquier represalia podría dañar estos lazos tan estrechos. "Por supuesto, debemos proteger nuestra economía de las prácticas comerciales desleales", afirmó esta semana el Canciller Olaf Scholz.
"Sin embargo, nuestra respuesta como Unión Europea no debe hacernos daño a nosotros mismos. Por eso es crucial que las negociaciones con China sobre los vehículos eléctricos continúen", añadió Scholz.
Se espera una pronta reacción de China, ya que, desde el verano, Pekín ha amenazado con imponer sus propios aranceles sobre sectores europeos como el lácteo, el brandy, la carne de cerdo y el automovilístico.
El mes pasado, Mario Draghi, ex presidente del Banco Central Europeo, emitió una advertencia clara sobre los peligros que plantea China para la Unión Europea. Según Draghi, "la competencia estatal de China" constituye una seria amenaza, ya que puede dejar a la UE expuesta a tácticas de coerción económica.
A pesar de esta preocupación, la Unión Europea sigue dividida respecto a la conveniencia de avanzar con los nuevos aranceles sobre los coches eléctricos chinos. En 2023, los intercambios comerciales entre la UE y China alcanzaron los 739.000 millones de euros, una cifra que subraya la magnitud de las relaciones económicas entre ambas potencias.
Sin embargo, este alto volumen de comercio también incrementa el riesgo de una escalada en las tensiones comerciales, lo que ha generado un debate interno sobre si la aplicación de estos aranceles es la mejor estrategia o si podría tener repercusiones negativas en el futuro.

