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Comparativa: APR Golf GTI, Wolf Focus ST y Racechip i30 N

APR Golf GTI, Wolf Focus ST y Racechip i30 N

Si hubiéramos probado a estos tres coches en sus respectivas versiones de serie, el resultado estaría claro: el Hyundai i30N Performance, con su duro chasis, su ágil manejo y su chasis delantero antideslizante, tiene todos los argumentos a su favor si hablamos de deportividad.

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El segundo puesto iría para el Volkswagen Golf GTI Performance, que no resulta tan eficaz en circuito como el coreano, pero el empuje constante de su excepcional dos litros TSI le permite rascarle unas décimas al crono. ¿Y el Ford Focus ST? Bueno, pues es una versión antigua, de modo que tiene poco que hacer contra los otros dos. Pero en este caso no hemos traído las versiones oficiales, sino las que han pasado por las manos de tres intrépidos preparadores, para agudiza aún más su deportividad.

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Tres preparadores, tres estilos

Por un lado tenemos al tradicional del 'tuning' Wolf Racing, que ha llevado a cabo sobre este Focus ST, precisamente, una preparación bastante tradicional. Luego tenemos al que podría denominarse como artista del 'software', APR, que a base de ceros y unos le ha añadido algunos caballos de vapor al Volkswagen Golf GTI Performance.

Y por último tenemos a los ingenieros de Racechip, que con una caja adicional, pone al Hyundai i30 N Performance aún más adelantado en circuito. Son, en definitiva, diferentes caminos para llegar a Roma, porque todos buscan los mismo. Quien dice Roma, dice entre 313 y 330 CV, y entre 485 y 510 Nm. Se podría decir que hay dos clases en esta comparativa: por un lado, el Hyundai y el Ford, dos deportivos son contemplaciones. Por el otro, el Golf, que con sus 245 CV y 370 Nm prefiere rodar rápido y relajado a la vez, antes que ponerse a horadar el asfalto en las curvas. Es algo así como un deportivo sin estrés.

El rey del 'software'

APR Golf GTI, Wolf Focus ST y Racechip i30 N

Digamos que APR ha tocado la periferia del motor para darle algo más de picante: ha optimizado la admisión, y modificado un poco el sistema de escape. El resto lo ha hecho el 'software', instalado directamente en la centralita del motor. El resultado son 316 CV y 510 Nm, y lo cierto es que se notan: la entrega de fuerza es más explosiva, algo menos lineal, peor mucho más emocionante. Y en tercera, por más que lleve un diferencial con bloqueo activo, el control de tracción se pone a actuar a la mínima, mientras una luz parpadea en el salpicadero en modo estroboscópico.

Pero en cuanto te haces a él, lo domarás bien con el pie derecho. Porque enseguida te haces a los empellones del turbo y aprendes a gestionarlos. Y especialmente el 0 a 100 km/h, es ahora una gozada que sí subirá tu adrenalina. Y es que el Launch Control de serie traslada al asfalto de forma perfecta el extra de potencia, en lugar de resentirse. Y la tracción es buena en todo momento, rara vez desmadrarás a este coche.   

Racechip lo tenía difícil...

APR Golf GTI, Wolf Focus ST y Racechip i30 N

La cosa estaba más complicada para Racehip con el i30 N Performance. El motivo: el compresor del Hyundai no es especialmente grande. Esto tiene cosas positivas, como su respuesta tan extremadamente directa, pero por otro lado, gira con menos fuerza. Con todo, el preparador logra extraerle al motor del coreano 38 CV extra. Cambia un poco la respuesta: ahora, solo despierta realmente a partir de la zona media del cuentavueltas, que es cuando por fin notas esos 498 Nm de par.

No tiene, en cualquier caso, una respuesta que pudiéramos definir como "explosiva", pero al menos bate al motor de serie en cada marcha: pasa de 80 a 120 km/h en sexta en 5,6 segundos, frente a los 7,1 del modelo oficial. Y acelera de 0 a 100 km/h en menos de seis segundos.

El más potente, el más lento

APR Golf GTI, Wolf Focus ST y Racechip i30 N

Y le llega el turno al Ford de Wolf Racing. Un nuevo catalizador, un cambio en el compresor y el sistema de escape, y un software reescrito, dan lugar a la mayor potencia del lote: sube hasta 331 CV y 485 Nm.

Pero curiosamente, no se nota en la aceleración, por una peor tracción que sus rivales: es el más lento en el 0 a 100 km/h con seis segundos, y para llegar a 200 invierte casi cinco más que el coreano. Y es que, como ya hemos dicho, el Ford de la generación anterior ya tiene muchos años encima, y eso es difícilmente solucionable, por mucho que lo 'tunees'...

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