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Coches míticos: Subaru Impreza 22B STI

Subaru Impreza 22B STI

Gloria a Subaru Técnica Internacional.

Ahora que Subaru Tecnica Internacional (STI) acaba de cumplir 30 años, no hay mejor momento para repasar uno de los modelos más míticos que jamás hayan salido de sus manos, el Subaru Impreza 22B STI, un mito vestido de azul y con las llantas doradas que nació para celebrar los éxitos de la marca en el mundial de rallys.

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Y señalarlo como un mito, teniendo en cuenta la de Subaru Impreza y WRX que han visto la luz, deja más que claro el nivel del que estamos hablando. Solo se fabricaron 424 unidades del modelo, que conmemoraban por un lado el tercer campeonato de constructores del WRC de Subaru y por otro sus 40 años de existencia. Una tirada limitada tan deseada que apenas tardó 30 minutos en venderse, y que con el paso de los años se ha convertido en objeto de deseo de todo petrolhead con el suficiente dinero como para permitírsela.

Antes que nada hay que pararse en ese punto: el objeto de deseo. Hoy en día Subaru tiene una larga tradición de vehículos de altas prestaciones, pero hace dos décadas, cuando nació el Subaru Impreza 22B STI, fuera del mundo de la competición era una marca generalista para aquellos que buscaban un vehículo de buen precio y muy fiable. Nada de deportivos. y es precisamente por eso que parece imposible que en esa tesitura naciera nuestro protagonista, aunque lo hizo y no podemos estar más agradecidos.

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Con la carrocería de dos puertas ensanchada luciendo el característico azul ‘74F’ (también conocido como Rally Blue, WRC Blue y otros tantos nombres más), las llantas BBS doradas de 17 pulgadas y su enorme alerón, era sencillamente inconfundible. Pero no solo era su estética, es que Subaru desarrolló prácticamente un misil tierra-aire a un coste bastante reducido que podía mirar de tu a deportivos de lujo que le duplicaban (o incluso más) el precio.

La mayor parte de la ‘culpa’ de esto se debía al motor 2.2 bóxer de cuatro cilindros, que desarrollaba 280 CV de potencia, pero todo influía: la tracción integral a las cuatro ruedas, la caja de cambios manual de cinco velocidades con las relaciones acortadas, la suspensión específica firmada por Bilstein y Eibach, sus frenos ventilados de 11,6 pulgadas delante y 11,4 detrás mordidos por pinzas de cuatro y dos pistones respectivamente…

El Subaru Impreza 22B STI era un coche condenadamente divertido de conducir que además era muy rápido, con una aceleración oficial de 0 a 100 km/h de 4,5 segundos, pero que según las malas (buenas) lenguas podría bajar de los cuatro segundos en realidad.

¡Ah! Por si no habíais caído en ello: olvidaos de todas las estrecheces habituales en los deportivos comunes, pasado el escollo de la ausencia de las puertas traseras, las plazas permitían transportar a dos pasajeros extra sin prácticamente ningún problema, y su maletero era decente teniendo en cuenta que llevar la compra no era su cometido principal.

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