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Coches clásicos

Coches míticos solo para verdaderos amantes del motor: Renault Espace F1

renault espace f1

El Renault Espace F1 de 1995 es uno de esos coches míticos solo para verdaderos amantes del motor, un monovolumen con el corazón de un Fórmula 1.

Hay momentos en la historia de la industria del automóvil que los fabricantes se han vuelto realmente locos. Uno de esos episodios tuvo lugar en 1995, cuando la firma del rombo decidió combinar en un solo vehículo un Fórmula 1 y un monovolumen grande. El resultado fue el Renault Espace F1, uno de esos coches míticos solo para verdaderos amantes del motor.

Era mediados de la década de los ’90 y Renault estaba satisfecho con el resultado a nivel de ventas que estaba teniendo su monovolumen más grande, el Renault Espace. Ya hacía una década que se comercializaba en el mercado y era el momento de celebrar los buenos resultados mostrando al mundo de lo que era capaz la compañía con un poco de ingenio y mucho talento.

Prueba de un Renault Espace de segunda mano: ¿merece la pena?

Coches míticos solo para verdaderos amantes del motor: Renault Espace F1

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Los ingenieros de Renault Sport estaban inmersos en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1, por lo que tenían la experiencia y el acceso a la tecnología de la máxima competición. Entonces pensaron, ¿y si instalamos el motor de un monoplaza de Fórmula 1 en la carrocería de la segunda generación del Renault Espace, que era el modelo que por entonces se vendía?

Dicho y hecho. Los ingenieros se pusieron manos a la obra y sometieron a una importante pérdida de peso al Espace. Se reemplazaron muchos de sus componentes por homónimos de fibra de carbono y reforzaron el chasis para adaptarlo a su nuevo cometido: portar el motor de Fórmula 1.

El propulsor escogido fue nada más y nada menos que el V10 de 3.5 litros y 40 válvulas del Williams-Renault FW15C de 1993. Esta mecánica generaba unos más que respetables 700 CV de potencia, especialmente si tenemos en cuenta que se iba a instalar en un monoplaza. Sin embargo, Renault pensó que no era suficiente y realizó una serie de ajustes para elevar la cifra hasta los 800 CV.

El nuevo motor se instaló en posición central, lo que ayudaba a lograr un reparto de pesos equilibrado y la máxima estabilidad. Junto al bloque, una caja de cambios automática de seis velocidades que enviaba la potencia al tren trasero. Con esta combinación, el Renault Espace F1 pasaba de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos y necesitaba solo 4,1 segundos más para llegar a 200 km/h.

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La velocidad máxima se cifró en 312 km/h. También se instaló una suspensión reforzada que pudiera hacer frente a las nuevas prestaciones y los frenos originales se reemplazaron por un equipo de carbono y cerámica que lograba un resultado mucho más eficaz. Y el peso se dejó en apenas 1.300 kilos, por lo que era un superdeportivo en toda regla.

Por supuesto, la cosa no quedó ahí. Renault instaló un completo kit de carrocería compuesto por un parachoques con grandes entradas y salidas de aire, una carrocería ensanchada, un nuevo paragolpes trasero, llantas de competición con neumáticos de carreras y, la joya de la corona, un descomunal alerón trasero que incluso contaba con luces en cada extremo, como un avión.

Dentro se reemplazó el habitáculo espacioso y confortable del Espace por cuatro asientos baquet de fibra de carbono con arneses de seguridad y una jaula de seguridad. El Renault Espace F1 jamás pasó de la fase de prototipo, pero es uno de esos coches que será una leyenda por siempre.

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