Cinturones de seguridad calefactados, la nueva solución para mejorar la autonomía de los coches eléctricos

Más eficientes, mayor autonomía.

Aunque el origen de los coches eléctricos sea tan antiguo como del del propio automóvil, en su concepción moderna se podría decir que todavía están en una temprana a edad y les queda mucho por desarrollarse. Todavía hay mucho margen de mejora y las marcas experimentan con conceptos interesantes, como es mejorar su autonomía mediante cinturones de seguridad calefactados.

Puede sonar con una idea algo peculiar, pero viendo los datos aportados por ZF, la compañía que los ha desarrollado, tiene todo el sentido del mundo.

En un eléctrico todos los sistemas “tiran” de la batería, consumiendo electricidad y, por ende, restando alcance al vehículo. Es algo que se ha dicho mil veces con respecto, por ejemplo, a llevar el aire acondicionado puesto en verano.

Pero también afecta al otro polo, al de la calefacción. Sin un motor térmico que genere calor por sí mismo y que se pueda aprovechar para regular la temperatura del habitáculo, hay que dedicar mucha energía específicamente a la tarea. Además, los climatizadores estándar no es que sean precisamente eficientes.

Es ahí donde entra la fórmula de ZF, con unos cinturones calefactables que solucionan el problema en cualquier automóvil, pero que resultarán especialmente útiles en los coches eléctricos.

Los cinturones calefactables de ZF

A simple vista son unos cinturones estándar, del tamaño y el grosor habituales, pero la clave está en su interior. Ahí cuentan con unos hilos conductores que son capaces de calentarse a temperaturas de entre 36 y 40 grados. 

Esto, sumado al hecho de que están pegados al cuerpo de los usuarios, consigue transmitirles el calor de una manera mucho más directa, utilizando mucha menos energía y evitando que se desperdicie calentando el aire del habitáculo. 

El fabricante apunta que la manera más óptima para que funcionen sus cinturones calefactables es en combinación con un asiento calefactable (el cuerpo queda envuelto en superficies que le aportan calor) y con un volante de las mismas características.

El sistema está pensado, lógicamente, para el invierno, permitiendo que los usuarios se quiten sus gruesos abrigos y chaquetas, quedando más pegados los cinturones y mejorándose la transmisión de calor.

Es, de hecho, en climas fríos donde las baterías de los coches eléctricos pierden efectividad, consiguiendo autonomías menores que en zonas cálidas, por lo que cualquier añadido que ayude a compensarlas es bien recibido.

Según ZF, este sistema permitirá aumentar la autonomía en torno a un 15%, cantidad que puede no parecer mucha, pero que supone kilómetros extra de alcance que pueden resultar muy útiles. 

Martina Rausch, responsable de nuevos desarrollos de cinturones de seguridad en ZF, señala: “Para los ocupantes, no hay diferencia en términos de funcionamiento en comparación con un cinturón convencional. Y, por supuesto, el cinturón de seguridad con calefacción no es inferior a sus contrapartes convencionales en términos de comportamiento en caso de colisión”.

La cuestión ahora es cuándo comenzarán a comercializarse, algo respecto a lo que la compañía no se ha pronunciado al respecto. Sin embargo, dado que se trata de un producto ya terminado, no deberían tardar en establecer acuerdos con distintas marcas que tengan eléctricos en sus gamas (Tesla, Polestar, etc.) para incorporarlos.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España