Cazan a un niño de 11 años conduciendo y el padre dice que le ha dejado porque “le gusta mucho”

Los agentes de Trànsit de los Mossos encontraron al menor en un área de servicio en la carretera C-32 en su paso por el Maresme,
Aunque parece que actualmente los jóvenes no tienen especial interés en sacarse el carnet de conducir, siempre hay algún pequeño que tiene ganas de ponerse al volante. Cualquier proyecto de ‘petrolhead’ está deseando hacerse mayor para poder conducir, pero lo que no es tan habitual es que su propio padre le deje ponerse al volante teniendo tan solo 11 años.
Puede sonar a broma, pero es precisamente lo que hay ocurrido en Cataluña, donde los agentes de Trànsit de los Mossos han sido testigo de todo ello y ahora el progenitor del menor se enfrenta a graves consecuencias.
Según recoge El Caso, los hechos tuvieron lugar el pasado 29 de mayo por la noche, en la carretera C-32 en su paso por el Maresme. Concretamente no fue en la autopista en sí, si no en un área de descanso de la misma, lo que es un alivio, puesto que la situación hubiera sido mucho más peligrosa de lo contrario, aunque a efectos prácticos para el padre la situación es la misma.
Los agentes de circulación se percataron de que en la zona había un vehículo que estaba llevando a cabo una conducción errática. Alertados por el comportamiento, que por las horas podría implicar un conductor que hubiera bebido, se acercaron a ver qué es lo que ocurría, pero no se podían esperar lo que se encontraron.
Al volante del vehículo se encontraba un menor de edad, de apenas 11 años, que, para más inri, tenía en el asiento del copiloto a su padre. Cuando los Mossos le preguntaron, la respuesta de éste no hizo más que dejarlos todavía más atónitos, pues afirmaba que le había dejado conducir porque tiene mucha afición a los coches y le gusta mucho.
El progenitor argumentó además que solo le había dejado conducir un poco y que no consideraba que fuera para tanto, ya que no se encontraban en la vía principal, si no que estaban en la de servicio, así que no había peligro. Sin embargo, ese es su criterio y tener un menor conduciendo un coche en una zona en la que otros vehículos están circulando también, claro que es peligroso.
Como es lógico, repuestos de la sorpresa inicial, los agentes le comunicaron que le iban a denunciar por haber incumplido con lo estipulado en el artículo 384.2 del Código Penal.
“El que condujere un vehículo de motor o ciclomotor en los casos de pérdida de vigencia del permiso o licencia por pérdida total de los puntos asignados legalmente, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o con la de multa de doce a veinticuatro meses o con la de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días”, empieza.
Y continúa: “La misma pena se impondrá al que realizare la conducción tras haber sido privado cautelar o definitivamente del permiso o licencia por decisión judicial y al que condujere un vehículo de motor o ciclomotor sin haber obtenido nunca permiso o licencia de conducción”.
Aunque no se haga referencia explícita a la conducción de un menor, dado que no tiene la edad legal para haberse sacado el carnet de conducir, cuenta con conducción sin licencia.
Ahora bien, como es menor de edad y ni siquiera alcanza los 14 años, no puede ser imputado, pero no ocurre lo mismo con su padre, al que se considera como autor mediato del delito, ya que es quien ha facilitado el hecho ilegal (la conducción por parte de su hijo).
Como reza el artículo del código penal, el padre se enfrenta a una pena de prisión de entre 3 y 6 meses, por lo que la prueba al volante de su hijo le puede salir bastante cara.
No es el primer, ni va a ser el último, caso de un menor al volante acompañado de su padre, algo que, aunque es ilegal, es bastante común, aunque sí que llama la atención por el hecho de que éste es muy pequeño, normalmente suelen ser adolescentes que están ya cerca de poder sacarse el carnet y quieren hacer pruebas previas antes de entrar en la autoescuela.
Sin embargo, hay que tener cierta cabeza o, como mínimo, picardía, para, si se quiere dejar al menor probar cómo es conducir un coche (siempre con supervisión por pate de un adulto), hacerlo en un lugar donde no vaya a haber problemas como, por ejemplo, un descampado en el que no haya otros vehículos ni personas a las que se vaya a poner en peligro.
