Aspiradores convertidos en coches deportivos, lo que no hagan los chinos no lo hace nadie

Dreame ha querido causar impacto con su primer coche: un hiperdeportivo eléctrico que, directamente, es un plagio del Bugatti Chiron.

Nadie puede negar que el mundo del automóvil se encuentra en un momento interesante. Sí, los coches ya no tienen el mismo alma que antes, pero, a cambio, tenemos a empresas tecnológicas que entran en el sector y arrasan (Xiaomi), marcas chinas que están dando la vuelta al mercado… y rarezas como una empresa de electrodomésticos que va a crear un hiperdeportivo eléctrico que, para más inri, es un plagio del Bugatti Chiron.

Os damos tiempo para volver a leer la última frase, porque sabemos que puede sonar a broma, pero es real, ha ocurrido en el último mes y nos tiene a todos expectantes a la espera de ver en qué puede acabar todo esto.

La protagonista de la historia es Dreame, no te preocupes si no la conoces, puesto que hasta hace poco nadie lo hacía, todavía menos en el mundo del motor.

Acudimos a Wikipedia para su rápida definición: “Dreame Technology, con el nombre completo Dreame Technology Co., Ltd., también conocida como Dreametech, es un fabricante chino de electrodomésticos fundado por Yu Hao en 2017.[1] Sus principales productos incluyen aspiradoras inalámbricas, fregadoras, secadores de pelo, cortacéspedes robóticos y aspiradoras y trapeadores robóticos”.

¿Qué tiene que ver eso con el mundo del automóvil? Absolutamente nada. Pero en la compañía consideran que su experiencia con motores eléctricos puede hacer que si puedan “meter mano” en el mundo de los automóviles de cero emisiones.

Quizá sea hayan visto inspirados por la trayectoria fulgurante de Xiaomi, quizá sea cosa suya, pero el hecho es que han decidido saltar a un sector desconocido y no precisamente con aspiraciones humildes, creando, por ejemplo, un urbanita de prestaciones y rendimiento comedidos. No, quieren estrenarse en el mercado con nada menos que un hiperdeportivo.

En el comunicado en el que anunciaba para sorpresa del mundo su entrada en el mundo del motor, Dreame quiso dar un golpe sobre la mesa, así como lanzar dardos a la competencia y, seguramente, ganarse no pocos enemigos con sus palabras.

En éste se podía leer: “El sector automotriz de lujo ha estado careciendo de una marca de hipercoches eléctricos verdaderamente inteligentes. Mientras que las marcas tradicionales de ultralujo como Bugatti y Bentley han tardado en adoptar la electrificación y la inteligencia, Dreame redefinirá el concepto de ultralujo en la próxima era automotriz”.

Era toda una declaración de intenciones que, tan solo unas semanas después, perdía fuelle cuando se vio que su hipercoche eléctrico era, en realidad, una suerte de plagio de, precisamente un Bugatti, y no el último en salir del horno, el Tourbillon, si no el de la generación previa, el Bugatti Chiron.

Vayamos por partes. La primera, que es de la que más vamos a poder hablar, es la estética.

En pleno 2025, la industria del motor china está en plena expansión, llegando a nuevos mercados y luchando por hacerse un nombre. Parte de ello se basa en quitarse el sambenito de dedicarse a, básicamente, copiar diseños de otros fabricantes y aplicarlos a sus modelos. Tras unos cuantos años, lo estaban consiguiendo, pero Dreame ha considerado que era buena idea volver atrás y borrar los avances de un plumazo.

Basta con poner una foto del Bugatti al lado de las imágenes mostradas para darse cuenta de que es un calco del original. Simplemente copia todos los rasgos característicos del modelo hasta el punto que incluso alguien acostumbrado a ver coches, en un primer momento podría confundirlo con el hiperdeportivo.

Es cierto que hay diferencias, pero son tremendamente sutiles. En la parte delantera los grupos ópticos tienen la misma forma, pero la firma lumínica está conformada por tres unidades en lugar de por cuatro. Además, en el paragolpes las entradas de aire laterales son algo más grandes, además de que tienen un formato más cuadrado.

Pasando al lateral, hay una suerte de salida de aire tras el paso de rueda delantero y la distancia entre ejes es mayor, dando lugar a cuatro puertas en lugar de dos. A tenor de la imagen, en la que no se ve pilar B, la trasera debería tener un sistema de apertura suicida. Además, para que dentro de intuyen dos filas de asientos.

En la zaga sí se han permitido más licencias, puesto que, aunque el conjunto resulta bastante familiar, los faros en forma de franja son originales y el difusor es más tradicional.

Así, llegamos a la segunda. De esta no se puede hablar, básicamente, nada, porque nada es lo que ha contado sobre el modelo la empresa. Lo único que ha dicho hasta la fecha es que será un automóvil 100% eléctrico y que, además, va a ser el coche más rápido del mundo.

Eso significa, a día de hoy, superar al propio Chiron al que imita, que en su versión Super Sport 300+ fue capaz de alcanzar en 2019 (hay que ver lo rápido que pasa el tiempo) una velocidad máxima de 490,484 km/h. 6 años después, sigue siendo el rey de la velocidad en el plano práctico.

Sin embargo, si entramos en el teórico, el Koenigsegg Jesko Absolut apunta que su velocidad máxima simulada es de 531 km/h. Si logra demostrarlo en el mundo real antes de que el modelo de Dreame se haga realidad, el listón estará todavía más alto. Pero, ¿cómo lo conseguirá?

No hay datos mecánicos del modelo, pero sí sabemos cuál es el eléctrico que más alto ha puesto el listón en este campo: el Yangwang U9 Track Edition de BYD. Éste deja atrás el rendimiento de la versión normal del bólido para, armado con cuatro motores, desarrollar unos 2.220 kW, es decir, alrededor de 3.019 CV.

Con dicha artillería afirma tener una velocidad máxima de 350 km/h, pero la versión normal, con “solo” 1.306 CV, ha conseguido alcanzar los 390 km/h, así que cuando la marca china se ponga a ello en serio, conseguirá un registro muy superior.

Dreame, y esto es hasta bonito dado el nombre de la compañía, tiene un sueño y parece que solo sabe soñar a lo grande. Sin embargo, como suele decirse, del dicho al hecho hay un trecho y asegurar que se va a poner sobre la faz de la tierra el coche más rápido del mundo implica meterse en camisa de once varas. Habrá que esperar para ver si la puede rellenar.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España