Los aranceles chinos quitan el sueño a BMW y Mercedes. Sus presiones para quitarlos no han servido de nada

Puede tener graves consecuencias.
Una de las noticias del verano fue la decisión de la Unión Europea de establecer aranceles a los coches eléctricos chinos, medida que se hizo pública con el objetivo de proteger a la industria automovilística del Viejo Continente. Sin embargo, no todos los fabricantes europeos están de acuerdo con esta medida, ya que les puede perjudicar a ellos también.
Voces provenientes de BMW, Mercedes o el Grupo Volkswagen se manifestaron en contra de la medida e incluso presionaron a la UE para que diera marcha atrás al respecto, pero no ha servido de nada, el plan original sigue en marcha y cuando los aranceles se apliquen de forma definitiva, algo que está previsto para inicios de noviembre, podría haber problemas.
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¿A qué se debe esto? A que dichos impuestos no gravan solo a los coches eléctricos chinos, gravan a todos los coches eléctricos que se produzcan en China, por lo que compañías de orígenes diversos también se verán afectadas.
Una de las que primero lo admitió fue Tesla, que dentro de su gama, produce sus Tesla Model 3, sus modelos más baratos, en el país asiático. Así, en cuanto se llevó a cabo el anuncio, avisaba a en el configurador de su web que sus precios podrían cambiar en los próximos meses y encarecerse como consecuencia de los aranceles.
Pero no es la única, y es que pesos pesados de la industria automotriz alemana también desarrollan algunos de sus coches eléctricos allí.
Valga como ejemplo uno de los últimos modelos del Grupo VAG en ver la luz: el Cupra Tavascan. El SUV eléctrico de corte deportivo que va a fabricarse en China y que, en función del porcentaje de arancel que se le aplique, puede hacer que su precio no sea competitivo en los mercados europeos.
Y es que los eléctricos de Volkswagen que se producen por aquellos lares, dado que se fabrican en colaboración con SAIC, empresa que no colaboró con la Unión Europea en su investigación, se van a ver lastrados con un 37,5% de impuestos. Esto implicar subir más de un tercio sus tarifas, algo que difícilmente será sostenible para las empresas.
Otro ejemplo es el de BMW, que desde hace dos años produce en China los Mini eléctricos.
Olivier Zipse, su CEO, ya se pronunció respecto a ello en una carta abierta, que recogen los compañeros de Xataka: “Los aranceles perjudican a las empresas globalmente activas en este país y podrían provocar una disputa comercial de la que nadie se beneficia. Por lo tanto, el gobierno alemán debería tomar una posición clara”.
Además, señalaba que “los derechos compensatorios también limitan la elección de coches eléctricos para los clientes europeos y, por lo tanto, podrían ralentizar la adopción de los vehículos eléctricos y, con ello, ralentizar la descarbonización del sector del transporte”.
Y concluía lo siguiente: “Las medidas siempre conllevan contramedidas. No olvidemos que la aplicación del Green Deal en Europa también depende en gran medida de materias primas y tecnología particularmente de China”.
Y es que, en caso de que China decida contraatacar, si pusiera aranceles a los coches fabricados en Europa, supondría problemas adicionales especialmente para los fabricantes premium alemanes, que tienen allí gran parte de su negocio.

