Algunas marcas de coches chinos han descubierto algo que a muchos no les va a sorprender: una campaña de ataques coordinados en Internet

Varias marcas chinas denuncian una campaña de ataques coordinados en medios y redes sociales, en los que se difunden contenidos y comentarios negativos.
Dicen que es bueno que hablen de ti, aunque sea para mal. Quizá en este caso no se cumpla ese dicho popular. Las marcas chinas triunfan, pero han descubierto que hay una campaña de ataques coordinados en Internet. Algo que, por otra parte, no es nada nuevo.
En este caso, no se trata de una campaña de ataques como la que sufre Tesla desde que Elon Musk se metió en política, sino más bien de una avalancha de críticas y comentarios negativos en redes sociales y algunos medios de comunicación, incluso, por parte de algunos influencers.
Algunas marcas chinas denuncian lo que se conoce como ‘relaciones públicas negras’ que, básicamente, consiste en lanzar ataques coordinados para desprestigiarlas, mediante usuarios pagados o trolls que difunden contenido negativo o, incluso, falso, sobre una marca o coche.
No cabe duda de que se trata de una práctica poco ética y parece que ha aumentado considerablemente en las últimas fechas. Por ello, compañías como BYD, Deepal o Li Auto han comenzado a tomar medidas.
Marcas chinas denuncian una campaña de ataques coordinados

Las marcas chinas han provocado un auténtico terremoto en la industria del automóvil global y tiene su explicación: muchos fabricantes de Estados Unidos y Europa se llevaron en su día la producción a China para reducir costes, pero mientras, los chinos han aprendido a hacer automóviles de calidad.
Ahora los chinos aplican lo aprendido a sus propias marcas y fabrican coches de buena calidad, en algunos casos, sin nada que envidiar a modelos europeos, pero los venden a un precio mucho más barato.
Y esto ocurre en un momento en el que Occidente ha decidido apostar por el coche eléctrico, pero es China quien controla la extracción y procesamiento de las materias primas necesarias para hacer las baterías, por tanto, las marcas chinas controlan toda la cadena de producción, fabrican sus propias baterías sin depender de terceros y pueden vender sus vehículos eléctricos más baratos.
Una manera de intentar frenar el avance de las marcas chinas es desprestigiándolas, lanzando todo tipo de comentarios negativos en redes sociales y medios. Es lo que han denunciado BYD, Li Auto y Deepal, ofreciendo recompensar económicas para quienes aporten pruebas que permitan identificar a los autores que están detrás de esos mensajes.
Según un informe elaborado por un fabricante chino, hay más de 700 publicaciones en Internet con contenidos falsos sobre sus vehículos. En muchos casos, se trataban de artículos que aludían a problemas de calidad o simplemente manipulaban la información con una intencionalidad maliciosa.
BYD ya ha ganado una demanda por difamación

La marca Deepal, que pertenece a Changan (el fabricante que mantiene una joint venture con Mazda para producir vehículos como el Mazda 6e) ha creado un ‘Fondo de defensa’ para proteger su imagen. Otra marca del grupo, Avatr, asegura que ha recopilado más de 200 pistas para emprender acciones legales.
Por su parte, BYD ya ha ganado una demanda por difanación contra el influencer Longzhu-Jiche, a quien llevó a juicio por difundir contenido falso en sus redes sociales.
El tribunal falló a favor de la marca china, que recibió una indemnización de 280.000 dólares (casi 250.000 euros al cambio) como compensación por los daños a su imagen.
