No se venden (en masa), pero sí que existen sistemas de extinción rápida de incendios de coches eléctricos

Los incendios de coches eléctricos no son algo nuevo y, desde hace un tiempo, ya hay en el mercado soluciones que buscan minimizar sus daños.

Los coches eléctricos han dado muchos titulares en 2025, pero gran parte de ellos por una razón que la industria no quiere: los incendios. No son tantos como quieren hacer creer los mentideros de internet, pero sí es cierto que apagarlos cuesta bastante esfuerzo. Sin embargo, aunque no se venden todavía, sí que existen sistemas de extinción rápida de incendios de coches eléctricos.

Es cierto que los modelos de baterías han empezado a popularizarse recientemente, pero la realidad es que ya llevan unos cuantos años a la venta, así que el problema de sus fuegos, aunque no fuera tan común, lleva existiendo también un tiempo.

Es por eso que la industria de la seguridad ya ha desarrollado algún que otros sistemas para poder extinguirlos de una manera más o menos rápida. Los hay de diversos tipos, que más abajo vamos a desgranar, pero todos ellos cuentan con el mismo problema: no son eficientes del todo o son muy caros de producir, motivo por el que están poco extendidos y no de venden en masa.

Lo primero que hay que tener en cuenta es cómo se produce un incendio eléctrico, porque solo conociendo como procede, se puede entender por qué los medios tradicionales no valen.

Por norma general, el fuego en un coche eléctrico se produce porque la batería sufre un daño. Éste suele ser por algún golpe, lo que provoca una fisura o agujero en la pila, momento que sirve de punto de partida para el conocido como ‘thermal runway’ o ‘embalamiento térmico’.

Debido a las sustancias químicas que forman la batería, al producirse un daño, éstas se expulsan y se produce una reacción química por la que la temperatura empieza a subir y subir sin parar, de manera autónoma, lo que hace que el fuego sea mucho más caliente del que se puede producir en un coche de combustión.

Para evitar que esto ocurra, las baterías modernas se someten a test como la prueba del clavo, en la que se perfora una batería con un clavo para ver cómo reacciona ante un daño tan extremo. Esto ha ido mejorando la seguridad, pero a la vista está de que no se puede evitar que haya incendios.

Es por eso que hay que desarrolla sistemas para extinguirlos. Haberlos, los hay, y todos tienen puntos positivos como negativos. 

Los sistemas de extinción de incendios

Uno de los sistemas que se empezó a valorar desde el principio fue el de utilizar mantas ignífugas. Su modus operandi obedece a las leyes de la física, lo que se busca es ahogar al fuego, privándolo del oxígeno que necesita para seguir ardiendo.

Como es lógico, dado que son fuegos con unas temperaturas muy altas, es necesario que estén fabricadas específicamente para tal fin, por lo que están hechas de materiales especialmente resistentes como por ejemplo la fibra de vidrio.

A su favor cuenta con que es un sistema bastante portátil y que se puede utilizar en todo tipo de situaciones, como por ejemplo en un garaje subterráneo. Además, suelen realizar una buena labor a la hora de contener los gases tóxicos.

Sin embargo, no son demasiado efectivos a la hora de apagar el incendio por completo y existe la posibilidad de que, al retirarla, el embalamiento térmico continue y la temperatura vuelva a subir, reavivándose el fuego.

Esto lleva a otro sistema que también se ha sopesado, pero que es bastante aparatoso: contenedores. En este caso, la idea base también es relativamente sencilla: ahogar el fuego del coche, pero esta vez literalmente, dentro de un líquido.

De esta manera, se utiliza un contenedor relleno de agua o de algún líquido con propiedades específicas para aumentar la eficiencia, a modo de piscina, en el que se mete al coche que es víctima del fuego. De esta manera, el humo queda controlado y se consigue contener la temperatura, logrando un enfriamiento más efectivo.

Hay de distintos tipos, algunos son estándar y simplemente sirven de receptáculo para el líquido, mientras que otros más avanzados cuentan incluso con un sistema de bombeo integrado.

A pesar de sus puntos fuertes, los débiles también saltan la vista: hay que mover un contenedor, que puede almacenar hasta 10.000 litros, hasta el lugar en el que se haya producido el incendio. No solo eso, también tiene que acudir al lugar una grúa que sea capaz de levantar el vehículo y sumergirlo.

Esto hace que la respuesta no sea rápida y directamente descarta las intervenciones en lugares estrechos como túneles o aparcamientos subterráneos.

Atacar la batería

A todas luces, lo que hace falta para extinguir el incendio de un coche eléctrico es atacar al punto donde se genera, es decir, la batería. A este respecto, hay una marca de coches que ha presentado un sistema que, además, ha liberado de patente para que el resto de fabricantes puedan aplicar a sus modelos: Renault.

Se denomina Fireman Access y, como suele ocurrir en muchas ocasiones, es una solución simple pero efectiva.

Consiste en incluir en la carcasa de la batería una sección fijada mediante un adhesivo, de manera que durante el uso normal es un compartimento estanco, pero, si comienza un fuego, ceda ante la presión del agua de la manguera de los bomberos, lo que permite inundar la propia batería y que así no se eleve la temperatura hasta extremos tan altos.

Es una solución similar a la que propone Rosenbauer con su RFC Battery extinguishing system, un sistema externo pero que sigue un principio muy parecido. 

Coloca bajo el coche, a la altura de la batería, un sistema neumático que penetra en ésta para, desde un lugar seguro (el bombero se sitúa a unos ocho metros), bombear agua en el interior, con lo que se inunda la pila sin riesgos y, además, sin tener que desperdiciar grandes cantidades de agua.

Así pues, hay soluciones a estos incendios que pueden ayudar a minimizar la gravedad de los mismos, pero, por el momento, no hay ninguna de ellas que se haya impuesto sobre el resto y que se haya popularizado.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España