Un agente del FBI temió porque Elon Musk fuera captado por la inteligencia rusa: “De repente, tuvo una enorme influencia sobre qué hacer con el dinero”

Otra polémica más para el CEO de Tesla, al que en los últimos años parece que en varias ocasiones habrían intentado acercarse desde Rusia.
Elon Musk acaba siempre metido en el ojo del huracán, tanto si lo busca, que es en muchas ocasiones, como si no, que son otras tantas. Lo último que ha salido a la palestra en esta dirección es que la inteligencia rusa habría estado detrás de él intentado captarlo.
La información ha salido a la luz en un reportaje de The Guardian, en el que el medio ha tenido acceso a Jonathan Buma, un ex agente del FBI que ahora ha empezado a hablar sobre algunas de sus experiencias dentro de la agencia, siempre con las restricciones normales en este tipo de casos.
Lo que nadie podría imaginar es que, dentro de sus declaraciones, hablaría sobre el CEO de Tesla.
Según cuenta, dentro de la agencia se estudió como agentes externos estuvieron sembrando el círculo interno de relaciones de Musk con individuos para que ganaran influencia sobre él y le llevaran por el camino que quisieran. “Esos esfuerzos fueron intensos y continuos. No puedo entrar en muchos más detalles”, comenta.
Sin embargo, Buma también especifica que nunca se investigó al propio Musk, puesto que él no estaba haciendo nada malo.
Eso sí, parece que las preocupaciones respecto a que estuvieran intentando influir sobre él no eran exclusivas del FBI.
El Wall Street Journal ya apuntó en esa dirección en julio de 2022, en un artículo en el que se ponía de manifiesto que Jared Birchall, gestor patrimonial de Musk, habría informado a éste de sus preocupaciones al respecto de Igor Kurganov, un nuevo asesor del CEO y exjugador profesional de origen ruso, al que veía como “recién llegado que de repente tenía una enorme influencia sobre qué hacer con el dinero de Musk”.
A pesar de que no hay información que estableciese conexiones entre el jugador y Rusia, más allá de que es el lugar en el que nació, Birchall solicitó a Musk que destituyera a Kurganov de su puesto, algo a lo que accedió.
Volviendo a Buma, su aparición en The Guardian llega después de que surgiera en otros medios información sobre su relación con Peter Thiel, un multimillonario que teóricamente se convirtió en fuente del FBI en 2021 (aunque nunca se ha confirmado) y que tiene una relación bastante estrecha con Musk.
Ambos pasaron sus primeros años en Sudáfrica, Thiel fue el fundador de PayPal, donde Musk fue director ejecutivo antes de ser destituido por aquel. A pesar de ello, ambos mantendrían una buena relación.
Buma explicaba que Thiel se había mostrado “receptivo a la colaboración [con el FBI] y a los informes sobre amenazas”.
“El propósito de las sesiones informativas era educar [a Thiel] sobre qué buscar, cómo es un ataque, qué se siente al ser atacado por un agente de inteligencia extranjero y qué hacer cuando ocurre. Básicamente, confirmó y proporcionó información útil para ayudarnos a identificar los nodos a través de los cuales se han producido estos ataques”, explicaba Buma.
Volviendo a Musk, los rumores sobre su posible conexión con el gobierno ruso se acrecentaron justo después de que entrara a formar parte del gobierno de Donald Trump encabezando DOGE (el “department of government efficiency” o “departamento de eficiencia del gobierno”), algo que a todas luces parecería contradictorio.
Aunque es muy dado a hacer declaraciones, no se pronunció en ningún medio al respecto, pero eso no significa que no diera su propia versión en lo que es su formato favorito, una publicación en ‘X’, la red social anteriormente conocida como Twitter y de la que él mismo es dueño.
“Bueno, el ‘Trump es Hitler’ de The Swamp no funcionó. Mejor probar con ‘Elon es un agente ruso’”, escribía.
De esta manera, hacía referencia a una de las mayores polémicas en las que se ha visto inverso en el último año, cuando en un acto de presentación llevó a cabo unos gestos con el brazo que se calificaron por muchos medios como un saludo nazi.
Esto llevó a campañas por todo el mundo en contra tanto del propio Musk como de Tesla, que perdió gran parte del valor de sus acciones, tuvieron lugar actos vandálicos de todo tipo, se destrozaron coches, se prendió fuego a otros e incluso en Estados Unidos se llegaron a tirotear concesionarios de la compañía.
Tras tanto alboroto, el pasado mes de abril Elon Musk anunció que abandonaba DOGE para alejarse de la esfera política y, sobre todo, para centrarse en sus empresas, a las cuáles consideraba que había descuidado en los últimos meses. Eso sí, afirmó que “el DOGE seguirá sin mí. ¿No creció el budismo tras morir Buda?”.

