Adiós a comprar un coche nuevo: evita estos cinco fallos a la hora de comprar un coche de segunda mano

¿Vas a comprarte un vehículo usado? Muchos están en la misma situación que tú, pero atento: evita estos cinco fallos a la hora de comprar un coche de segunda mano.
El coche usado ofrece una oportunidad a aquellos que no pueden permitirse uno nuevo o, simplemente, no quieren. Pero, conviene estar atentos, no sólo porque hay tres estafas en coches de segunda mano que crecen, sino porque es fácil cometer errores que pueden salir caros. Es preciso evitar estos cinco fallos a la hora de comprar un coche de segunda mano.
El mercado de ocasión no para de crecer y demuestra que los españoles prefieren comprar un coche de segunda mano que nuevo. Quizá no sea una preferencia, sino que, en muchos casos, estén obligados por no poder permitirse uno nuevo.
Sea como fuere, en 2024 el mercado de coches usados creció un 8,6% con respecto a 2023 y superó los dos millones de vehículos vendidos, exactamente, 2.114.396 unidades.
Si tenemos en cuenta que las matriculaciones nuevas representaron 1.016.885 unidades (un 7,1% más que en 2023), tenemos que el año pasado se vendieron dos coches de segunda mano por cada uno nuevo.
Esto también tiene una lectura negativa y es el aumento de la antigüedad media del parque automovilístico español. Aunque las ventas de modelos de entre 10 y 15 años cayeron un 4,7% (casi el 16% del mercado), los turismos de más de 15 años crecieron un 11%, hasta un total de 873.877 unidades.
De ahí que la antigüedad media del turismo usado vendido en España en 2024 se situara en los 11,2 años. En general, la antigüedad del parque automovilístico en nuestro país se acerca a los 15 años.
Dicho esto, no estamos aquí para analizar el mercado de usados, sino para ayudarte a tomar la mejor decisión y evitar ciertos fallos a la hora de comprar un coche de segunda mano. Errores que son más habituales de lo que crees.
1 No tener claro el tipo de coche que necesitas

El primero de todos también se puede aplicar cuando compras un vehículo nuevo y es no tener claro qué tipo de coche necesitas. A veces, se acude al mercado de segunda mano para encontrar ese caprichito que siempre habías soñado, como un deportivo, un descapotable o aquel modelo de alta gama que en su día era inviable.
Pero, normalmente, la intención es comprar un coche por necesidad y, muchas veces, puede más el corazón que la cabeza. Hay que tener claro tres factores, como recuerdan desde carVertical:
- Presupuesto: el precio de tu futuro coche no debería superar el 35% de tus ingresos anuales
- Tipo de carburante: los coches eléctricos son más caros de comprar, pero más baratos de mantener. Los coches diésel son económicos y estupendos para viajes largos. Los de gasolina son más silenciosos y requieren menos mantenimiento, pero consumen más combustible.
- Espacio: los SUV y familiares son más prácticos en cuanto a asientos (los hay de siete plazas) y maletero.
Por tanto, analiza bien cuáles son tus necesidades, qué uso vas a darle al coche, etc., y en función de ello, busca el vehículo que más se ajuste a esos requisitos.
2 No pedir una prueba de conducción
A la hora de comprar un coche de segunda mano, es fundamental solicitar una prueba de conducción. Conducir el coche, aunque sea sólo durante unos minutos, es la mejor forma de detectar posibles problemas que no se ven a simple vista, como los relacionados con la transmisión o la suspensión.
Además, te permitirá comprobar cómo te sientes dentro del coche. Puede que un modelo en concreto te guste mucho, pero cuando te sientas en él y lo pruebas, notas que no estas cómodo, no es suficientemente amplio…
Negociar la compra de un vehículo de segunda mano a través de Internet y con un particular no impide pactar con el propietario una prueba de conducción. Si el vendedor no te deja probar el coche, huye.
Otra cuestión importante cuando conciertes una cita con el vendedor para ver el coche y probarlo es el tiempo que haga ese día. Si ese día llueve, es mejor posponer la cita, porque el daño de la pintura es difícil de detectar bajo las gotas de lluvia y la verificación de la tecnología suele ser demasiado corta con mal tiempo.
Igualmente, si el coche está sorprendentemente en un aparcamiento subterráneo oscuro y el vendedor no quiere verlo a la luz del día: despídete de él.
3 No pedir la documentación y el historial del vehículo

La documentación y el historial del coche son fundamentales para evitar sorpresas desagradables, entre ellas, si han trucado el kilometraje. Como ya te contamos, hay retrocesos de hasta 235.000 kilómetros en coches usados, según un estudio de carVertical.
El informe de la DGT contiene datos muy reveladores tales como la fecha de matriculación y si hay alguna incidencia que impida que se lleve a cabo la transacción.
Dependiendo del informe elegido (en este enlace te damos información de las opciones de que dispones), también puedes obtener información administrativa, identificación del titular, municipio en el que está domiciliado el vehículo, historial de ITV, kilometraje, número de titulares, cargas y otros datos como los datos técnicos o su puntuación EuroNCAP.
Asimismo, es importante saber de dónde viene el vehículo. Si tienes el número de bastidor, puedes comprobar su identidad en CARFAX y averiguar si se trata de un vehículo importado, un dato relevante para conocer el historial del vehículo.
4 No hacer una profunda inspección del coche
Otro fallo habitual a la hora de comprar un coche de segunda mano es no realizar una profunda inspección. Hay que mirar con detenimiento el vehículo por fuera para detectar si hay bultos, arañazos u otros desperfectos. Además, cualquier desperfecto debe ser solucionado de cara al seguro.
Conviene revisar el estado de la chapa, los neumáticos, los frenos, las carcasas de los faros, etc., pero también el interior, zonas como el salpicadero, los asientos, la tapicería, el estado de los interruptores… y no olvidar el cuadro de instrumentos y ver que todos los testigos se encienden.
Para inspeccionar el coche, puedes utilizar un medidor de espesor del revestimiento que permite detectar áreas posteriormente pintadas. Comprueba también que encajan todos los huecos, el estado de las cabezas de los tornillos, si hay piezas adicionales y son idénticas a las originales…
4 No llevar el coche a un mecánico
Por último, relacionado con el punto anterior, es importante llevar el coche a un mecánico para cerciorarse de que están en buen estado. Si no eres un experto, aunque hagas una prueba de conducción, se te pueden escapar algunos detalles.
Por ello, debes llevar el coche a que le hagan un chequeo en una plataforma elevadora para comprobar los bajos, que está libre de óxido, el estado de las juntas del chasis, los frenos, los amortiguadores… muchas cosas que se ven en ese momento y que un buen experto te dará mucha tranquilidad.
