El mítico bofetón a Ángel Nieto que vieron millones de personas y que le puso la cara roja en televisión: "se ha pegado un pasote de narices"

Angel Nieto en El juego de la oca
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El ex piloto de motociclismo e icono español protagonizó uno de los momentos más comentados de la televisión tras recibir un bofetón en el programa "El juego de la oca".

El mítico bofetón que recibió Ángel Nieto en el programa de televisión El gran juego de la oca sigue siendo uno de los momentos más comentados de la historia del entretenimiento en España. La televisión de la década de los noventa dejó tras de sí innumerables pasajes grabados en el recuerdo colectivo, pero pocos resultaron tan impactantes, inesperados e incómodos como el que afectó en pleno directo al trece veces campeón del mundo de motociclismo

Durante una de las emisiones del exitoso concurso de variedades, el legendario deportista vivió un incidente insólito al recibir un violento golpe durante la ejecución de un reto, una acción que le dejó el rostro completamente enrojecido ante millones de espectadores que presenciaban el programa desde sus casas. El hecho se produjo dentro de una de las pruebas más populares y temidas de la escaleta del espacio, la conocida como Beso o tortazo. La dinámica de esta sección resultaba aparentemente sencilla y estaba diseñada para aportar frescura, dinamismo y un toque de comedia a la velada.

Diversas participantes o actrices salían al escenario portando un cartel oculto en la espalda en el que se leía la palabra beso o la palabra tortazo. A continuación, las jóvenes relataban una breve historia ficticia o un chiste con un desenlace ambiguo. El participante o el famoso invitado debía adivinar si la resolución de la historia conllevaba una muestra de afecto o una penalización en forma de bofetada. Lo que debía haberse desarrollado como un gag humorístico de tono simpático y con una violencia puramente simulada o coreografiada para el espectáculo televisivo se descontroló de manera abrupta cuando una de las jóvenes tomó su turno.

Lejos de aplicar un golpe suave, medido o adaptado a las cámaras de televisión, la participante propinó un manotazo con la mano abierta de tal intensidad que el impacto resonó con total claridad a través de los micrófonos de solapa del plató. La brusquedad del bofetón tomó por sorpresa al expiloto, dejándolo visiblemente aturdido durante unos instantes y provocando una marca roja evidente en la mejilla que el público pudo apreciar de inmediato a través de los monitores.

A pesar del temple y las tablas que Ángel Nieto había demostrado a lo largo de su carrera deportiva en los circuitos de alta competición, su reacción inmediata dejó al descubierto un profundo enfado ante lo que consideró un exceso inaceptable. Sosteniéndose el pómulo dolido y con el gesto torcido por la molestia física, el deportista no dudó en afear la conducta de la participante ante las cámaras del programa. Con un tono que combinaba la incredulidad y la indignación, Nieto pronunció frases que pasarían al imaginario popular como "te has pegado un pasote tú, eh" y "se ha pegado un pasote de narices", dejando claro que el dolor de la bofetada había sobrepasado cualquier límite previsto por la dirección de producción.

El ambiente festivo del plató se transformó instantáneamente en un escenario de evidente tensión. La presentadora del concurso se vio obligada a intervenir de forma rápida para intentar reconducir la situación, atenuar el malestar del invitado y matizar lo sucedido ante la audiencia. Justificando la acción por los nervios del directo y la inexperiencia de la participante, la conductora del espacio pidió disculpas públicas a la leyenda del motociclismo y se dirigió al resto de chicas del equipo para exigirles expresamente que moderaran la fuerza de sus acciones en los siguientes turnos, recordando que el objetivo del juego no era lastimar a los invitados.

Aunque el programa continuó con la escaleta prevista y Ángel Nieto completó la prueba con profesionalidad, la tirantez en el ambiente resultó innegable hasta la conclusión del bloque. La imagen de la figura del deporte nacional sobándose la cara y mostrando su disconformidad se convirtió en un hito de la televisión de la época, donde la imprevisibilidad del directo jugaba a menudo malas pasadas tanto a los productores como a los invitados célebres.

Décadas después de aquella emisión, el extracto del vídeo continúa registrando miles de reproducciones en plataformas digitales como YouTube y diversas redes sociales. Los espectadores actuales siguen compartiendo el clip como un testimonio gráfico de los excesos, las sorpresas y la falta de filtros que caracterizaban a los grandes programas de entretenimiento de los años noventa. Aquella bofetada involuntaria a una de las mayores figuras del deporte español permanece guardada en los archivos televisivos no solo como una anécdota surrealista, sino como un claro ejemplo de cómo una broma preparada para el espectáculo puede salirse de control en cuestión de segundos.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España