Europa estudia retirar las bandas reductoras de velocidad para motoristas porque han sido un fracaso

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Las bandas reductoras de velocidad instaladas para frenar a los motoristas no han cumplido su objetivo y ahora Alemania se plantea retirarlas por sus efectos negativos.
Una de las principales metas que tiene la DGT es la de reducir la velocidad a la que circulan los conductores. Sin embargo, no solo no han conseguido este objetivo, sino que estos instrumentos afectan a los coches y a las motos que circulan sobre ella y a los vecinos que viven cerca por el ruido que generan. Es por eso que Europa ha decidido eliminarlas y Alemania va a ser la primera en hacerlo.
Las bandas transversales avisan a los conductores de la proximidad a una intersección; también son muy habituales a la entrada del núcleo urbano. Esto les obliga a reducir la velocidad, pero no siempre es así.
De la misma manera, tampoco todos los países cuentan con el mismo sistema. De hecho, cada una de las ciudades europeas tiene una forma de proceder distinta, aunque llama la atención el caso alemán.
En septiembre del año pasado instalaron estas bandas en siete puntos de una carretera motera, que entre 2023 y 2024 registró 19 accidentes, dos de ellos mortales. El objetivo era reducir la velocidad a la que circulaban, pero no lo han logrado.
Las bandas provocan averías en los coches
Para conseguir que las motos frenasen y redujesen velocidad, las autoridades alemanas colocaron unas piezas de unos dos centímetros de altura que provocan vibraciones y ruido cuando los vehículos pasan por encima.
Sin embargo, hay un detalle importante que no tuvieron en cuenta: por aquí tienen que pasar todos. Es decir, estas bandas no son solo para las motos, sino que también tienen que atravesar las bandas los coches, los autobuses y el resto del tráfico que utiliza esta carretera.
Según recoge un reportaje de la emisora alemana MDR, algunos motoristas aseguran que las bandas no consiguen que reduzcan la velocidad. De hecho, según explica, las utilizan como referencia para localizar el punto de frenada antes de una curva.
Sin embargo, de cara a los coches, sí se ha detectado un problema de seguridad vial. Los vehículos frenan bruscamente antes de llegar a las bandas, lo que puede generar nuevas situaciones de riesgo.
También se quejan los vecinos, que están molestos por el ruido constante y por las empresas de transporte, como Volker, propietario de una empresa de autobuses que dice que utiliza habitualmente esta carretera; atribuye a las vibraciones averías y daños en sus vehículos, con facturas de reparación de miles de euros.
Las autoridades alemanas se están planteando retirarlas
Ante el aumento de quejas vecinales y los problemas de seguridad, las autoridades han tomado cartas en el asunto y han puesto encima de la mesa la posibilidad de quitarlas.
En la localidad de Oberhof, varios representantes municipales se han mostrado abiertamente partidarios de retirarlas de forma definitiva. En la misma línea, la comisión de accidentes del distrito de Schmalkalden-Meiningen tiene previsto celebrar una reunión clave para debatir el futuro de estas polémicas instalaciones, abriendo la puerta a que Alemania elimine de sus carreteras unos elementos que prometían salvar vidas, pero que han terminado generando un problema mayor.
El debate político y técnico que se abre ahora trasciende las fronteras de este municipio alemán. Los expertos en ingeniería de tráfico señalan que la instalación de elementos físicos agresivos sobre el asfalto requiere de estudios de impacto mucho más exhaustivos que valoren no solo la siniestralidad puntual de un tramo, sino la heterogeneidad del parque móvil que lo transita a diario.
Asimismo, este episodio pone de manifiesto la necesidad de buscar soluciones alternativas más inteligentes y menos lesivas para la conservación de los vehículos y la convivencia ciudadana.
Tecnologías como la señalización dinámica, los radares pedagógicos informativos o una mejor señalización horizontal se perfilan como opciones mucho más eficaces para concienciar a los conductores sin desatar el malestar generalizado que han provocado estas bandas transversales.

