Ya he probado el Jeep Avenger 4xe The North Face: un pequeño SUV para grandes aventuras

Jeep y el especialista en actividades al aire libre The North Face unen a sus públicos objetivos. ¿Es el Avenger 4x4 más que marketing? AUTO BILD lo pone a prueba.
El Jeep Avenger no procede de Ohio, sino de la planta de Stellantis en Tychy, Polonia, un tradicional emplazamiento de la antigua Fiat. Comparte la plataforma de tracción delantera con el Fiat 600 y el Alfa Junior, que también salen de la línea de producción en Tychy.
La tecnología de tracción total se limita a un motor eléctrico adicional de 29 CV en el eje trasero, así como a programas de conducción para arena y barro. El Avenger es un turismo con cierta capacidad para caminos en mal estado, no un todoterreno.
Pero no está nada mal equipado para eso: protección inferior de acero, 21 centímetros de altura libre al suelo, una profundidad de vadeo permitida de 40 centímetros y un ángulo trasero de la carrocería de 35 grados. El frontal, con 22 grados de ángulo de ataque, está menos favorecido para el uso fuera de carretera.
Habitáculo
En el interior, los ocupantes se encuentran con un paisaje de plásticos duros: embellecido con un mapa topográfico impreso, pero la parte superior brilla con el sol bajo, refleja y dificulta la visión a través del parabrisas.
La imagen de utilitario encaja con el sencillo navegador TomTom. No pudimos probar el control por voz porque la suscripción había expirado. El reconocimiento de señales de tráfico funciona bastante bien, solo requiere confirmación mediante el botón OK. Algo que me ha encantado: la abundancia de botones físicos.
Los asientos cortos hacen que el Avenger no sea especialmente recomendable para viajes largos, sobre todo porque carece de apoyo lumbar. Al menos, los tapizados son lavables.
En la segunda fila hay buen espacio para la cabeza, pero no para las piernas, que resulta más bien escaso, propio de un utilitario. Incluso pasajeros de estatura media-alta no saben bien dónde colocar las piernas, pese a la agradable altura del asiento. Además, el respaldo trasero queda demasiado vertical.

Motor híbrido de triple corazón
La hibridación más la tracción trasera adicional pasan factura en forma de un maletero reducido (325–1.218 litros), ya que la tecnología ocupa espacio bajo el piso de carga. El ahorro de costes es evidente: ni un solo gancho de sujeción en el maletero (lo que pone en duda su aspiración offroad) y solo un asidero abatible en el techo.

Bajo el capó horizontal típico de un todoterreno, gruñe el omnipresente tricilíndrico de 1,2 litros de Stellantis. Le asisten un motor eléctrico de 29 CV integrado en la transmisión automática de doble embrague de seis marchas y otro motor eléctrico de igual potencia en el eje trasero, que entra en acción cuando hay deslizamiento en las ruedas delanteras y deja de actuar a partir de 90 km/h por razones de eficiencia.
Comportamiento
Su formato corto (4,09 metros) y su maniobrabilidad hacen del Avenger un compañero agradable para el día a día, aunque la suspensión firme y algo seca convence menos. Reacciona de forma algo brusca y transmite muchas irregularidades del asfalto a los ocupantes, a pesar de los neumáticos de 17 pulgadas con perfil alto. No gestiona bien las irregularidades cortas, pero sí las ondulaciones largas. Los neumáticos para todo el año Goodyear Vector en medida 215/60 R 17 pueden influir: están basados en neumáticos de invierno, aunque su compuesto es menos blando.
Las ruedas se hunden profundamente en baches fuertes, pero siempre mantienen el contacto con el suelo. Se percibe el esfuerzo de Stellantis por ofrecer un coche seguro en conducción, aunque en conjunto se mueve bastante sobre su eje longitudinal. El Avenger se conduce como un coche corto con ruedas grandes, que es exactamente lo que es.
La dirección es muy ligera y poco precisa, y además se perciben influencias del sistema de propulsión en ella. Pero probablemente una dirección más directa no habría encajado bien con una suspensión con amplios movimientos de hundimiento.

Seis marchas no son muchas para un cambio de doble embrague actual; a veces se notan saltos de revoluciones bastante grandes. También echamos de menos un cuentarrevoluciones: el Avenger ofrece cinco vistas diferentes del cuadro de instrumentos, pero ninguna incluye uno.
Comportamiento 'offroad'
Como lleva el nombre Jeep, también lo probamos en una cantera de arena de la gravera Koops en Zarrentin (¡gracias!). Resultado: la suspensión no ofrece prácticamente capacidad de articulación, es claramente de turismo. En la arena, sin embargo, ofrece un rendimiento decente. El motor eléctrico trasero de 29 CV actúa con suficiente rapidez para evitar que las ruedas delanteras se hundan.

En los programas Mud/Sand y Snow, el motor eléctrico del eje trasero permanece activo hasta unos 30 km/h, proporcionando una ayuda eficaz al arranque. Al final del día, el sistema 4xe ofrece algo más que puro marketing.
Conclusión
Que no sea un auténtico Jeep de Ohio no lo consideramos un problema en el Avenger 4xe. Lo que sí se le puede reprochar es su alto precio para un coche de este tamaño.
