Un conductor, a puñetazos con dos guardias civiles de Tráfico tras estar a punto de atropellar a varios niños que estaban en la acera

La Guardia Civil intentó calmar al conductor pero todos los esfuerzos fueron en vano
La Guardia Civil intentó calmar al conductor pero todos los esfuerzos fueron en vano

La población extremeña aun está conmocionada por lo ocurrido y ambos agentes de tráfico están estables tras el altercado.

La localidad de Orellana la Vieja, en la provincia de Badajoz, ha sido el escenario de un suceso que ha vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado frente a la violencia irracional. En un incidente que comenzó con una temeridad vial extrema, un conductor fuera de control terminó agrediendo violentamente a dos agentes de la Guardia Civil de Tráfico pertenecientes al destacamento de Don Benito, resultando uno de ellos de baja debido a las lesiones sufridas durante el ataque.

Los hechos se desencadenaron durante el pasado fin de semana, cuando varios vecinos y testigos dieron la voz de alarma a través de llamadas de emergencia. Según los testimonios recogidos en el lugar, un vehículo circulaba a gran velocidad y de forma errática por el casco urbano.

La gravedad de la situación alcanzó su punto crítico cuando el conductor, en una maniobra carente de todo sentido de la responsabilidad, invadió la acera con su coche. En ese preciso instante, varios niños se encontraban caminando por la zona peatonal.

El vehículo pasó a escasos centímetros de los menores, quienes lograron evitar el atropello gracias a la rapidez de reflejos de los adultos que los acompañaban, evitando así una tragedia que habría conmocionado a toda la comarca.

Ante el aviso de conducción temeraria y el peligro inminente para los peatones, una patrulla de motoristas del Destacamento de Tráfico de Don Benito se desplazó rápidamente hasta la zona. Tras una breve búsqueda, los agentes lograron localizar e interceptar el vehículo implicado.

Sin embargo, lo que inicialmente parecía una intervención de tráfico rutinaria para identificar al conductor y realizar las pruebas pertinentes, se transformó en un episodio de violencia extrema.

Al ser requerido por los agentes para someterse a las pruebas de detección de alcohol y sustancias estupefacientes, el individuo adoptó desde el primer momento una actitud desafiante y hostil. Lejos de colaborar con la autoridad, el conductor se negó de forma rotunda a realizar cualquier tipo de test.

En el momento en que los guardias civiles procedieron a informarle de las consecuencias legales de su negativa y trataron de proceder a su detención por un presunto delito contra la seguridad vial, el hombre estalló en cólera.

Sin mediar palabra, el agresor comenzó a lanzar puñetazos contra los dos guardias civiles. El ataque fue descrito como frenético y sorpresivo. A pesar de la formación en defensa personal de los agentes, la agresividad del individuo obligó a los motoristas a emplearse a fondo para reducirlo, en una escena que causó gran conmoción entre los vecinos que presenciaban la detención.

guardia civil accidente
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Finalmente, los agentes lograron inmovilizar al agresor y proceder a su arresto, aunque no sin antes sufrir diversos golpes en el rostro y el cuerpo.

Tras el altercado, el detenido fue trasladado al Puesto de la Guardia Civil de Villanueva de la Serena para la instrucción de las correspondientes diligencias. Por su parte, los dos agentes agredidos tuvieron que acudir de urgencia al Hospital de Don Benito-Villanueva para recibir asistencia médica.

Así pues, el parte de lesiones confirmó diversas contusiones y traumatismos. Debido a la gravedad de los golpes recibidos en la intervención, uno de los agentes ha tenido que causar baja para el servicio activo, a la espera de una evolución favorable de sus heridas.

Desde la Asociación IGC (Independientes de la Guardia Civil), se ha denunciado una vez más la escalada de violencia que sufren los agentes en el ejercicio de sus funciones. La organización ha aprovechado este suceso para reclamar al Ministerio del Interior que los guardias civiles sean reconocidos de manera urgente como "profesión de riesgo".

Según sostienen, esta declaración no es solo una cuestión de estatus, sino una necesidad para dotar a los agentes de mayores protecciones jurídicas y medios materiales ante un clima social donde el principio de autoridad parece estar cada vez más degradado.

El agresor se enfrenta ahora a graves cargos penales. Además de las diligencias por delitos contra la seguridad vial y conducción temeraria, se le imputan delitos de atentado contra agente de la autoridad y lesiones. La instrucción del caso pondrá especial énfasis en el hecho de que su conducción puso en peligro real la vida de menores de edad, lo que podría agravar considerablemente las penas solicitadas.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España