El Toyota Land Cruiser es el todoterreno más capaz, y ahora recibe una versión GX casi 20.000 euros más barata

El Toyota Land Cruiser GX es la versión más accesible del mítico 4x4, con un precio de partida de 66.500 euros.
El Toyota Land Cruiser es uno de los todoterrenos más icónicos y capaces del mercado actual, pero ahora, además, quiere ser un coche bastante más accesible que antes. El Toyota Land Cruiser GX es la nueva incorporación a la gama, un acabado de entrada que está disponible desde 66.500 euros en España, casi 20.000 euros menos que las versiones superiores.
Con este movimiento, Toyota busca acercar su legendario 4x4 a un público más amplio, ya que, hasta ahora, con una tarifa base de más de 80.000 euros, el SUV se situaba en un punto que limitaba bastante su abanico de potenciales compradores.
El Land Cruiser siempre ha sido sinónimo de fiabilidad, resistencia y capacidad en condiciones extremas. Esta nueva generación mantiene intacto ese ADN, pero, siguiendo las tendencias del mercado, lo combina con un mayor nivel de tecnología, confort y eficiencia. El problema es que ese enfoque había hecho que su precio fuera un poco elevado para ser una marca generalista. Pero es algo que cambia con la ampliación de su gama.
Toyota Land Cruiser 2026: equipamiento del acabado GX
El acabado GX se ha concebido como una opción más práctica del todoterreno, enfocada al uso intensivo, que es el que muchos profesionales le van a dar, aunque Toyota también admite que también es el perfil que buscan muchos clientes particulares.
A nivel exterior, el GX ofrece un equipamiento completo que incluye faros LED, pilotos traseros LED, retrovisores eléctricos y calefactables, cámara de visión trasera y llantas de aleación de 18 pulgadas. Aunque prescinde de algunos elementos más sofisticados presentes en acabados superiores, mantiene una imagen robusta y perfectamente reconocible.
En el interior, apuesta por la funcionalidad con soluciones como los asientos tapizados en una tela negra resistente al uso intensivo, pero no pierde tampoco el punto de vista de la tecnología, disponiendo de elementos como una pantalla multimedia de 9 pulgadas o un cuadro de instrumentos digital de 7 pulgadas.

Pero donde realmente destaca esta versión es en su dotación para conducción fuera del asfalto, una de sus señas de identidad y en la que no recorta respecto a acabados superiores.
El GX mantiene elementos clave como el bloqueo eléctrico del diferencial, el sistema Crawl Control, que hace las veces de control de crucero para baja velocidad en terrenos complicados, y el sistema de arranque sin llave. Con esto la marca nipona busca mantener intactas las capacidades todoterreno del Toyota Land Cruiser, aunque se trate de su versión más asequible.
Por encima del GX se encuentran los acabados VX y VX-L, que también reciben mejoras. El VX incorpora faros circulares inspirados en el diseño del First Edition, la edición de lanzamiento que tenía una marcada estética clásica, y una barra estabilizadora delantera desconectable (SDM).
Otra de las novedades importantes para la gama es la ampliación de la oferta de carrocerías. Por primera vez, toda la gama del Land Cruiser está disponible tanto en configuración de cinco como de siete plazas. Esta decisión lo que busca es adaptar el vehículo a diferentes necesidades, desde un uso familiar hasta aplicaciones profesionales donde lo que se prioriza es el espacio de carga.
A nivel estético, Toyota introduce nuevos colores como el Negro Eclipse y recupera el Azul Oasis, disponible en exclusiva para el acabado VX.
En el plano técnico, no hay cambios, ni falta que hace: el Toyota Land Cruiser sigue siendo un 4x4 tremendamente capaz.

Mantiene una arquitectura clásica de todoterreno puro, con chasis de largueros y travesaños, tracción total permanente y reductora. Además, tiene una distancia libre al suelo de 221 mm y sus ángulos off-road son destacados: ángulo de ataque de 30 grados, ángulo ventral de 25 grados y ángulo de salida de 22 grados.
Bajo el capó, en España equipa un motor diésel de 2.8 litros turboalimentado, capaz de desarrollar 204 CV y un par motor de 500 Nm, asociado a una transmisión automática de ocho velocidades.
Además, desde hace un tiempo integra un sistema microhíbrido de 48V, lo que le permite lucir la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT), además de mejorar ligeramente sus consumo y emisiones o, al menos, contenerlos, ya que sigue siendo un vehículo con un gasto de combustible considerable: a partir de 10,4 l/100 km y desde 274 g/km de CO2.
Con la llegada del acabado GX, Toyota hace que uno de sus modelos más emblemáticos se bastante más accesible, porque la diferencia de precio respecto a las versiones superiores es considerable: el VX está disponible desde 83.550 euros y el VX-L arranca en 93.100 euros.

