Todas las sombras alrededor de la baliza V16 de la DGT que será obligatoria a partir del 1 de enero de 2026

La luz de emergencia V16 conectada genera muchas dudas. Nosotros hemos recopilado todos los interrogantes que plantea y explicamos por qué son mejores los triángulos.
Quedan exactamente 52 días para que sea obligatorio el uso de la baliza V16 de la DGT y cada vez son mayores las dudas en torno a este nuevo dispositivo de señalización que sustituirá a los tradicionales triángulos. Seguidamente, te vamos a detallar todas las sombras alrededor de la luz de emergencia V16.
Si sigues al tanto de la actualidad del motor, ya sabrás que a partir del próximo 1 de enero de 2026 deberás llevar en tu coche la luz V16 conectada y utilizarla como dispositivo de señalización de peligro ante una emergencia. Si no lo sabías todavía, aquí te lo contamos.
Se trata de una baliza que funciona con pilas o batería y, al conectarse, emite una luz de alta intensidad 360 grados, de forma intermitente y continua, al menos durante 30 minutos. En caso de avería o accidente, se activa en cuestión de segundos, colocándola preferiblemente en el techo del vehículo.
La Dirección General de Tráfico justifica el uso de este dispositivo de señalización por dos motivos, principalmente: el primero, porque ya no tienes que bajarte del coche y caminar por el arcén el borde de la carretera para colocar los triángulos, con el riesgo de atropello que esto conlleva.
El segundo motivo es que, cuando conectas la señal V16, al incluir un sistema de geolocalización, se conectará a la plataforma DGT 3.0 para transmitir su ubicación en tiempo real y avisar a otros usuarios de la vía de la situación.
En su interior, incluye un chip GPS y una tarjeta SIM no extraíble que asegura una conectividad mínima de 12 años sin necesidad de pagar ningún tipo de cuota adicional.
Por tanto, la luz V16 conectada cumple una doble función, según Tráfico: avisar a otros conductores sobre la presencia de un vehículo detenido y comunicar la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0.
Sobre el papel, todo esto parece bien. Vaya por delante que cualquier dispositivo que permite visualizar mejor un peligro es bienvenido. El problema es que hay algunas cosas que chirrían alrededor de la baliza V16 conectada de la DGT que pasamos a contarte.
No sirve en muchas casuísticas
Lo primero que hay que tener presente es que la baliza de señalización V16 no es muy útil en algunas situaciones, por no decir nada. Sobre todo, si el coche se detiene en medio de una curva o al salir de ella.
En un escenario así, no vas a ver la baliza hasta toparte con el vehículo sin esperarlo. Lo mismo podemos decir en un cambio de rasante. Y son casuísticas que se pueden dar muy fácilmente, dada la orografía de España. No hablamos de una posibilidad muy remota.
En cambio, si colocas los triángulos antes de entrar en la curva o del cambio de rasante, los usuarios que se aproximen a ella se podrán percatar de que hay un peligro más adelante y reaccionar a tiempo.
Es una irresponsabilidad prescindir de los triángulos
Por otro lado, la baliza no siempre se ve bien. En teoría está hecha para que su luz se vea a un kilómetro. De noche puede que sea así, pero de día y en condiciones de baja visibilidad, no.
Sorprende que la DGT no haya tenido en cuenta estas casuísticas y otras que se puedan dar, por lo que resulta muy irresponsable prescindir de los triángulos en esos casos.
¿Cuántas personas mueren realmente por poner los triángulos?
Hemos apuntado que uno de los motivos que justifica el uso de la luz V16 es eliminar el riesgo de atropello al colocar los triángulos. Efectivamente, ese riesgo existe, pero no sabemos cuántas personas han muerto en esa situación.
La DGT publica anualmente las cifras de fallecidos en las carreteras y detalla los que han sido como consecuencia de ser arrollados por un vehículo. Lo que ocurre es que en esa cifra se incluyen agentes de tráfico, operarios de conservación y mantenimiento de las carreteras o gente que caminaba por la calzada (es relativamente frecuente en zonas rurales).
No sabemos realmente el número de personas que han muerto atropelladas mientras colocaban los triángulos. Seguramente, habrá algún caso, pero ¿justifica tener que sustituir los triángulos por la baliza?
¿Por qué conectada?
Otra de las cosas que no se comprende es por qué la V16 debe incluir geolocalización. Arriba hemos explicado que este sistema permite conectarla a la plataforma de la DGT y allí enviar un aviso que aparecerá en los paneles de la calzada y en el GPS de los coches.
Pero es que eso ya ocurre. Es decir, en los paneles de las autovías ya se avisan de alguna anomalía y en los navegadores que suelen utilizar la mayoría de los conductores (Google Maps y Waze) ya alertan cuando hay un vehículo detenido, cuando hay algún objeto en la calzada, presencia policial, etc.
Además, otra cosa que se había comentado para justificar la V16 conectada era que avisaba automáticamente a las emergencias. Pues ya sabemos que esto no es así. Eres tú el que debes avisar al 112 o pulsar el botón eCall que tienen todos los coches nuevos desde 2018.
Es decir, ya existe una tecnología que permite avisar a otros usuarios y a los servicios de emergencias en caso de accidente. Entonces, ¿por qué una luz conectada?
Por otra parte, eso de que DGT 3.0 emita una alerta en los paneles… ¿y si estás en una carretera nacional o comarcal? ¿En qué panel va a aparecer?
Y otra cosa: Cataluña y País Vasco tienen transferidas las competencias de tráfico y no están conectadas a ninguna DGT 3.0. ¿Qué ocurre en estos casos?
Se aprobó por decreto
Otra cosa que llama la atención es la manera en que se aprobó el uso de la baliza V16. Se hizo a través de un Real Decreto en diciembre de 2022, por el que se modifica el Real Decreto 159/2021, de 16 de marzo, por el que se regulan los servicios de auxilio en las vías públicas.
Ese decreto añadía dos novedades importantes, con respecto a las balizas que ya existían en aquel momento. Por un lado, deberá contar con un certificado de los servicios técnicos designados para el Reglamento de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEPE/ONU 65) como punto único de contacto para los fabricantes.
Por otro, el establecimiento de un periodo transitorio hasta el uso obligatorio de la baliza que, como sabes, finaliza el próximo 31 de diciembre.
Un Real Decreto es una norma jurídica con rango de ley que hace el Gobierno en casos de “extraordinaria y urgente necesidad”, tal y como establece el artículo 86.1 de la Constitución. Es una potestad que cede el poder Legislativo al Ejecutivo para casos puntuales.
De esta forma, el Gobierno puede legislar rápidamente, sin los tiempos y el debate previo que exige la tramitación ordinaria de una ley. El Consejo de Ministros aprueba la medida y luego debe ser convalidada o derogada en el Congreso en un plazo de 30 días.
Pues bien, de esta forma se autorizó la baliza V16 conectada, mediante un Real Decreto aprobado en Consejo de Ministros, sin hacer ruido y sin un debate entre los distintos grupos parlamentarios que, supuestamente, representan a la sociedad en el Parlamento.
No ha habido una comunicación masiva
Relacionado con el punto anterior, sorprende también la manera en que la DGT ha llevado todo el asunto relacionado con la baliza V16, porque ha sido completamente diferente a su modus operandi habitual.
La DGT acostumbra a avisar con mucha antelación de las cosas. En ocasiones, el director Pere Navarro ha lanzado mensajes sobre un tema mucho antes, incluso, de decidirse llevar a cabo esa iniciativa o no, a modo de globo sonda.
Sin embargo, con la baliza V16 conectada no ha ocurrido así. No ha habido una campaña de información masiva ni ha enviado una carta a los conductores avisando e informando sobre el dispositivo, como sí ocurrió, por ejemplo, con las etiquetas de la DGT.
Sólo los medios de comunicación, sobre todo, los especializados en información sobre el mundo del motor, hemos hablado sobre este asunto durante los últimos tres-cuatro años. Pero hay una parte importante de la población que no está al tanto de esto.
Sólo en España
España es el único país del mundo en el que será obligatorio usar este dispositivo de señalización de peligro, algo que también choca bastante.
Además, a partir del 1 de enero, se va a dar la extraña paradoja de que un agente de tráfico podrá multar a un conductor español si no lleva la V16, pero no a un conductor extranjero que entre en España, lo cual supone una discriminación en toda regla.
Criterios de homologación
Otra cuestión que nos parece dudosa tiene que ver con los criterios de homologación que se han seguido. Más arriba hemos señalado que la baliza deberá contar con un certificado.
Dicho certifica procederá de los servicios técnicos designados para el Reglamento de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEPE/ONU 65) como punto único de contacto para los fabricantes, según establece el Real Decreto 1030/2022, de 20 de diciembre.
Pero es que la baliza sólo se va a utilizar en España, como hemos dicho ene l punto anterior. Para homologar algo, existen unos convenios europeos que permiten su homologación en toda la Unión Europea.
Además, de esto se encarga el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, no la DGT. Son cosas que la institución que se encarga de velar por la seguridad vial no ha explicado.
¿Quién se forra aquí?
Siempre que sale una idea del laboratorio de la Dirección General de Tráfico surge la sospecha de que el objetivo final es aumentar la recaudación. Este es uno de esos casos.
Actualmente, hay en España alrededor de 30 millones de conductores. Esto significa que habrá que comprar unos 30 millones de balizas V16 conectadas, a un precio medio de entre 45 y 50 euros (algunas, incluso, más, como la HV16.1 de la marca HELLA, que cuesta 52,40 en Amazon).
Estamos hablando de entre 1.300 y 1.500 millones de euros en balizas, de los que el Estado se lleva el 21% de IVA, es decir, alrededor de unos 300 millones de euros, redondeando. Aquí hay unas cuantas empresas que salen ganando, además del Estado, que siempre gana.
Da la impresión de que estamos ante uno de esos en los que parece que se utiliza la seguridad y el miedo para sacar dinero a los ciudadanos.
