El SUV híbrido enchufable más barato es el Atto 2 DM-i. Incluso su versión tope de gama tiene un precio rompedor

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El BYD Atto 2 DM-i Boost es la versión más cara del PHEV más barato del mercado y aún así, por lo que trae, es realmente asequible.
Cuando se habla del coche más barato de cualquier tipo, se apunta a su versión de acceso, a la que sea más asequible. A pesar de ello, cuando se lidera en este campo, puede ser interesante echar un vistazo a su versión tope de gama, porque normalmente ofrece un conjunto interesante por un precio que sigue siendo bastante razonable. Es lo que ocurre con el BYD Atto 2 DM-i Boost (prueba), la cara más costosa del SUV híbrido enchufable más barato del mercado.
Vamos a entrar en qué es lo que ofrece este acabado del BYD, para luego compararlo con el de acceso, que recibe el nombre de Active.
Como es lógico, tiene la dotación de equipamiento más completa del modelo, ya que incluye todo lo que tiene la versión barata y la completa con más elementos.
Empezando por lo que tiene el BYD Atto 2 DM-i de serie, la lista ya es bastante completa: pintura metalizada, llantas de aleación de 16 pulgadas, faros delanteros y pilotos traseros LED, retrovisores exteriores con ajuste eléctrico, limpiaparabrisas con sensor de lluvia, cuadro de instrumentos digital de 8,8 pulgadas, sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de 12,8 pulgadas, cuatro puertos de carga USB tipo C, cámara de visión trasera, sensores de aparcamiento traseros, control de crucero adaptativo, función V2L y llave inteligente tanto para smartphones como para dispositivos wearable.
El Atto 2 DM-i Boost, a todo esto, añade: llantas de aleación de 17 pulgadas, sensores de aparcamiento delanteros, cámara de 360 grados, asientos delanteros calefactables con ajuste eléctrico, volante calefactable, cristales traseros tintados, techo panorámico con cortinilla eléctrica y sistema de carga inalámbrica para smartphones con una potencia de 50 W.
Para ser el híbrido enchufable más barato del mercado, ofrece de serie una dotación muy amplia, pero la versión superior termina de redondearla. A pesar de ello, no es el único punto fuerte de esta variante, otro argumento a su favor es el sistema de propulsión, que es más capaz que el básico.
En el Boost la potencia del sistema es de 212 CV, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 7,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 180 km/h. Lo interesante es que está alimentado por una batería de 18 kWh de capacidad, lo que le otorga una autonomía eléctrica de hasta 90 km en ciclo combinado WLTP, así como una autonomía total de 1.000 km. Además, aunque no puede cargar en corriente continua, si que es compatible con corriente alterna a 6,6 kW, pudiendo recargar la batería del 15 al 100% en 3 horas.
Son datos que mejoran considerablemente lo que ofrece la variante de acceso, el Atto 2 DM-i Active. Éste tiene que conformarse con un rendimiento de 166 CV, que la marca no concreta en que aceleración de 0 a 100 km/h se traduce, aunque sí que dice que mantiene la misma punta de 180 km/h.

En ese aspecto la diferencia no es tan importante, pero sí que lo es en lo que respecta a la batería y su desempeño eléctrico. Su Blade Battery tiene una capacidad de 7,8 kWh, menos de la mitad, lo que hace que su autonomía en modo cero emisiones se quede en solo 40 km, así como la autonomía combinada se sitúa en los 930 km. Además, aunque no ofrece el dato concreto, su capacidad de carga en CA también es menor.
Ahora bien, hablando de coches baratos, el precio tiene un papel capital. ¿Cuánto cuesta dar el salto de una versión a otra?
Sin aplicar ningún tipo de descuentos, el BYD Atto 2 DM-i Active está disponible desde 28.200 euros, mientras que el BYD Atto 2 DM-i Boost parte de los 31.200 euros. Es una diferencia exacta de 3.000 euros, que teniendo en cuenta la diferencia de características mecánicas y de equipamiento están bastante justificados y ya hacen que merezca la pena dar el salto a la versión superior.
Pero la cuestión es que, por la autonomía eléctrica de la que disponen, las ayudas a las que aspiran son muy diferentes.
Hay que tener en cuenta que actualmente no hay Plan Moves y que todavía no tenemos todos los detalles de su sustituto, pero tendría lógica que se ofrecieran cuantías similares a las que había hasta ahora. En ese caso, un PHEV con entre 30 y 90 km de autonomía eléctrica tendría un descuento de 2.500 euros, que subirían hasta los 5.000 con achatarramiento. En el caso de superar ese alcance, las ayudas son, respectivamente, de 4.500 y 7.000 euros, como ocurre con los eléctricos. Es decir, 2.000 euros de diferencia que harían que el salto real entre las dos versiones del SUV chino fuera de solo 1.000 euros, haciendo que la decisión sea todavía más fácil.

