Sigue las indicaciones del GPS, que le lleva a unas escaleras. Lo bueno es que conduce un todoterreno. Lo malo, que lo que hace es ilegal

El GPS forma parte de nuestras vidas como conductores, pero fiarse demasiado de él hace que acabemos en algún que otro aprieto.
La tecnología tiene siempre tanto un lado bueno como uno malo. La mayoría de los avances nos facilitan la vida, pero el problema con eso es que nos volvemos algo menos “espabilados”, por decirlo de alguna manera. Eso lleva a situaciones que son algo dantescas y, dentro del mundo del automóvil muchas suelen estar protagonizadas o se deben a los GPS. Apuntad esta como una más que se suma a la lista.
Los hechos han tenido lugar aparentemente en el País Vasco, donde supuestamente un conductor habría seguido las indicaciones de su GPS sin prestar demasiada atención, lo que le llevó a una situación poco favorable en unas escaleras.
No es la primera vez que ocurre algo así, pues en los últimos años ha habido múltiples casos en los que se ha visto automóviles de todo tipo encallados en los escalones, encajados entre las paredes de una calle demasiado estrecha, etc.
La cuestión es que en esta ocasión el piloto no iba a los mandos de cualquier coche, iba al volante de un todoterreno de los de antes, un Nissan Patrol. Un 4x4 de estas características puede prácticamente con todo lo que le echen y es algo que el conductor debía tener muy presente, pues pensó que a él, aunque estuviera en un entuerto, no le iba a parar una escalinata.
Así pues, decidió ir hacia adelante con todo y el resultado fue bastante espectacular: en medio de la escalera, que en realidad era bastante ancha, había un pasamanos que la dividía en dos, siendo cada parte lo suficientemente estrecha como para que el Nissan pasara un poco apurado.
A pesar de ello, no se dio por vencido, subiendo escalón tras escalón y rayando los laterales del todoterreno, además de causando desperfectos en el mobiliario urbano, puesto que una sección de la barandilla acaba completamente arrancada.
Llama la atención que la escena tuvo lugar por la noche, pero el conductor no sintió la necesidad de huir de la zona o de ocultar el vehículo, pues el vídeo muestra como ya por la mañana y aparcado junto a una plaza, la policía está con el Patrol.
Como suele ocurrir en estos casos, la sección de los comentarios es puro oro. “Con tanta cámara hoy en día no se puede hacer uno ni una trialera tranquilo”, dice uno; “Se vende patrol Gr, nunca montaña”, comenta en tono jocoso otro; uno señala que “Creo que fue por no dar toda la vuelta al pueblo” y un último dice que no es la primera vez que alguien sube por ahí en coche, así que es posible que haya habido maniobras similares previas en el lugar.
Los problemas de conducir con GPS
Aunque de toda la vida ha sido relativamente común perderse o confundirse y acabar con el coche donde no se debe, se suponía que una tecnología como el GPS debía acabar con estos lances. Sin embargo, no lo ha hecho, y es porque, aunque tiene aspectos ventajosos, fiarse demasiado de estos sistemas también tiene consecuencias negativas.
La primera es la excesiva dependencia tecnológica. Las personas pueden perder el sentido de orientación al acostumbrarse a seguir siempre las instrucciones del GPS, convirtiéndose en meros seguidores de instrucciones en lugar de ser conductores activos que se van fijando en lo que les rodea para “mapear” el lugar en el que están y así orientarse mejor por su cuenta.
Esto hace que cuando haya problemas de señal o precisión en el sistema de localización, el conductor se encuentre en verdaderos aprietos. Como está tan acostumbrado a utilizar el GPS, al quedarse sin él, puede desorientarse completamente y acabar en situaciones en las que no debería (como en unas escaleras para peatones o directamente en un lago, como ha habido casos).
Además, aunque ayuda al conductor, también puede suponer una distracción al volante. Mirar la pantalla del GPS puede desviar la atención del camino o de la carretera, lo que aumenta el riesgo de accidentes. Si, además, en movimiento intentas cambiar la ruta o manipular el dispositivo, no solo es una de distracciones más comunes y peligrosas, también es sinónimo de una multa importante.
También, enlazando con la confianza excesiva en este sistema, son muchos los conductores que confían demasiado en las instrucciones de voz y no prestan suficiente atención a las señales viales. Así, si el GPS les dice que giren a la derecha, ellos lo hacen a ciegas, sin fijarse en la señalización, que puede haber cambiado o que el GPS no esté actualizado, cometiendo una infracción.

