Según la DGT, un 15,5% de los conductores españoles son mayores de 65 años: "Mi padre se estaba convirtiendo en un peligro en la carretera, tanto para él como para los demás"

conductor tercera edad

El complicado proceso de dejar de conducir en España a consecuencia de la edad implica que muchos conductores de más de 65 años renuncian a parte de su autonomía.

En España no existe una edad máxima para poder conducir. La normativa no fija un límite a partir del cual una persona deba dejar de ponerse al volante de un coche, sino que el sistema se basa en la aptitud psicofísica del conductor y en la renovación periódica del carné de conducir. Sin embargo, esto no impide que dejar de conducir sea un proceso complejo para las personas más mayores.

“Según iba pasando el tiempo, nos dimos cuenta de que mi padre se estaba convirtiendo en un peligro en la carretera, tanto para él como para los demás. Nos temíamos que acabara provocando un accidente, y mis hermanas y yo le intentaron convencer de que había llegado el momento de dejar el coche”, narra Fernando en unas declaraciones recogidas por RAC1.

A partir de los 65 años, los plazos de renovación del carné se acortan. El objetivo es comprobar con mayor frecuencia que la persona mantiene las condiciones necesarias para conducir con seguridad. La DGT insiste en que la edad, por sí sola, no determina la capacidad al volante. En lugar de ello, influyen factores como el estado de salud, la medicación, la agilidad cognitiva, la visión o los reflejos.

Más de 4 millones de conductores mayores de 65 años

Los datos que comparte la DGT señalan que el 15,5% de los conductores en España tienen más de 65 años, lo que equivale a unos 4,1 millones de personas. Dentro de este grupo demográfico se incluyen cuatro perfiles de conductores diferentes, tal y como detalla la Guía SAVIMA:

- Conductores que son conscientes de que tienen un déficit funcional y evitan las situaciones de riesgo

- Conductores que no son conscientes de ese deterioro, pero sí eluden someterse a ciertos peligros en la carretera

- Conductores que no son conscientes de sus carencias y tampoco evitan el riesgo

- Conductores que son conscientes de sus facultades, pero no evitan el riesgo de la conducción

Dejar de conducir es un proceso complejo, tanto desde el punto de vista emocional como familiar. “Nos decía que estaba perfectamente, que le tomamos por un anciano, que le cortaríamos su libertad…”, explicaba Fernando.

En muchos casos, son los propios hijos quienes empiezan a detectar señales de alerta de sus padres cuando se ponen al volante. “Hasta que un día en el que una de mis hermanas viajaba con él, vivió cómo estuvo a punto de tomar una salida en dirección contraria. Fue el momento clave de no retorno y decidimos tomar una determinación definitiva y esconderle las llaves”, señala.

La forma correcta de dejar de conducir

La DGT recomienda que la conversación se plantee desde la empatía y no desde la imposición. Para muchas personas mayores, conducir es un símbolo de autonomía e independencia. Renunciar al coche puede percibirse como una pérdida de libertad, especialmente en entornos donde el transporte público es limitado.

En ese contexto, lo ideal es que las personas en edad avanzada vayan dejando de conducir de forma progresiva. Reducir los trayectos, evitar la conducción nocturna o en condiciones meteorológicas adversas y valorar alternativas de movilidad son pasos intermedios que pueden facilitar la adaptación.

Fue algo duro, pero era la única manera que consensuamos para garantizar su seguridad y la de otros”, recuerda Fernando después de una década en la que su padre, que entonces tenía 70 años, ya se ha acostumbrado y ahora incluso bromea, si bien incide en que “no fue un proceso fácil”.

En España, los conductores se ‘jubilan’ tarde

En España se suele dejar de conducir a una edad bastante elevada. Según un estudio realizado por la Fundación Mapfre y el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona, la edad media a la que los conductores dejan de ponerse al volante son 75 años, con un grupo importante que lo hace entre los 76 y los 80 años de edad.

Una de las preguntas habituales es si los conductores de edad avanzada provocan más accidentes. Los mayores no son el grupo que más siniestros causa en términos absolutos. De hecho, otros tramos de edad presentan una mayor siniestralidad. Lo que sí muestran las estadísticas es que, cuando se produce un accidente, las consecuencias pueden ser más graves para las personas mayores debido a su fragilidad física.

Además, muchos conductores veteranos tienden a autorregularse, ya sea conduciendo menos kilómetros, evitando horas punta o trayectos complejos, o adoptando una conducción más prudente. Este comportamiento compensa en parte el posible deterioro de algunas capacidades.

En cuanto al tipo de infracciones que suelen cometer estos conductores se encuentra no respetar la prioridad, una velocidad inadecuada, no parar ante una señal de STOP o no mantener la distancia de seguridad recomendada. Además, son el grupo que menos utiliza el cinturón de seguridad, especialmente entre los que superan los 85 años de edad.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España