La Policía desarticula una red de tráfico de drogas con la Operación Tijuana. Los coches del líder no le ayudaron a salirse con la suya

Los coches utilizados en la Operación Tijuana
Los coches utilizados en la Operación TijuanaPolicía Nacional

La operación policial desarrollada en Las Palmas de Gran Canaria ha acaparado los titulares por la sigularidad de los vehículos utilizados. 

La Policía Nacional ha logrado desmantelar una importante organización criminal dedicada al tráfico de estupefacientes en el archipiélago canario a través de la denominada Operación Tijuana. No obstante, una de las particularidades más sorprendentes del caso ha sido la colección de vehículos del presunto líder de la banda, un hombre conocido en el mundo delincuencial bajo el alias de Juke. 

A pesar de contar con réplicas exactas de algunos de los automóviles más icónicos y supuestamente infalibles de la televisión de los años ochenta, la fantasía de escapar de la justicia no le sirvió para evitar que los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado pusieran fin a sus actividades ilícitas. La minuciosa investigación, que se ha prolongado durante un año de discretas pesquisas a cargo de la UDYCO de Las Palmas y de la UDYCO Central, culminó con la detención de siete personas.

Entre los arrestados destaca de manera preocupante la figura de un inspector de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, quien presuntamente utilizaba su posición y conocimientos para dar cobertura de seguridad y facilitar las operaciones de la banda. El grupo criminal contaba con una infraestructura logística altamente organizada y se encargaba de la introducción, el almacenamiento y la posterior distribución de importantes partidas de hachís y cocaína en distintas islas del archipiélago.

El detonante que aceleró la fase de explotación de la Operación Tijuana se produjo cuando los investigadores detectaron un movimiento clave de distribución. Varios miembros de la red fueron interceptados mientras transportaban más de trescientos kilogramos de hachís en el interior de una furgoneta de alquiler. Este hallazgo fue el resorte que permitió a la autoridad judicial autorizar seis entradas y registros de forma simultánea en inmuebles y locales comerciales repartidos por los municipios grancanarios de Las Palmas de Gran Canaria, Ingenio y San Bartolomé de Tirajana.

Durante el despliegue de los registros, las fuerzas del orden se incautaron de dos kilogramos de cocaína de gran pureza, 55.000 euros en dinero en efectivo, dos armas de fuego cortas listas para ser utilizadas, abundante documentación y una docena de teléfonos móviles. Además, la policía intervino una embarcación semirrígida que el grupo empleaba presumiblemente para el traslado de la mercancía por vía marítima y un total de ocho vehículos. Fue precisamente al analizar la flota intervenida al cabecilla de la organización cuando los agentes se llevaron una de las sorpresas más llamativas del operativo.

Juke, el líder de la red, ocultaba en sus propiedades réplicas exactas de vehículos legendarios de la cultura popular televisiva de hace cuatro décadas. Entre los coches incautados destacaba un Pontiac Firebird Trans Am de color negro, modificado con sumo detalle para imitar a KITT, el célebre vehículo dotado de inteligencia artificial de la serie El coche fantástico. Justo al lado, los agentes localizaron una furgoneta GMC Vandura idéntica a la que utilizaban los personajes de El Equipo A, con su clásica pintura negra y la icónica franja roja cruzando la carrocería. 

Sin embargo, a diferencia de los héroes de la ficción televisiva, los integrantes de esta red de narcotráfico operaban bajo la sombra de la ilegalidad real y con conexiones directas con peligrosas redes de carácter internacional, concretamente vinculadas al denominado Cártel de los Balcanes.

El contraste entre la nostalgia de la ficción y la dureza de las actividades delictivas de la banda quedó patente tras analizar el volumen de droga incautado y el sofisticado sistema de blanqueo y ocultación que utilizaban en el archipiélago. Los míticos coches de Juke, que en la televisión representaban la lucha por la justicia y la huida de las autoridades policiales, terminaron convirtiéndose en mudos testigos del desmantelamiento de su imperio delictivo. 

La Operación Tijuana ha supuesto un duro golpe a las vías de entrada de hachís y cocaína en las Islas Canarias y ha puesto de manifiesto la eficacia de la cooperación entre las diferentes unidades de la Policía Nacional para atajar la corrupción interna y la delincuencia organizada de gran escala en el territorio insular.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España