Neumáticos enterrados bajo la carretera, la solución que se avecina ante la falta de mantenimiento de las calzadas

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Investigadores de la Universidad de Maine han encontrado una forma de aprovechar los neumáticos desgastados de los coches y acabar con las carreteras intransitables.

La vida de los neumáticos de los coches va más allá del uso que se le pueda dar mientras está instalado en las ruedas de un vehículo. No obstante, decidir qué hacer con estos componentes desgastados es un quebradero de cabeza para los gobiernos, si bien en España, como veremos a continuación, existe todo un proceso de reciclaje y reutilización de neumáticos que trata de sacar el máximo provecho a cada unidad. Mientras tanto, en la Universidad de Maine (Estados Unidos), han encontrado un nuevo uso después de enterrar neumáticos bajo la carretera.

Resulta que en países donde los inviernos son duros a nivel climático, con nevadas, lluvias constantes y heladas provocadas por las bajas temperaturas, las carreteras sufren especialmente, quedando incluso intransitables durante buena parte de la estación.

Una vez acaba el frío y la nieve y el hielo comienzan a derretirse, se produce una gran cantidad de agua que, unida a la tierra, produce barro, otro de los grandes enemigos de los coches en las carreteras. Pero la ingeniera civil de la Universidad de Maine, Dana Humphrey, ha encontrado una forma de aprovechar los neumáticos desgastados y mejorar el drenaje de las carreteras del estado.

Una forma de aprovechar los neumáticos desgastados

En una investigación reciente, Humphrey se centró en los caminos de grava que sufren heladas durante el invierno y que, una vez se produce el deshielo, acaban convertidas en barro. Para evitar esto, decidieron triturar 20.000 neumáticos en secciones de entre 5 y 7,5 cm para distribuirlos a lo largo de 183 metros de una carretera de grava.

Los neumáticos triturados crearon una capa de hasta 30 cm de grosor, que luego cubrieron con otras dos capas de grava. En ella instalaron 100 sensores para medir la temperatura de la sección del camino durante el invierno, midiendo así tanto las heladas como la cantidad de barro generada después del deshielo.

El resultado del experimento fue una sección de carretera con una capa inicial, la de los neumáticos triturados, más ligera que una capa de grava convencional, lo que ejerce una menor presión sobre el terreno. Mientras tanto, el hecho de que esta primera capa no sea uniforme por la irregularidad de los trozos de neumático, genera espacios que mejora el drenado del agua y reduce la cantidad de barro generado en la primavera.

Por lo tanto, los investigadores han ideado un sistema que permite que los caminos de grava no sean intransitables durante la época de deshielos a consecuencia del barro, ya que esa capa de neumáticos triturados favorece el drenaje y evita el encharcamiento.

Por otro lado, estas carreteras con neumáticos enterrados son una buena forma de desechar los 1,2 millones de neumáticos usados que Maine elimina cada año, ya que gran parte de ellos acaban almacenados en depósitos a la espera de ser reciclados o reconvertidos.

¿Qué ocurre con los neumáticos desgastados de los coches?

En cambio, cuando un neumático llega al final de su vida útil, en España no siempre acaba convertido en un residuo sin aprovechamiento. Para evitarlo, existe un sistema específico para recoger, clasificar y dar una segunda utilidad a estos neumáticos, conocidos como neumáticos fuera de uso (NFU). El proceso comienza en el taller, donde se retiran los neumáticos sustituidos y luego son recogidos por gestores autorizados. Desde allí se trasladan a centros de clasificación, donde se determina qué destino puede recibir cada unidad.

Una parte de los neumáticos todavía puede reutilizarse. Cuando conservan unas condiciones adecuadas, se someten a controles, limpieza o reparación y pueden volver al mercado como neumáticos de segunda mano. También existe la posibilidad del recauchutado, mediante el que se prolonga su vida útil. Los que ya no pueden reutilizarse siguen otro camino.

En este segundo caso, el neumático se tritura y se separan sus componentes, como el caucho, el acero y las fibras textiles. El caucho puede transformarse en granza o polvo y utilizarse, entre otras cosas, en pavimentos de parques infantiles y pistas deportivas, campos de césped artificial, materiales de construcción o determinadas mezclas para carreteras. El acero recuperado se emplea como materia prima en la industria siderúrgica, mientras que las fibras textiles pueden utilizarse, por ejemplo, para elaborar materiales aislantes.

Otra parte se destina a valorización energética. El neumático triturado tiene un elevado poder calorífico y puede utilizarse como combustible recuperado en procesos industriales como la fabricación de cemento, sustituyendo parte de los combustibles fósiles empleados.

Según datos de SIGNUS, la mitad de los neumáticos recuperados en 2025 acabaron convertidos en nuevas materias primas, uno de cada diez se preparó para reutilización y cuatro de cada diez se destinaron a valorización energética.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España