Mini JWC Aceman: lo he probado y este eléctrico sí que quiere ponerte los pelos de punta, ¿lo consigue?

Quiero comprobar si el apellido JCW sigue significando diversión en este Aceman: 258 CV, 0-100 en 6,4 s y 355 km de autonomía.
Tengo una misión entre manos: descubrir si este Mini John Cooper Works Aceman eléctrico, con unas siglas tan míticas, emociona de verdad o se queda en simple postureo.
Podrá gustar más o menos, pero en persona, el John Cooper Works Aceman tiene carácter. Con 4,079 metros de longitud encaja en ese punto intermedio entre un Mini Cooper eléctrico y un Mini Countryman, y aun así mantiene la identidad de la marca con un enfoque más 'crossover' y menos 'utilitario con extra de musculatura'.
Lo ves y entiendes el mensaje: quiere ser el Mini Aceman más deportivo sin pedir permiso. La parrilla en negro brillante, las pinzas de freno en rojo, los elementos verticales en contraste y ese aire musculoso (sin caer en lo macarra) lo colocan directamente en la casilla del Aceman más dinámico de la gama.
Un interior muy original, típico de Mini
Por dentro, me encuentro un habitáculo creativo y funcional a partes iguales. La calidad es buena en general, aunque si te pones tiquismiquis aparecen plásticos duros aquí y allá: nada dramático, pero están.
El protagonismo absoluto se lo lleva la enorme pantalla circular central, ahora táctil y con tecnología OLED, que domina el salpicadero y hace de 'cerebro' del sistema.

Los asientos deportivos negros con costuras rojas sujetan muy bien sin castigar, y eso en un coche con aspiraciones deportivas no es un detalle menor.
Detrás no hay milagros: espacio justo para adultos y, si vienes de compactos más 'familiares', lo notarás (un Kia Niro o un VW ID.3 dan más aire).
El maletero con 300 litros te da para una escapada de fin de semana, sin muchas maletas, claro.
Cifras muy dignas
Ahora, donde el Mini John Cooper Works Aceman se gana el apellido es cuando hundo el pie derecho. Tiene 258 CV (190 kW) y 350 Nm en el eje delantero, y la respuesta es contundente: el 0-100 km/h en 6,4 segundos lo cuenta todo sin necesidad de adornos.

También he medido las recuperaciones (60-100 km/h en 3,4 s y el 80-120 km/h en 6,1 s) y estas refuerzan esa sensación de empuje inmediato que, bien dosificado, engancha.
Y sí, alcanza 200 km/h de velocidad máxima, cifra seria para su planteamiento.
La otra cara del rendimiento está en la energía. La batería es de 54,2 kWh (con 49,2 kWh útiles) y homologa 355 km de autonomía.

En la práctica, si lo conduces como te pide (y este coche te lo pide) es fácil acercarse a consumos de entorno 20-23 kWh/100 km, con lo que la autonomía real puede bajar a unos 290 km o incluso menos. Y eso puedo suponer un problema.
En mi prueba, el consumo fue de 19,5 kWh/100 km, que cuadra con esa realidad de 'si vas alegre, pagas'. Prefiero contártelo así, porque es justo lo que te vas a encontrar si compras el JCW Aceman para disfrutarlo.

En cuanto a la carga, hay que tener claras las cifras para no llevarse sorpresas. Admite 95 kW en corriente continua (CC) y 11 kW en corriente alterna (CA), lo que no es una maravilla. No es récord, pero es coherente con el tamaño del acumulador y su enfoque urbano-premium.
Y luego está lo importante en un JCW: el chasis. Aquí el Aceman más dinámico no falla: el equilibrio entre agilidad y confort es muy bueno, aunque claramente inclinado hacia lo primero.
La suspensión es más firme que en el resto de la gama, buscando ese go-kart feeling que los fans esperan, y lo logra sin llegar a ser insufrible.

La dirección es rápida e incisiva; a mí me gustaría un punto más de comunicación, pero la precisión del conjunto es alta. Enlazando curvas transmite confianza para ir deprisa, y los frenos tienen mordiente, aunque los 1.825 kilos te recuerdan que, por muy Mini que sea, aquí la física manda.
Hay detalles que también suman al 'pack': llantas de 19 pulgadas con neumáticos 225/40, un gran spoiler trasero con luneta pequeña (y una altura de carga del maletero algo elevada), y mandos con diseño muy Mini para selector de marcha, arranque y modos.
¿Y el sonido? Sí, hay sonido artificial, y su intensidad varía según el modo de conducción elegido. No sustituye a un motor de combustión (ni debería intentarlo), pero acompaña y ayuda a que la experiencia no se sienta 'muda', que es justo el pecado que muchos temen en un JCW electrificado.

Aparco con una conclusión clara: el Mini John Cooper Works Aceman es un eléctrico emocional y divertido, fiel a la idea de Mini de coche ágil y directo, aunque reinterpretado en formato crossover y sin todo ese gusto mecánico de antes.
También es caro: 42.800 euros. Pero si buscas el Mini Aceman más deportivo y quieres un Aceman más dinámico de verdad, este JCW no se queda en el logo.
