María Pombo y Pablo Castellano, cazados con su coche a 140 km/h tras haber subido un vídeo a sus redes sociales

La influencer y el empresario incendian las redes sociales tras publicar un vídeo en el que iban a 140 hm/h en la autovía con su hija recién nacida.
El inicio del año 2026 ha traído consigo una de las polémicas más encendidas en el universo de las redes sociales en España. María Pombo y Pablo Castellano, una de las parejas más mediáticas y seguidas del país, se han convertido en el centro de todas las críticas tras el nacimiento de su tercera hija, Mariana.
Lo que comenzó como un momento de felicidad familiar compartido con sus millones de seguidores se transformó en cuestión de minutos en un debate nacional sobre la seguridad vial y la responsabilidad de los personajes públicos.
La controversia surgió a raíz de un vídeo publicado por la propia influencer en sus 'stories' de Instagram, donde se podía apreciar un detalle que no pasó desapercibido para los usuarios más observadores: el velocímetro del coche marcaba 140 km/h.
La escena, grabada durante el trayecto de regreso desde el hospital a su domicilio, mostraba a María Pombo en los asientos traseros junto a la pequeña Mariana, nacida apenas dos días antes.
Mientras la madre acariciaba con ternura a la recién nacida, la cámara enfocaba momentáneamente el cuadro de instrumentos del vehículo, pilotado por su marido, Pablo Castellano. En ese instante, la cifra "140" aparecía con total nitidez en el panel digital, superando el límite de velocidad máximo permitido en las autopistas y autovías españolas, fijado en 120 km/h.
La reacción en las plataformas digitales fue inmediata. Una cuenta de la red social X (anteriormente Twitter) fue la primera en capturar el fotograma y difundirlo con un mensaje cargado de sarcasmo que no tardó en hacerse viral: "4 de enero y ya tenemos al padre del año".
Este apelativo irónico corrió como la pólvora, generando un aluvión de comentarios que oscilaban entre la indignación y la decepción. Muchos usuarios señalaron que, más allá de la infracción administrativa que supone circular a esa velocidad, el riesgo innecesario al que se exponía a una bebé de tan solo 48 horas de vida resultaba "incomprensible" y "temerario".
El vehículo implicado en la polémica es un BMW X7, un SUV eléctrico de alta gama valorado en casi 160.000 euros. De hecho, este modelo destaca por su avanzada tecnología y potencia, permitiendo una conducción tan suave que, según algunos defensores de la pareja, puede dar una falsa sensación de seguridad.
No obstante, los expertos en seguridad vial han recordado estos días que las leyes de la física son iguales para todos los vehículos. Esto se debe a que un frenazo brusco o una colisión a 140 km/h tiene consecuencias que ningún sistema de seguridad infantil puede mitigar por completo, y menos aún en el caso de un recién nacido cuyos órganos y estructuras óseas son extremadamente frágiles.

Además de la velocidad, la comunidad digital también puso el foco en otros aspectos de la seguridad en el vídeo. Algunos usuarios criticaron la ubicación de la silla infantil detrás del asiento del conductor, argumentando que, según las recomendaciones de organismos de tráfico, el lugar más seguro es el asiento central trasero o, en su defecto, el lado del copiloto para facilitar el acceso desde la acera.
Sin embargo, fue la cifra del velocímetro lo que realmente incendió los ánimos. "Hay que ser muy poco consciente para, además de cometer una imprudencia, grabarlo y subirlo a una cuenta con más de tres millones de seguidores", comentaba un usuario en una de las publicaciones más compartidas.
Hasta el momento, ni María Pombo ni Pablo Castellano han emitido un comunicado oficial o se han pronunciado directamente sobre la polémica en sus perfiles. La pareja ha continuado compartiendo contenido relativo a su nueva vida como familia numerosa, lo que para muchos de sus detractores supone una falta de autocrítica.
Por el contrario, sus seguidores más fieles han tratado de restar importancia al asunto, sugiriendo que la velocidad podría haber sido un pico puntual durante un adelantamiento o que la percepción visual en los vídeos a veces puede ser engañosa, aunque la captura del velocímetro digital parece dejar poco margen a la interpretación.
Este nuevo episodio reabre el debate sobre la exposición de la vida privada y la responsabilidad de los creadores de contenido. Al actuar como referentes para millones de jóvenes, comportamientos que vulneran las normas de tráfico no solo pueden acarrear sanciones económicas y pérdida de puntos, sino que envían un mensaje de normalización de conductas peligrosas al volante.


