Fonsi Nieto, expiloto de MotoGP: “En el colegio los niños me decían que yo corría porque mi tío ponía el dinero. Tuve que ganar muchas carreras para que me respetaran”

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El sobrino de Ángel Nieto, Fonsi, siempre ha estado muy agradecido a su tío por los consejos y el apoyo dado. Sin embargo, también es consciente del peso de su apellido.
Los hermanos Márquez, los Espargaró, los primos Uriarte... La parrilla de MotoGP está llena de apellidos ilustres que abarcan a más de un miembro de la familia. Sin embargo, ninguno con el poder de los Nieto. Ángel es el piloto español más laureado, con 12+1 títulos mundiales. Aunque sus hijos también corrieron, quien realmente destacó fue su sobrino Fonsi, quien hoy reflexiona sobre lo que ha pesado ese apellido en su carrera deportiva. "Tuve que ganar muchas carreras para que me respetaran", afirma el expiloto.
Fonsi Nieto empezó muy joven su carrera deportiva, consiguiendo ganar el campeonato de España de 125 cc en tres ocasiones, de la misma cilindrada el campeonato europeo, el campeonato nacional de 250 cc en dos ocasiones y ser subcampeón de la misma categoría en el campeonato del mundo. Tras un duro accidente que casi le cuesta la vida, el madrileño se retiró en 2011.
En todo su palmarés tuvo un peso muy importante, como no puede ser de otra manera, su tío, Ángel Nieto. "Empecé a correr muy chiquitín y él me ayudó, me enseñó. Le debo todo lo que he conseguido en el mundo de las motos", señalaba Fonsi hace nueve años, cuando Ángel murió en un accidente de quad en Ibiza.
"Mi pasión empezó a los 15 años de forma profesional, pero en casa se desayunaba, comía y cenaba motos", recuerda con cierta nostalgia. Una pasión que sigue manteniendo, ya que, además de DJ, es el jefe de equipo del campeón Jorge Martín.
El legado que Ángel Nieto dejó a Fonsi
Sin embargo, aunque ahora Fonsi Nieto recuerda con cariño su etapa deportiva, no siempre fue todo color de rosa. "Estaba prohibido ver en casa las carreras y nuestros padres no querían que siguiésemos la carrera de mi tío", afirma.
Una prohibición que no tuvo efecto en Fonsi. "Cuando vieron que iba en serio, tuve la gran suerte de que él me apoyase. Yo siempre he sido muy obsesivo y cuando quiero algo no paro hasta que lo consigo", aseguró.
Parte de su carácter deportivo se lo inculcó su tío Ángel, quien también le transmitió solo el espíritu deportivo. "Mi tío me ha dado los mayores palos de mi vida, pero también los mayores consejos. Recuerdo que me decía: ‘Fonsi, el segundo es el primero de los tontos’. Esa frase me marcó a fuego, para lo bueno y para lo malo".
Sin embargo, sobre él siempre ha sobrevolado una sombra muy larga: la del apellido Nieto. Aunque sabe que le ha conseguido abrir muchas puertas, también le ha supuesto un hándicap importante en muchas otras ocasiones.
"Tuvimos una oportunidad que otros no tienen, sí. Pero, cuando el semáforo se ponía verde, mi tío estaba en el muro, no en la moto. Ahí no hay apellidos que valgan. Y el cronómetro no engaña", contó en otra ocasión. “En mi caso, quien más presión me metía era yo mismo", dice Fonsi.
"En el colegio los niños me decían que yo corría porque mi tío ponía el dinero. Tuve que ganar muchas carreras para que me respetaran por ser Fonsi", recuerda. "Yo me escapaba del colegio para ir en moto. Aunque en casa intentaron por todos los medios que no corriéramos. Nos costó mucho aquello de ‘papá, quiero ir en moto’".
Sin embargo, uno de los momentos más oscuros de su vida fue cuando en 2010 sufrió un accidente en los entrenamientos del Gran Premio de Indianapolis, lo que le provocó múltiples fracturas de los huesos astrágalo y calcáneo del pie izquierdo e, incluso, llegó a estar clínicamente muerto durante un minuto.
Tanto fue así que Ángel cogió un avión directo a EEUU para despedirse, ya que, como él mismo comentó en alguna entrevista, pensaba que se moría. Por suerte, todo quedó en un gran susto.
"Vi la luz, vi a gente… es algo que no se olvida. Cuando desperté y me dijeron que me tenían que cortar el pie, se me cayó el mundo encima. Ahí se acabó el Fonsi piloto y empezó otra persona", explica.
Las secuelas de ese accidente las sigue arrastrando más de una década después, y ha pasado por quirófano más de 14 veces. "Mi cuerpo es un mapa de cicatrices, pero esa parada cardiorrespiratoria fue lo que me hizo darme cuenta de que la vida es un suspiro", reflexiona.



