Con este sencillo y barato truco eliminarás los arañazos profundos de tu coche

Si te encuentras un arañazo en tu coche, con algunos materiales baratos y siguiendo estos pasos puedes reparar en gran parte la carrocería.
Uno de los mayores disgustos que te puedes encontrar cuando vas a tu vehículo es descubrir que tienes arañazos profundos en el coche. Quizá haya sido alguien que ha aparcado sin cuidado, quizá haya sido una persona poco cívica que haya usado llave en la carrocería, pero, fuera como fuere, es un problema que, con algún truco relativamente sencillo, puedes arreglar en gran medida.
En esta era de redes sociales, todo hijo de vecino sube vídeos sobre cualquier cosa a internet dando consejos que luego a saber si son efectivos o no. Por eso, si la procedencia es fiable, como es este caso viniendo de Autodoc, que es una tienda de repuestos y recambios, ayuda a creer algo más en lo que se recomienda hacer.
En el vídeo se explica de forma clara y práctica cómo eliminar arañazos profundos en la pintura de un coche, así como otros defectos que son bastante comunes de encontrar en la carrocería, como son las motas de polvo o el llamado efecto “piel de naranja”, que es una ligera arruga en el barniz.
La idea es demostrar que, con los materiales adecuados y siguiendo unos pasos básicos, es posible mejorar notablemente el aspecto de la carrocería sin necesidad de acudir a un taller profesional. Esto, aunque implica gastar algo de dinero en los materiales, además de tiempo para realizar el proceso, implica un ahorro considerable respecto a llevarlo al taller.
Lo primero es evaluar la gravedad del arañazo, porque no es lo mismo un ligero raspón que una hendidura a consciencia. Si es demasiado profundo poco hay que hacer, pero hasta cierto límite puede ser recuperable.
Con esto claro, el primer paso fundamental es el lijado, ya que los arañazos no se eliminan puliendo directamente, salvo que sean extremadamente superficiales. Para ello se utiliza una lija al agua de grano P2000, que es poco agresiva. Es importante recalcar que esta lija debe usarse siempre mojada, ya que el agua reduce la fricción, evita daños innecesarios y permite un lijado más controlado.
La lija se pasa suavemente sobre el arañazo, primero en línea recta para identificar bien la zona afectada y luego, si es necesario, con movimientos circulares. Durante este proceso es normal que aparezca un residuo blanquecino, que corresponde a una finísima capa de barniz que se está eliminando.
Es importante limpiar la superficie periódicamente con un trapo para comprobar el avance y asegurarse de no lijar más de lo necesario. El lijado debe continuar hasta que el arañazo desaparezca visualmente, dejando la superficie mate pero uniforme.
Una vez eliminado el arañazo, el siguiente paso es el pulido, cuya función no es quitar el daño, pues es lo que se acaba de hacer, sino devolver el brillo a la pintura. Primero se utiliza un pulimento de corte junto con una esponja adecuada.
El producto se reparte bien y se pule a baja velocidad, aumentando progresivamente para evitar salpicaduras y sobrecalentamiento. Es importante trabajar zonas algo más amplias y no insistir demasiado en un solo punto, ya que el pulido genera calor y existe riesgo de dañar el barniz si se abusa.
Tras una o dos pasadas, se comprueba el resultado. Cuando el brillo comienza a recuperarse y no quedan marcas visibles, se recomienda realizar un pulido fino, algo que es especialmente recomendable en el caso de colores oscuros, ya que en ellos las marcas pueden notarse más con la luz solar. Para este último paso se usa una esponja más blanda y se sigue el mismo procedimiento, lo que debería resultar en un acabado limpio y brillante.
El vídeo deja claro que no es imprescindible disponer de herramientas profesionales, pero que resulta recomendable contar con algún artilugio medianamente avanzado para que el proceso lleve menos tiempo y el resultado sea mejor.
A pesar de ello, con una lija P2000, un pulimento sencillo y un trapo, es posible realizar el trabajo a mano, aunque llevará más tiempo recuperar el brillo y se debe lijar con más moderación.
Cualquiera de las dos opciones supone una alternativa más asequible que llevar el coche a un taller de chapa y pintura y, si ya tienes materiales de alguna otra ocasión (especialmente una máquina para pulir), el coste será realmente barato.
Si aún así te parece demasiado complejo, también tenemos otros trucos caseros, con materiales que puedes tener en tu hogar, que te ayudarán a salvar los muebles en el caso de que sean arañazos no muy pronunciados: usar pasta de dientes por sus propiedades abrasivas, un betún que coincida con el color de la carrocería, esmalte de uñas para el mismo objetivo o pintura en spray.

