La AEA presenta las carreteras más peligrosas de España: "El peor tramo supera 598 veces la media nacional"

La asociación de los conductores publica un análisis de las carreteras más críticas del país, y remarcan la necesidad de intervención urgente.
La asociación de defensa de los conductores Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha emitido un demoledor informe sobre las carreteras más peligrosas de España, revelando que la Red de Carreteras del Estado (RCE) alberga tramos cuyo Índice de Peligrosidad desafía toda lógica.
El estudio, que analiza el periodo 2019-2023, sitúa el punto más crítico en el kilómetro 243 de la carretera convencional N-4a, a su paso por Ciudad Real, cuyo índice de riesgo multiplica por casi 600 la media nacional.
La radiografía de la AEA identifica 270 kilómetros de alto riesgo donde se contabilizaron 1.563 accidentes con víctimas y 2.169 heridos, poniendo de manifiesto la urgencia de intervenciones específicas para garantizar la seguridad vial.
El hallazgo más alarmante del informe se centra en el kilómetro 243 de la N-4a, en la provincia de Ciudad Real (Castilla-La Mancha). Este tramo, de tan solo un kilómetro, presenta un Índice de Peligrosidad (IPM) de 4909'9, lo que supone un riesgo 598 veces superior al promedio de la red nacional, a pesar de registrar "solo" un accidente con una víctima en el periodo analizado.
La metodología utilizada por la AEA, basada en los datos oficiales del Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, considera peligrosos aquellos tramos de carretera convencional y autovías con un índice medio de peligrosidad registrado que ha sido, como mínimo, diez veces superior a la media nacional.
El listado de los 270 tramos peligrosos está distribuido a lo largo de 71 vías diferentes que atraviesan 45 provincias españolas. Estos 'puntos negros' son de vital importancia para las administraciones, ya que en conjunto representaron 1.563 accidentes con víctimas y 2.169 víctimas totales (fallecidos o heridos), una cifra que subraya la elevada concentración de siniestralidad en puntos muy localizados.

Aunque la N-4a ostenta el título del tramo con mayor Índice de Peligrosidad, la mayor concentración de siniestros y víctimas se localiza en otro punto de la geografía española, evidenciando que la peligrosidad no siempre se mide con la misma vara que la accidentalidad absoluta.
El tramo que contabiliza un mayor número de accidentes y víctimas es el situado en el kilómetro 0 de la A-77a, en la provincia de Alicante. Esta carretera registró 104 accidentes con un total de 150 víctimas durante el quinquenio 2019-2023. Le sigue de cerca la autovía T-11 en el kilómetro 17, en Tarragona, con un balance de 90 accidentes y 139 víctimas.
En una perspectiva histórica, el informe señala que otros tramos tradicionalmente peligrosos, como el km 12 de la A-55 en Pontevedra (con 54 accidentes y 100 víctimas en el periodo), han mejorado su Índice de Peligrosidad y no aparecen entre los 270 tramos más peligrosos de esta última clasificación.
El informe de la AEA también pone el foco en las autopistas de peaje —incluidas las liberadas como la AP-7 y la B-23—, que tradicionalmente se consideran las infraestructuras más seguras, pero donde la organización ha detectado un aumento en el Índice de Peligrosidad de tres décimas en 2023 respecto a 2022.
La AEA ha identificado un centenar de tramos de autopistas con índices de peligrosidad al menos dos veces superiores a la media nacional (4,3), sumando un total de 527 accidentes y 881 víctimas.
De estos, el tramo de autopista con el mayor Índice de Peligrosidad es el kilómetro 901 de la AP-7, en Almería, que supera 14 veces la media nacional con un IP de 63,2, aunque solo registró 2 víctimas.
Sin embargo, la B-23 en Barcelona (kilómetro 14) es el tramo que más siniestros y víctimas concentra, con 43 accidentes y 58 heridos leves en el quinquenio analizado.

De hecho, el informe de la AEA destaca que 78 de los 270 tramos identificados ya figuraban en el informe anterior, lo que indica que, a pesar de las alertas previas, no se han implementado medidas de corrección eficaces o suficientes para eliminarlos de la lista negra.
La organización reclama una acción urgente por parte del Ministerio de Transporte y las autoridades competentes, instando a que se realicen las inversiones necesarias para mejorar la señalización y la geometría de estas vías.
La recurrencia de estos tramos demuestra que la simple limitación de velocidad o la vigilancia no son suficientes, sino que se requiere una intervención estructural para modificar aquellos puntos cuya configuración intrínseca representa una amenaza constante.

