Además de una guarrería, es peligroso: esta es la multa que te puede poner la DGT por tirar la colilla por la ventanilla tras fumar en el coche

Si eres fumador y sueles llevar un cigarro en la mano mientras conduces, arrojar la colilla por la ventanilla es una infracción muy grave que la DGT castiga de forma severa.
Este verano, los incendios forestales están siendo especialmente agresivos en España. La situación del fuego en diversas zonas de la Península Ibérica y en otros países europeos ha puesto el foco de atención en una práctica que, lamentablemente, todavía es habitual en la carretera. Y es que muchos son los conductores que arrojan la colilla todavía encendida a través de la ventanilla del coche, una infracción muy grave que conlleva una multa importante y la retirada de puntos del carné de conducir.
En países donde los veranos son especialmente secos, un cigarro mal apagado es suficiente para que prenda la vegetación, provocando un incendio descontrolado que asola cientos de hectáreas a su paso y que puede acabar causando víctimas mortales. Por ese motivo, la Dirección General de Tráfico (DGT) persigue a los conductores que no apagan y dejan la colilla en el interior de su vehículo haciendo uso de todas las herramientas que tienen a su alcance, incluyendo los famosos helicópteros Pegasus.
¿Cuál es la multa por tirar una colilla por la ventanilla?
Arrojar una colilla por la ventanilla del coche es una de las conductas más perseguidas por la DGT, especialmente durante los meses de verano. El motivo no tiene que ver solo con una cuestión de suciedad o civismo, sino con el enorme riesgo de incendio que supone lanzar una colilla todavía encendida desde un vehículo en marcha.
La propia DGT recuerda de forma habitual que una simple colilla puede convertirse en el origen de un incendio forestal, sobre todo cuando cae sobre cunetas con vegetación seca o terrenos agrícolas. De hecho, buena parte de los incendios provocados por la actividad humana tienen su origen en imprudencias de este tipo, razón por la que el Reglamento General de Circulación (RGC) prohíbe arrojar a la vía o a sus inmediaciones objetos que puedan provocar incendios, accidentes o dificultar la circulación.
En concreto, el artículo 12 del RGC establece que está prohibido arrojar a la vía o en sus inmediaciones cualquier objeto que pueda producir incendios o poner en peligro la seguridad vial. Una colilla encendida encaja en ese supuesto, ya que puede provocar un fuego o generar una situación de riesgo para el resto de usuarios de la carretera.
La sanción por tirar una colilla por la ventanilla es de 500 euros y la retirada de 6 puntos del carné de conducir, una de las detracciones de puntos más elevadas contempladas para este tipo de infracciones. La DGT considera que se trata de una conducta muy grave por las consecuencias que puede llegar a tener tanto para el medio ambiente como para la seguridad vial.
Además, si la colilla termina provocando un incendio, las consecuencias pueden ir mucho más allá de la sanción administrativa. Dependiendo de los daños ocasionados, el responsable podría enfrentarse incluso a responsabilidades penales y civiles, especialmente si el fuego afecta a masas forestales, viviendas o pone en peligro a otras personas.
Por qué sigue estando permitido fumar al volante en España
A pesar de que numerosos estudios relacionan el tabaco con una mayor distracción al volante, y el hecho de que una colilla que se arroja desde un coche en marcha es responsable de muchos de los incendios que tienen lugar en España cada año, fumar mientras se conduce continúa siendo una práctica legal en las carreteras del país. Ni la Ley sobre Tráfico ni el Reglamento General de Circulación prohíben encender un cigarrillo mientras se conduce, por lo que hacerlo, por sí solo, no supone ninguna infracción.
Sin embargo, la DGT insiste en que cualquier acción que reduzca la libertad de movimientos del conductor o disminuya su capacidad para mantener el control del vehículo puede acabar siendo sancionable. En este sentido, el artículo 18 del Reglamento obliga al conductor a mantener en todo momento su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción.
Es precisamente ahí donde entra el tabaco. Encender un cigarrillo, buscar el mechero, manipular la cajetilla, sacudir la ceniza o intentar apagar la colilla pueden convertirse en acciones que desvíen la atención de la carretera durante varios segundos.
Si un agente considera que esas maniobras han afectado a la conducción o han comprometido el control del vehículo, podrá denunciar al conductor por incumplir esa obligación general de mantener la atención permanente.
En estos casos, la sanción suele ser de 200 euros, aunque no lleva aparejada la pérdida de puntos del permiso de conducir. Por ese motivo, la DGT desaconseja fumar al volante, aunque no lo prohíba. Más allá de las posibles sanciones, manipular un cigarrillo durante la conducción incrementa el tiempo que el conductor aparta la vista de la carretera y aumenta el riesgo de sufrir un accidente.
