Un jugador de Champions League rechaza el Mercedes de su club para quedarse con su Ford Fiesta de más de 20 años: "Los coches no son importantes para mí"

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El futbolista del Stuttgart Grischa Prömel ha sorprendido a sus compañeros con su automóvil antiguo y ha sido motivo de burlas.
El fútbol de más alto nivel es un mundo donde rebosa el lujo. Gran parte de este lujo lo encontramos en el garaje de los protagonistas del deporte rey; el último caso que destacamos fue el de Dani Olmo, que llegó a entrenar subido en su Porsche 911 GT3 RS de cerca de 300.000 euros. El caso de hoy es totalmente distinto, pues el coche del jugador que vamos a analizar se aleja totalmente de lo lujoso y del alto rendimiento.
Cada vez hay más futbolistas que no sienten un gran interés por el mundo del automóvil y, a pesar de ganar una gran cantidad de dinero con su trabajo, deciden destinarlo a otras cosas. Este es el caso de Grischa Prömel, el nuevo fichaje del Stuttgart. El jugador del equipo alemán que disputará Champions League esta temporada ha sorprendido a sus compañeros con un Ford Fiesta de hace 20 años que tiene una bonita historia detrás.
No todo es lujo en el garaje de los futbolistas
El ejemplo más claro de la pasión de los futbolistas por los coches de lujo lo vemos en Cristiano Ronaldo y su extensa colección. Pero ya no hace falta estar tanto tiempo como el luso en lo más alto del deporte rey para presumir de deportivos, pues ya lo hacen cada vez más jóvenes; lo vimos con Franco Mastantuono, que obtuvo su BMW cuando llegó al Real Madrid nada más cumplir la mayoría de edad. El lujo es lo habitual en los garajes de los futbolistas, pero siempre hay excepciones.
De un tiempo a esta parte hemos estado viendo ejemplos que rompen con esta tendencia. El caso más sonado es el de Fabián Ruiz, el campeón de la Champions League en dos ocasiones con el PSG, de la Eurocopa y el Mundial con la selección española y un sinfín de trofeos más. Que, a pesar de haber ganado todo esto, sigue con su Smart Fortwo, que destaca por modesto entre los deportivos de sus compañeros. Ahora parece que el alemán Grischa Prömel sigue el ejemplo del andaluz.
En este caso no estamos hablando de un futbolista tan contrastado como Fabián, pero sí de uno que lleva muchos años forjando su carrera en el máximo nivel del fútbol alemán. En este mercado de fichajes ha firmado por el Stuttgart para jugar la Champions League y lo que más ha sorprendido de su llegada ha sido su Ford Fiesta de hace dos décadas con el que acude a cada entrenamiento.
La historia del Ford Fiesta más famoso de Alemania
Prömel tiene 31 años y asegura que nunca han sido una prioridad para él los coches. Y ahora que va a jugar la máxima competición europea por primera vez, no va a cambiar su forma de pensar. "Los coches no son importantes para mí. Ni siquiera he formado una familia, ¿por qué compraría un coche nuevo?", contó el mediocampista germano. Esto ha llamado mucho la atención de sus compañeros de equipo.

Al llegar al Stuttgart, ha tenido la oportunidad de deshacerse de este utilitario de la firma del óvalo que tiene 20 años a raíz de una colaboración de su nuevo club. Este equipo trabaja con Mercedes como patrocinador y esto implica que todos los jugadores reciben un coche de la marca de la estrella a principios de temporada. Este fue ofrecido a Grischa Prömel a su llegada, pero él lo rechazó.
Lo que no saben sus compañeros es que tras este modelo antiguo hay una bonita historia familiar. Este pequeño coche fue regalado por los abuelos del futbolista a su hermano, y cuando este compró otro coche, el Ford acabó en manos del ahora jugador del Stuttgart. Esto y el desinterés del futbolista por el mundo de los coches de altas prestaciones hacen que no piense deshacerse de él por el momento.
Esto le ha llevado a recibir muchas críticas y bromas por parte de sus compañeros. Esta es una historia muy parecida a la de N'Golo Kanté y su Mini Cooper que repasamos recientemente. Prömel tiene que ver todos los días coches de máximo lujo como el Rolls-Royce del máximo goleador del equipo, Deniz Undav. Este modelo tiene un precio de 400.000 euros, pero al mediocampista no le genera ninguna envidia y sigue yendo a entrenar contento con su Ford Fiesta heredado.
