Viaje a Escocia con el Subaru Outback: ¡buscando el norte!

04/10/2016 - 09:00

Viajo a Escocia al volante del Subaru Outback, un coche perfecto para aventuras épicas como esta. Más de 7.000 km, ovejas de todos los tipos y colores, lagos de agua dulce y salada y paisajes de ensueño rodeados de castillos en ruina y espectaculares ciudades medievales. Un objetivo en la maleta: alcanzar el extremo noroccidental de Europa en la Isla de Harris. ¡Arrancamos!

Cuando empecé a planear este viaje a Escocia algo tenía claro: tenía que ser en coche. Afortunadamente, gracias a mi trabajo puedo probar muchos coches y rápidamente realicé una lista de posibles candidatos. Debía ser cómodo, espacioso, con un gran maletero y buen nivel de tracción. Recomendable también tener algo de altura extra respecto al suelo para poder evitar posibles obstáculos que por esos lares te puedes encontrar en cualquier sitio. ¿Algún candidato? Había uno que cumplía con nota con todas y cada una de las exigencias: el Subaru Outback.

Y es que durante mi primera prueba al Subaru Outback, en su presentación internacional, este coche ya me dejó claro que iba muy en serio. No obstante, son muchos años de evolución en un producto que cuenta con la versatilidad como su principal valor. Es un coche típicamente japonés: bien fabricado, robusto y sobrio. Pero Subaru aporta dos detalles extra a este coche para que sea especial: la tracción integral simétrica y los motores bóxer.

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Mi unidad de pruebas estaba equipado con ambos elementos así como con la caja de cambios automática Lineartronic de nueva factura. Nada más recogerlo en Madrid, antes de empezar esta aventura, vienen a mi cabeza las bondades que ya descubrí en su día: es un coche muy cómodo, tanto por suspensión como por asientos. Sus centímetros extra de altura le dotan de una buena visibilidad y su interior, pese a su sobriedad, destaca por tener lo necesario y donde lo necesitas en cada momento. Por delante tengo más de 7.000 kilómetros y mi conexión con el coche es total desde el primer kilómetro.

Pero antes de seguir con el viaje, deja que te explique la ruta. Seguro que no soy el único que ha pensado en viajar a Escocia en coche, por lo que si tu también estás pensando hacer algo así, hoy quiero echarte un cable comentando mi experiencia para que tú también puedas tomar nota. Cruzar Francia y cruzar Inglaterra no tiene mayor secreto: la única duda es cómo cruzar el Canal de la Mancha. Yo lo hice en Ferry, bastante más barato y con un punto más romántico que hacerlo en tren bajo el mar. Es algo más lento, pero estando de vacaciones, ¿qué más da eso?

Subaru Outback: un rutero implacable

En autopista, cruzando ambos países, el Subaru Outback se siente genial. Es muy cómodo devora los kilómetros sin piedad. Es agradable y recomendable en un viaje así, poder meterte 1.000 kilómetros del tirón sin morir en el intento. Francia, como ya sabréis, es cara en términos de autopistas, tanto por peaje como por combustible, además de algo aburrida. Lo recomendable es intentar alcanzar el norte a última hora de la tarde, para poder cruzar el canal a primera hora de la mañana.

Inglaterra es diferente: el combustible es todavía más caro, al menos el diésel (la gasolina y el diésel cuestan prácticamente lo mismo), pero no se paga nada por los peajes. Aquí deberás elegir subir por la A1 (este) o por la M6 (oeste). Yo decido optar por la primera para subir y la segunda para bajar. Es recomendable aprovechar el recorrido para visitar ciudades o castillos interesantes que puedan estar en tu ruta. Algunos destinos recomendables pueden ser Canterbury, Durham o el Castillo de Bamburgh. Llegar hasta el norte de Inglaterra con este Subaru ha sido un placer, cómodo, fiable y sin ningún problema. Me ha sorprendido gratamente la precisión del sistema de navegación: puede parecer una tontería, pero en un viaje así, saber por donde tienes que ir y saber a qué hora exacta vas a llegar, es un auténtico lujo.

Escocia debe empezar, sí o sí, por Edimburgo. La capital histórica donde los reyes escoceses lucharon por su independencia es una auténtica maravilla. Bautizada popularmente como la ‘Atenas del norte’, se merece una parada en el camino de un par de días. Un descanso que al coche también le va a venir muy bien. Deja en este punto que te comente otro de los puntos fuertes del coche: el maletero. Con los asientos traseros plegados, su capacidad asciende hasta los 1.848 litros de capacidad, suficiente para llevar todo lo que necesites en un viaje así: ropa de abrigo, tienda de campaña, botas de montaña, algo de comida. No hay excusa, ¡todo cabe!

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Enfilar hacia las Highlands escocesas es excitante. Una breve visita a Saint Andrews, cuna del golf y famosa por su catedral en ruinas, es un buen punto de partida. Conforme vas subiendo te internas en el parque nacional más importante de Escocia, los Cairngorms. Hasta ahora las carreteras son buenas, perfectas: buen firme y doble sentido durante la mayor parte del tiempo. El Subaru Outback se sigue tragando los kilómetros sin conocimiento, uno tras otro. La caja de cambios Lineartronic es un buen ejemplo de suavidad y es altamente recomendable situarla en posición automática y olvidarte del cambio, perfecto para viajar relajadamente. 

El primer objetivo es Inverness, una ciudad recomendable para una visita rápida y un punto de partida para enfilar hacia el norte de las highlands. Mi objetivo es alcanzar la Isla de Harris, por lo que vuelvo hacia el sur, rodeando el Lago Ness y visitando el Castillo de Urquhart, para seguir hacia la Isla de Skye y buscar el ferry que cruza hasta la Isla de Harris. El paisaje aquí es sobrecogedor, fabuloso, lagos y más lagos, lluvia fina, neblinas tras las cual se esconden pequeños castillos y fortalezas aquí y allá. Con ese punto místico que siempre tiene Escocia.

Isla de Lewis y Harris: ¡los límites de Europa!

Para poder viajar a algunos de los extremos de Escocia, las Islas Hébridas exteriores, es necesario tomar el ferry. Decido viajar de Uig hasta Tarbert, ciudad más grande de la Isla de Lewis. Esta isla está dividida en dos grandes áreas, antiguas zonas de diferentes clanes: la Isla de Harris, al sur, y la Isla de Lewis, al norte, aunque en realidad es toda una misma. Si en Escocia, también en la Isla de Skye, la vegetación ostentosa y verde es protagonista, en Harris el paisaje cambia por completo. El clima aquí es tan duro que la vegetación apenas levanta un palmo del suelo. Parece un paisaje alpino, salpicado por miles de lagos, pero al nivel del mar. Me sobrecoge y particularmente me encanta. Nuestra visita coincide con una borrasca que nos lanza vientos sostenidos de 120 km/h: en España estaríamos todos en casa resguardados, aquí es lo más normal del mundo.

Aquí el Subaru Outback se siente cómodo y reforzado en su razón de ser. Las carreteras son muchas de sentido único, eso cuando no son caminos de tierra. No importa, que se ponga como quiera: la tracción integral de Subaru es un ejemplo de eficacia. Vale, quizás aumenta algo el consumo medio, pero creéme que vale la pena el plus de seguridad que ofrece. Harris y Lewis es un territorio hostil, donde el ser humano no es bienvenido, el clima es brutal y eso hace que sea realmente peculiar: si te gustan los territorios extremos y con la sensación de estar casi inexplorados, te gustará. 

Isla de Skye: naturaleza grandiosa

Tras varios días descubriendo sus secretos, toca dar media vuelta y volver hacia la Isla de Skye, otra de las grandes maravillas de Escocia. Tras la tormenta, disfrutamos de uno de los mejores días del año por estas tierras, un cielo completamente azul y una visibilidad de más de 70 km (desde Harris se podía ver Skye). En el ferry aprovechamos para hacer nuestros particulares avistamientos de animales curiosos, como las focas o los simpáticos frailecillos. 

Skye es monumental, naturaleza salvaje y abrumadora. Otro estilo diferente al de Lewis y Harris. Aquí toca ponerse las botas de montaña y emprender excursiones ‘a pata’. La excursión del Old Man Storr o las ‘Fairy Pools’, unas piscinas naturales espectaculares, son buenos ejemplos. El clima aquí es todavía más lluvioso y deberás acostumbrarte a vivir con la humedad constante de la lluvia incesante. Si vas a viajar aquí no te olvides tampoco de la ropa de abrigo, en agosto las máximas rondan los 14 o 15 grados. Mejor si tienes asientos calefactados como era mi caso.

Quiero hablarte ahora del motor del Subaru Outback, un bóxer de dos litros diésel que destaca por su refinamiento y su suavidad. Es un motor perfecto para un viaje como este, para ir tranquilo con tu familia. ¿Sería mejor con más potencia? Pues claro que sí, ¿qué coche no sería mejor con algo más de potencia? Pero este Outback te permite adelantar sin riesgos: si quieres altas prestaciones, mejor cómprate un Subaru WRX STi.

Toca emprender la vuelta a casa y aquí tienes muchas opciones. Tras haber visitado paisajes tan espectaculares como los de Lewis y Harris o Skye, la costa suroeste de Escocia te puede saber a poco, pero es también interesante, con castillos y ciudades muy interesantes. Ya bajando hacia el sur, merece una visita Stirling, ciudad histórica muy importante donde se encuentra el monumento nacional a William Wallace. La frontera con Inglaterra está ya cercana y debes decidir si visitar Glasgow, nosotros, por falta de tiempo, decidimos dejarlo para otra ocasión. 

Inglaterra se presenta con un tiempo más amable, aunque con menos tiempo que en la ida para cruzarla de punta a punta. El tráfico en inglés puede ser desesperante: hay una gran densidad de población y los atascos son frecuentes. Por eso, si el reloj aprieta no te la juegues y sal con tiempo. También evita repostar en las autopistas, la diferencia de precio con las gasolineras de pueblo puede llegar al 30%.

Tenemos suerte y embarcamos en Dover de vuelta a Francia antes de tiempo. El viaje ahora es plácido, aunque con la nostalgia de dejar atrás un viaje tan emocionante. Es el último día de ruta y toca hacer 1.000 kilómetros justos, desde la ciudad francesa de Arrás hasta el Valle de Arán. Atascos post-vacacionales provocan que tardemos demasiadas horas, pero de esta manera me da tiempo de despedirme como es debido de este gran coche. El Subaru Outback me convenció en su día, pero tras realizarle la prueba más larga que he realizado en mi vida, me reafirmo en que es un gran coche. Sí, ya sé que los SUV son la moda ahora, pero creéme que con la cabeza fría, un coche como este es una opción mucho más interesante. 

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