Comparativa del BMW Serie 3 Touring vs Volvo V60 Cross Country

Olaf Itrich / AUTO BILD

¿Quién dijo que dos familiares de color negro tienen que ser aburridos? El Volvo V60 Cross Country y el BMW Serie 3 Touring hacen girar cabezas. ¡Los enfrentamos!

Y es que, ¿qué más se les puede pedir al BMW 330i Touring, que recientemente ha comenzado a trasladar la potencia a las cuatro ruedas, y al aventurero Volvo V60 Cross Country B5, también con tracción integral?

Pura estética

Visualmente, el cockpit del Volvo es un placer para la retina… por desgracia, no tanto en su manejo. El monitor vertical tipo tableta muestra la información con gran detalle y nitidez, pero navegar a través de los menús, que se distribuyen en varias páginas, es una verdadera distracción mientras se conduce.

Qué relajados y fáciles, por otro lado, giramos y nos abrimos paso a través del mundo BMW con su clásica rueda iDrive. Y su cockpit es como estila la marca: elegante y funcional al mismo tiempo. Los asientos delanteros ofrecen un buen soporte y numerosas opciones de ajuste.

Los asientos del Volvo también ofrecen suficiente tamaño y apoyo, pero la posición es un poco alta, seis centímetros más que en el BMW. A cambio, eso hace que entrar y salir sea un poco más fácil.

En la segunda fila, las puertas del Volvo son comparativamente estrechas, y la banqueta, más baja que en el bávaro, le resta algo de confort. En las plazas traseras del BMW, incluso dos adultos de talla generosa van con cierta holgura. 

Dos cargueros

Ambos pueden transportar grandes cantidades de equipaje. En el Touring, con un máximo de 1.510 litros, incluso una bolsa de viaje más que en el V60 (1.441 l). Un respaldo trasero dividido 40:20:40 como el del BMW, por desgracia, no existe en el Cross Country.

¡En marcha!

Aunque el 330i, como el V60 B5, "solo" está impulsado por un cuatro cilindros de dos litros, es realmente divertido. Con deleite y un ronco sonido deportivo, los 258 CV empujan al familiar bávaro con ganas, y la famosa transmisión automática de ocho velocidades siempre encuentra la relación de transmisión perfecta, mientras la tracción total reduce las pérdidas de tracción al mínimo.

El BMW pasa de 0 a 100 km/h en unos más que respetables 5,8 segundos, y la punta está limitada a 250 km/h. El chasis es bastante firme, lo que encaja con el brío de su mecánica. Y recomendamos la suspensión deportiva adaptativa M (incluida la dirección deportiva), por unos 600 euros, para redondear su aplomado comportamiento. 

El Volvo aborda la conducción desde un punto de vista mucho más orientado al confort. Aunque el sueco también moviliza 250 CV, aquí no hay sensaciones deportivas. 

El V60 invierte 1,7 segundos más para llegar a los 100, y con la automática de ocho velocidades, a veces vacilante, siempre requiere un poco más de espacio al adelantar mediante kickdown. La velocidad máxima está limitada a 180 km/h. 

La configuración de la suspensión no es del todo consistente en el sueco. Porque solo es realmente suave sobre ondulaciones largas del asfalto. Los baches cortos y los adoquinados, por otro lado, se sienten demasiado en el interior, con ligeros temblores. 

Conclusión

Por puntos, el BMW 330i xDrive Touring se alza con el primer puesto, gracias a un comportamiento seguro y aplomado con el que combina la practicidad de un familiar, la comodidad de una berlina ‘premium’ y la deportividad ‘made in’ BMW. 

Volvo destaca, una vez más, con una lección de estilo y exclusividad, y un comportamiento realmente cómodo (siempre que el asfalto no esté muy roto). 

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NOTA

VER PRUEBA

En esta prueba del Volvo V90 Cross Country 2017 por carreteras suecas en condiciones extremas, queda claro que este modelo es muy, muy polivalente...