VÍDEO: he visto el VW ID.3 Neo y por fin corrige sus errores, con más botones, 630 km de autonomía eléctrica, batería de 79 kWh y un interior que, ahora sí, parece un Volkswagen
El nuevo ID.3 Neo estrena un diseño más limpio, interior más sofisticado, más mandos físicos, el sistema Connected Travel Assist con reconocimiento de semáforos y la función V2L.
El Volkswagen ID.3 Neo es el coche eléctrico que Volkswagen tenía que haber hecho antes. Llega con una misión muy concreta: arreglar lo que el ID.3 original no terminó de resolver. No hablamos solo de estética, sino de tacto, calidad, ergonomía y confianza.
El VW ID.3 ya recibió una actualización en 2023, pero esta vez Volkswagen ha querido dejar constancia hasta en el apellido. Ahora se llama nuevo ID.3 Neo, y el cambio tiene bastante más fondo.
Por fuera no hay una revolución, aunque sí una mejora evidente. El frontal es más anguloso, los faros son más finos y el conjunto se acerca a una imagen más seria y menos experimental.

El detalle más acertado está en el portón trasero. Antes llevaba esa zona negra que no terminaba de encajar. Ahora va en color de la carrocería y el coche parece más armónico, más maduro y algo más sofisticado.
También cambian la línea del parabrisas, el techo, el espóiler y el paragolpes delantero. En el acabado alto, el Volkswagen ID.3 Neo puede sumar una banda LED entre faros y el logotipo también iluminado.
Me parece una mejora clara porque el ID.3 necesitaba parecer menos prototipo y más coche. Volkswagen ha entendido que la modernidad no consiste en hacerlo todo raro, sino en hacerlo bien.
Las dimensiones oficiales dejan un compacto eléctrico bastante equilibrado: 4.287 mm de largo, 1.809 mm de ancho y 1.554 mm de alto. Sigue siendo un coche urbano, pero con empaque suficiente para viajar.
El gran salto está dentro. Volkswagen ha escuchado a sus clientes, y eso se nota en algo tan sencillo como importante: vuelven los botones físicos. En el volante ya no hay superficies táctiles, sino pulsadores reales.

También aparece una rueda física en la consola central y una botonera específica para el climatizador. Parece una obviedad, pero no lo es. El ID.3 original complicaba tareas muy simples sin necesidad.
La pantalla central mantiene 12,9 pulgadas, pero estrena software más intuitivo y basado en Google. La mejora no está solo en el tamaño, sino en una lógica de uso menos desesperante.
El cuadro digital crece hasta 10,25 pulgadas, casi el doble que antes, y permite incluso una apariencia retro inspirada en un VW Golf de los años 80.
No todo me convence por igual. La tienda online para activar funciones después de comprar el coche puede ser útil, pero también abre la puerta a cobrar por elementos que muchos usuarios esperan tener disponibles desde el principio.
El volante calefactado, por ejemplo, puede estar preparado físicamente y activarse después desde la aplicación. Es cómodo, sí, pero también plantea esa sensación incómoda de haber comprado un coche con funciones 'dormidas'.

La habitabilidad trasera no cambia demasiado. Delante, los asientos deportivos ofrecen buen confort, aunque quedan reservados al acabado superior o al listado de opciones. Detrás, las personas altas seguirán sin ir sobradas.
El maletero mantiene 385 litros, ampliables hasta 1.267 litros con los respaldos abatidos. No es una cifra espectacular, pero cumple bien para un compacto eléctrico de este tamaño y enfoque familiar.
La gama mecánica mantiene la propulsión trasera, algo que siempre ha dado al ID.3 un punto diferencial frente a otros compactos eléctricos. No es un deportivo, pero sí tiene una arquitectura muy correcta.
Habrá tres versiones. La básica entrega 170 CV con batería de 50 kWh; la intermedia sube ahora a 190 CV con batería de 58 kWh; y la superior alcanza 231 CV.

Esta última monta una batería de 79 kWh y anuncia hasta 630 km WLTP en datos internacionales, con 628 km como referencia para España. Es una cifra muy seria para un compacto eléctrico.
La carga rápida varía según batería, con potencias entre 105 y 183 kW en corriente continua. En el mejor caso, el coche puede pasar del 10 al 80% en unos 29 minutos.
También suma conducción con un solo pedal, capaz de recuperar energía hasta detener el coche. Para ciudad, semáforos y tráfico denso, esta función cambia mucho la experiencia y reduce bastante el uso del freno.
Otra novedad interesante es el Connected Travel Assist con reconocimiento de semáforos. El sistema puede detener el coche ante una luz roja, aunque es una de esas funciones que conviene valorar en carretera real.
La función Vehicle to Load me parece de las más útiles. Con un adaptador, el coche puede alimentar dispositivos externos, desde una bicicleta eléctrica hasta pequeños aparatos.

Mi conclusión es sencilla: el Volkswagen ID.3 Neo no reinventa el coche eléctrico, pero corrige muchas torpezas del ID.3 original. Más botones, más autonomía, más calidad percibida y menos ganas de complicarse.
El precio será decisivo. Si Volkswagen no se pasa con las tarifas y las opciones, la evolución del ID.3 puede convertirse en el compacto eléctrico que debió ser desde el principio: práctico, lógico y por fin convincente.

Kike Ruiz
Responsable de VÍDEO y redactor en AUTO BILD
Kike Ruíz es responsable de la sección de Vídeo y prueba todo tipo de coches, desde los más deportivos a los más prácticos para el día a día, tanto en Print, como en web y RRSS.