Todo sonreía a Neta, una nueva marca China que vendió 150.000 coches en su primer año. Pero había un problema: era mentira

Neta es una marca china de coches eléctricos que prometía ser un referente en 2022, cuando vendió más de 150.000 unidades. Hoy está en bancarrota.
No todo lo que reluce en la industria automotriz china se acaba convirtiendo en oro. Los BYD, MG u Omoda son casos contrastados de marcas procedentes de China que han triunfado en el mercado europeo. Luego encontramos el caso de Neta, una joven marca asiática que vendió 150.000 coches en su primer año y que este verano se declaró en bancarrota.
Fundada en el año 2018, Neta es una marca de coches eléctricos que está integrada en el grupo Zhejiang Hozon New Energy Automobile. La empresa nació con el objetivo de competir en el cada vez más reñido mercado chino, al mismo tiempo que mantenía aspiraciones de internacionalizarse como otras muchas marcas del gigante asiático ya han hecho.
Neta empezó con fuerza y alcanzó su punto álgido en 2022, cuando logró comercializar 152.000 unidades en un único ejercicio. Esto catapultó a la marca directa al octavo puesto del ranking de marcas que más coches eléctricos vendieron en China. Esta posición le otorgaba fuerza y credibilidad en un mercado que se volvía más y más competitivo en cuanto a precios se refiere.
Sin embargo, a partir de ese 2022 todo fue cuesta abajo. En 2024 matricularon poco más de la mitad de coches, 87.948 unidades, de las cuales 23.399 se destinaron a la exportación. El primer trimestre de este 2025 cerró con apenas 1.215 unidades vendidas, una caída al precipicio que ha terminado con un tribunal chino admitiendo a trámite el procedimiento concursal de reorganización presentado por Neta.
Esta debacle viene impulsada principalmente por el propio mercado chino. Se trata de un mercado que vive inmerso en una interminable guerra de precios, lo que obliga a los fabricantes a reducir sus márgenes de beneficio para mantener la competitividad, limitando la liquidez y provocando que empresas como Neta tengan que vender coches a pérdidas.
La delicada situación del mercado chino no fue lo único que provocó la bancarrota de esta marcha asiática. El hecho de que falsearan matriculaciones no ayudó tampoco a que el mercado apoyara a Neta. Y es que la compañía infló las ventas asegurando coches antes incluso de que los compraran los clientes, todo ello con el objetivo de contabilizarlos como ventas a final de mes.
Según los informes, Neta habría falsificado 64.719 ventas entre enero de 2023 y marzo de 2024. Esto provocó que la confianza del mercado se resintiera, que estuvieran bajo investigación por parte de las autoridades chinas y que llegaran numerosas quejas. Neta no es la única empresa a la que se le acusa de esta “trampa”, ya que también se descubrió que Zeekr llevaba a cabo este tipo de prácticas.
Por si esto no fuera suficiente, los planes de internacionalización de la compañía sufrieron un duro revés. Y es que Neta tenía depositadas esperanzas en que Tailandia fuera el trampolín que permitiera a la marca entrar en el Sudeste Asiático. La situación, una vez más, fue resultado de las decisiones de la empresa.
Los concesionarios de Neta en Tailandia no tardaron en denunciar a la compañía por impagos en los apoyos a la apertura de estos centros de ventas que habían prometido y al mantenimiento del servicio postventa. Las demandas no tardaron en llegar y las ventas en verse seriamente afectadas.
Mientras tanto, las deudas no paraban de aumentar en las cuentas de Neta. A cierre del pasado mes de agosto, la compañía contabilizaba 1.631 acreedores que reclamaban unos 3.150 millones de euros. De ellos, 617,5 millones de euros ya habrían sido confirmados como deudas con acreedores. Todo ello, con una caja de apenas 1,87 millones de euros.
La situación se paralizó por completo después de que en agosto los trabajadores de la planta de producción de Tongxiang cobraran sus salarios de julio, congelando las operaciones. Y es que este verano Neta se declaró en bancarrota con el objetivo de reorganizarse.
Esta decisión permite a la empresa congelar pagos, nombrar un administrador y reordenar la compañía. De este modo, pueden obtener más capital, reorganizar la empresa y concentrar la actividad comercial en aquellos modelos que realmente son rentables y aportan dinero a las cuentas, protegiendo a los clientes tanto en el suministro de recambios como en las coberturas de las garantías.
Y de esta manera, una empresa de coches eléctricos que en 2022 estaba llamada a convertirse en un nuevo y duro rival en el tablero de juego que es el mercado del automóvil a nivel global, ha acabado en un punto opuesto, bajo administración concursal, con miles de millones de euros en deudas, más de un millar de acreedores y con su actividad productiva y comercial paralizada.
