Ya he probado el Geely Starray EM-i: "un SUV híbrido enchufable casi eléctrico con 184 kilómetros bastante solvente"

He probado el Geely Starray EM-i, un SUV híbrido enchufable de 4,74 metros con el motor de gasolina más eficiente del momento, 134 km en modo eléctrico y un precio interesante.
Geely Starray EM-i. Tengo mucha curiosidad por probarlo. Pero un momento: ¿Geely? ¿Starray? ¿EM-i? ¿De qué estamos hablando? Se trata de uno de los dos SUV con los que Geely va a empezar su andadura en España. Este en particular es un híbrido enchufable de 4,74 metros, 262 CV y una autonomía de 184 km para la variante de mayor batería, porque sí: estamos en el momento en el que hay que elegir entre baterías y no entre motores.
Antes de seguir, déjame que te cuente algo de Geely. Puede que de primeras no te suene demasiado, pero bajo el paraguas de esta empresa puedes encontrar a Volvo (también Lynk&Co y Polestar), Lotus, Smart, Zeekr… Posee la mayor parte de las acciones de Mercedes-Benz y, junto a los alemanes, tiene en su poder a Smart. También tiene intereses conjuntos con Renault al tener el 50% de Horse (filial de motores y sistemas híbridos), posee Terrafugia, empresa con sede en EE. UU. dedicada a coches voladores, y un sinfín de nombres más relacionados con el sector tecnológico.
Así las cosas, no es de extrañar que este recién llegado sepa hacer las cosas bien, y muestra de ello es que en 2025 vendió 4,1 millones de coches en los mercados en los que estaba presente.
El interior del Starray se centra en el conductor
Como ya sabes un poco más de la marca, déjame que siga adelante con la prueba del Starray EM-i. Y, como es habitual en mí (otros lo llaman manía), empiezo con el interior.
En Geely dicen que está centrado en el usuario y que su diseño está pensado para minimizar las distracciones: el cuadro de relojes es una pantalla de 10,2 pulgadas; otra en el centro del salpicadero de 15,4”, un volante multifunción (de forma complicada de explicar) y una pequeña botonera en la consola central para controlar el climatizador. La parte de la información se complementa con un Head-Up Display de buen tamaño, pero que no molesta ni tapa demasiado la carretera.
Los asientos me parecen bien conseguidos. El respaldo recoge bien la espalda y en la banqueta los muslos apoyan bien. En general, diría que es cómodo por mullido y además te permite tener una postura natural al volante.
Un rápido vistazo al salpicadero me devuelve materiales agradables al tacto, ajustes que parecen sólidos y uniones entre piezas estrechas y uniformes.
Antes de lanzarme a la carretera, toca echar un vistazo a las plazas traseras. En Geely dicen que hay 1,2 metros de altura ahí detrás: no llevo un metro, pero sí puedo decir que la experiencia se podría definir como cómoda. Me gusta la postura y el espacio para cabeza y piernas, así como el acceso, que se hace por una puerta grande que se abre bien.
El Geely Starray EM-i tiene el motor de gasolina más eficiente y dos packs de baterías
Ya acomodado en el asiento del conductor, activo el coche poniendo la palanca del cambio en D porque no hay botón de arranque como tal (lo cual siempre me resulta desconcertante e incómodo).
El Starray que pruebo es el acabado superior, que según la marca es el que más se va a vender, por lo que cuento con una batería de 29,8 kWh que permite hacer 136 km (184 en ciclo urbano). Hay otra de 18,4 kWh para 83 km.
El motor de combustión es un 1.5 de 100 CV que fabrica Horse y que es el propulsor de producción más eficiente del mundo hoy por hoy. Junto al cuatro cilindros, un sistema que incluye el motor eléctrico de 218 CV y 262 CV de potencia total.
En modo eléctrico es silencioso, como no puede ser de otro modo. Tiene unas suspensiones más suaves de lo que podría esperar de un modelo enchufable (normalmente son más duras para contener el peso), pero no va mal en carreteras de todo tipo gracias a una dirección que no está mal y a una puesta a punto que se ha llevado a cabo en el centro de Frankfurt junto con los equipos de ingeniería de Lotus.
¿Y no tiene puntos débiles? Claro que sí. El principal creo que es su insonorización. A velocidades de autopista, el aire se nota demasiado. Quizá unos cristales acústicos hubieran sido una buena solución. También se deja notar el motor de gasolina cuando trabaja. No molesta, pero el cambio entre la suavidad del funcionamiento eléctrico y el paso a la vibración y la rumorosidad de la gasolina están ahí.
Y por último, el empuje. No es que le falte potencia, sino que con 262 CV me hubiera esperado algo más de punch. De todos modos, podrás hacer adelantamientos rápidos y seguros porque lento tampoco es.
En definitiva, diría que el Geely que protagoniza esta prueba es un SUV híbrido enchufable bastante solvente, eficiente y cómodo y que sus flaquezas tampoco afectan a la buena sensación general.
Y para terminar, los precios: el Starray EM-i ya se vende en España y llega con tres versiones en su gama. La opción de acceso, denominada PRO, parte de 33.490 euros, mientras que la PRO+ se sitúa en 35.990 euros y la MAX+ arranca desde 37.990 euros. Aun así, las campañas promocionales vigentes, junto con el Plan Auto+ anunciado por el Gobierno —aunque todavía no publicado en el BOE—, permiten que la versión básica tenga un precio más atractivo: desde 26.215 euros.
Valoración
Nota 7,5
Poco a poco las marcas chinas se van asentando en nuestro mercado con productos tan solventes como este. En general es un gran coche, pero creo que le falta pulir un par de pequeños detalles.
Lo mejor
Espacio interior, dinámica en zonas de curvas, comodidad de marcha, calidad percibida, buenos ajustes.
Lo peor
Sonoridad con el motor de gasolina en marcha, aislamiento del viento, le falta sensación empuje.

Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.

