Un nuevo estudio independiente ha analizado 9.953 coches eléctricos de hasta cuatro años y más de la mitad ofrecían un resultado que llama la atención

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Un estudio reciente con casi 10.000 coches eléctricos analizados demuestra cuál es la verdadera degradación de sus baterías en condiciones reales de uso y recarga.
La batería sigue siendo uno de los puntos críticos en los coches eléctricos. Al menos, en lo que a confianza se refiere, ya que muchos son los usuarios que dudan o incluso acaban declinando la compra por argumentos relacionados con la autonomía, los tiempos de carga y, sobre todo, la incertidumbre acerca de cuánto puede durar este componente clave del sistema de propulsión del cualquier vehículo enchufable. Y es que, por ahora, todavía se sabe poco sobre la durabilidad a largo plazo de las baterías de los coches eléctricos, por lo que es lógico que muchos conductores sigan preocupados por la posible pérdida de autonomía a medida que envejece el vehículo. Sin embargo, un estudio reciente invita al optimismo y, sobre todo, a acabar con uno de los mayores frenos del automóvil eléctrico.
Una de las mayores preocupaciones entre los propietarios y potenciales compradores de coches eléctricos es cuánto tiempo durará la batería. No hablamos de autonomía, sino de cuál es la verdadera vida útil de este elemento. Recordemos que se trata de uno de los componentes más caros, si no el que más, de un vehículo eléctrico, por lo que el mero hecho de imaginar cuál sería el coste de reemplazarla acaba tumbando las opciones de muchos compradores de adquirir un vehículo de estas características.
Partiendo del hecho de que, si la autonomía disminuye de forma significativa, también lo hace la utilidad del vehículo en el día a día y su valor de reventa, muchos son los detractores de esta tecnología que utilizan esta justificación para tratar de evitar su expansión. Pero, a pesar de sus esfuerzos, un estudio reciente demuestra que estas preocupaciones parecen estar, en gran medida, injustificadas.
Casi 10.000 coches eléctricos usados analizados en cuatro años
El portal sueco de compraventa de automóviles Carla realizó entre 2022 y 2026 un total de 9.953 pruebas de baterías en coches eléctricos. El estudio analizó vehículos de distintas marcas y modelos presentes en el mercado sueco de ocasión con el objetivo de medir cuál es la degradación de sus baterías en condiciones de uso real. Y los resultados son muy alentadores.
Más de la mitad de los vehículos analizados (5.189 coches) conservaban al menos el 95% de la capacidad original de la batería. En el 94% de los coches eléctricos evaluados, la batería seguía manteniendo más del 90% de su capacidad, una cifra muy alejada del límite que suele activar la garantía de los fabricantes, normalmente situado por debajo del 70% de capacidad restante.
Solo una pequeña parte de los vehículos obtuvo peores resultados. Un total de 531 coches eléctricos registró una capacidad situada entre el 85% y el 90%. Otros 26 vehículos presentaban una capacidad comprendida entre el 80% y el 85%, mientras que solo 13 coches se situaban por debajo del 80%, lo que, según Carla, equivale aproximadamente a “uno de cada mil vehículos analizados”.
La distancia media recorrida por los vehículos analizados era de unos 50.000 kilómetros, por lo que, en términos generales, el estudio se centró sobre todo en coches con un uso moderado o de edad media.
No obstante, incluso los coches con un elevado kilometraje obtuvieron buenos resultados. Según los autores del estudio, los vehículos con más de 100.000 kilómetros recorridos seguían conservando, de media, más del 92% de la capacidad original de la batería.
Los resultados hablan a favor de la degradación de las baterías
Con frecuencia se comparan las baterías de los coches eléctricos con las de los teléfonos móviles, que suelen perder capacidad de forma notable tras unos pocos años de uso. Sin embargo, los coches eléctricos incorporan sistemas específicos para protegerlas. Durante la conducción y también durante las recargas, las baterías están continuamente supervisadas mediante sistemas de gestión de la batería y de control de la temperatura, que ayudan a preservar su estado.
Además, los fabricantes incorporan márgenes de seguridad o “buffers” en la batería para evitar que su capacidad total se utilice por completo. Esta es también la razón por la que muchas marcas anuncian la capacidad neta de sus baterías en lugar de hablar de capacidades brutas.
Para realizar las pruebas, Carla utilizó la tecnología de la empresa austriaca Aviloo Diagnostics. Esta incluye dos sistemas de diagnóstico, el denominado “Flash Test”, que apenas dura unos minutos, aunque presenta un margen de error mayor mínimo; y el “Premium Test”, que requiere cargar por completo el vehículo y descargar la batería en conducción, un procedimiento mucho más preciso.
Según el portal, el estudio demuestra “que la inmensa mayoría de los coches eléctricos presentes en el mercado siguen conservando un rendimiento muy elevado de la batería incluso después de varios años de uso”. No obstante, la salud de la batería no depende únicamente del fabricante. El envejecimiento también está relacionado con la forma de utilizar y recargar el vehículo por parte de cada conductor, por lo que dos vehículos idénticos con un kilometraje similar, podrían mostrar dos niveles de degradación de la batería diferentes.

