Nadie lo sabe, pero el Toyota RAV4 tuvo una versión eléctrica en 1997

Toyota RAV4 EV primera generación.
Toyota RAV4 eléctrico
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

En 1997, cuando surgió el Toyota Prius, la marca japonesa desarrolló el primer Toyota RAV4 eléctrico de la historia. También hubo una segunda generación del modelo en 2012.

Hace casi tres décadas, la firma asiática se atrevió a probar suerte con una variante enchufable, y es así como surgió el primer Toyota RAV4 eléctrico de la historia (la tercera generación contó con una variante 100% eléctrica). Y es que el Toyota RAV4 es uno de los modelos más importantes de la marca japonesa. En el imaginario colectivo están los Supra, Corolla o Celica, pero en los balances de cuentas de Toyota figura el SUV compacto como el vehículo que más peso tiene para la compañía por sus excelentes resultados comerciales. En los más de 30 años de historia del RAV4, el modelo ha pasado por diferentes sistemas de propulsión, siendo las mecánicas híbridas no enchufables (HEV) las más recordadas.

Lejos de quedar en un simple caso aislado, Toyota desarrolló dos generaciones diferentes del RAV4 sin motor de combustión interna, modelos que estuvieron separados por más de una década en el tiempo. La primera generación llegó en 1997, cuando los coches eléctricos todavía no eran ni siquiera una opción de compra, y la segunda apareció en 2012, esta vez de la mano de Tesla, compañía que por aquel entonces empezaba a ganar protagonismo como socio tecnológico.

El primer Toyota RAV4 eléctrico del mundo llegó en 1997

Primera generación del Toyota RAV4 eléctrico

El primer Toyota RAV4 eléctrico nació más por obligación más que por estrategia comercial. Toyota lo desarrolló en exclusiva para Estados Unidos, en particular para California, donde la situación medioambiental y las regulaciones eran diferentes a las del resto del país.

El California Air Resources Board (CARB) era el mandato que exigía a los 7 grandes fabricantes de coches a que destinaran una parte de su producción a vehículos eléctricos. De hecho, de esta misma necesidad surgió el GM EV1, el primer eléctrico de General Motors que la compañía ofrecía como leasing a sus clientes, aunque finalmente obligó a devolverlos.

El objetivo era que los coches eléctricos representaran un 2% de la producción hasta 1998, un 5% hasta 2001 y un 10% a partir de 2003. En ese contexto apareció el Toyota RAV4 EV, que tomaba como base el SUV de primera generación y sustituía el motor de gasolina por un sistema de propulsión eléctrico.

Como con el EV1 de General Motors, Toyota no permitía comprar el RAV4 eléctrico a sus clientes, sino que ofrecía el vehículo mediante un contrato de leasing. La producción se mantuvo en cifras muy reducidas y, cuando el programa terminó en 2003, se habían fabricado menos de 1.500 unidades.

A nivel mecánico, el primer Toyota RAV4 eléctrico de la historia utilizaba un motor que desarrolla apenas 67 CV de potencia, con un par motor máximo de 190 Nm, alimentado por una batería de hidruro metálico de níquel con 27 kWh de capacidad. La autonomía rondaba los 150 kilómetros, una cifra que hoy es modesta frente a los estándares actuales, y se podía cargar por completo mediante un cargador de 240 voltios en unas 5 horas.

Si bien la marca solo ofrecía el SUV eléctrico mediante renting, en la parte final de su vida comercial Toyota permitió a sus clientes comprarlo en propiedad. Gracias a esta decisión se vendieron 300 unidades.

Cuando California eliminó la normativa que había impulsado la creación de este tipo de vehículos, Toyota dejó de tener incentivos para mantener el RAV4 eléctrico. En lugar de seguir desarrollando está tecnología, la marca japonesa centró sus esfuerzos en los motores híbridos, una solución que han estado impulsado desde 1997, cuando llegó la primera generación del Toyota Prius.

Un nuevo intento de coche eléctrico en 2012

Toyota RAV4 EV.
Segunda generación del Toyota RAV4 eléctrico

Lo interesante es que Toyota no se olvidó por completo de la idea. 15 años después llegó una segunda generación del RAV4 eléctrico, aunque esta vez bajo circunstancias diferentes. La marca japonesa decidió desarrollar el vehículo por iniciativa propia, contando con la colaboración de Tesla, que comenzaba a adquirir relevancia dentro de la industria.

La compañía estadounidense se encargó de desarrollar tanto el motor como la batería y el resultado fue un SUV eléctrico mucho más avanzado que la primera generación. Basado en la tercera generación del RAV4, el modelo eléctrico equipaba un sistema de propulsión con 154 CV de potencia, una batería de 41,8 kWh y una autonomía que superaba los 160 kilómetros. La carga se podía completar en unas 6 horas desde un cargador de 24 voltios.

Toyota también modificó la carrocería para mejorar su eficiencia aerodinámica. Aunque seguía estando basado en el RAV4 de combustión, recibió cambios exteriores que permitieron reducir su coeficiente aerodinámico hasta 0,30 Cd, una cifra que en aquel momento era la más baja dentro del segmento SUV.

Pero, al igual que sucedió con el modelo original, el segundo RAV4 eléctrico tuvo un alcance comercial muy limitado. Se vendió únicamente en California con un precio de partida de 49.800 dólares (44.250 euros) y una producción estimada en unas 2.600 unidades durante un periodo de tres años.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

Toyota RAV4

VERSIONES

RAV4

NOTA9

VER PRUEBA

Prueba Toyota RAV4 GR Sport 2023, el SUV más vendido se renueva con un toque racing y un interior más digital. Se pone a la venta con versión Hybrid