He probado el Citroën ë-C3 Standard Range: diseño independiente, formato inusual, precio justo

Hace poco se presentó en la versión básica con batería de 30 kWh a un precio de derribo. Para la prueba, el pequeño francés llega con 44 kWh por poco más de 20.000 euros.
El C3 se fabrica en la planta de Stellantis en Trnava, Eslovaquia, y se basa —al igual que el Opel Frontera, el Jeep Avenger o el Fiat Grande Panda— en la plataforma modular global Common Modular Platform (CMP).
Su diseño puede considerarse bastante logrado. Independiente, no demasiado extravagante, moderno sin ser excesivamente de moda. Pero con eso no acumulas puntos; sí los hay por el espacio disponible. Y ahí este Citroën, con apenas 4,02 metros de longitud, destaca de forma positiva.
Interior
Gracias al techo más alto en comparación con los utilitarios clásicos, incluso los conductores altos se sientan razonablemente bien. Sin embargo, los asientos delanteros flojean en comodidad: resultan bastante pequeños y con un acolchado blando y esponjoso, y no son agradables para viajes largos.
También en la parte trasera hay algunas limitaciones. Debido a la batería, el suelo del vehículo queda bastante alto, y al mismo tiempo el asiento trasero se sitúa solo 285 milímetros por encima. Así, los adultos se sientan en el banco trasero plano con las rodillas muy anguladas, de forma más bien incómoda.

Dado que la altura interior, con 960 milímetros, es al mismo tiempo bastante generosa, una ligera elevación del asiento trasero aportaría una verdadera ganancia de confort a la mayoría de los pasajeros. Una buena noticia: la batería no resta volumen al maletero; como en la versión de combustión, hay disponibles entre 310 y 1.200 litros, algo más que decente para un coche pequeño (Volkswagen Polo: de 305 a 1.125 litros).
Equipamiento y acabados
El equipamiento del acabado básico You presenta algunas carencias. En cuanto a los sistemas de asistencia, los franceses solo incluyen, además de los requisitos obligatorios de la UE, el reconocimiento de señales de tráfico. Quien quiera además faros y pilotos de LED o una cámara de marcha atrás, tendrá que optar por los acabados superiores.
Los materiales del interior son sencillos, pero están bien ensamblados. El puesto de conducción es claro y ordenado; en la versión básica no hay ni pantalla ni navegador. Además, faltan Apple CarPlay y Android Auto, que pasan a ser de serie a partir de acabados superiores.

En nuestro coche de pruebas, por tanto, sujetamos el propio smartphone en el soporte para el móvil y utilizamos los servicios propios junto con la app "My Citroën Play". El botón de voz del volante se comunica entonces con el smartphone: una solución económica, pero que en el uso cotidiano no siempre resulta convincente.
Motor y comportamiento
Quien busque dinamismo de conducción está en el coche equivocado. Aunque el motor eléctrico de 113 CV en el eje delantero logra, pese a contar con solo 125 Nm de par, hacer que las ruedas delanteras patinen alguna vez con ímpetu, la dinámica nunca estuvo en el pliego de condiciones del ë-C3.
Falta ese golpe impresionante que ofrecen otros eléctricos. Aunque acelera de forma adecuada en ciudad, con cuatro segundos hasta los 50 km/h, para llegar a 100 ya necesita 10,7 segundos. Los 130 km/h se alcanzan en 18,5 segundos y poco después, a 132, se acaba todo. El ë-C3 es más bien un coche para la ciudad y menos para viajes largos.

Ya hemos elogiado la llamada suspensión Advanced Comfort en otros modelos y también aquí merece aplausos. A pesar de contar con solo 2,54 metros de distancia entre ejes, el ë-C3 no se deja alterar fácilmente ni en carreteras bacheadas ni sobre asfalto mal reparado.
Como en lugar de los habituales topes de goma se emplean amortiguadores hidráulicos, el pequeño eléctrico se desliza con bastante suavidad sobre tapas de alcantarilla y ondulaciones del asfalto, y gracias a su ajuste cómodo mantiene un bajo nivel de sacudidas. No hay amortiguadores adaptativos ni suspensión regulable —algo poco sorprendente en este segmento—, pero ese lujo de confort apenas se echa de menos. No ocurre lo mismo con la conducción de un solo pedal: sería bastante agradable, pero Citroën no la ofrece para el ë-C3.
Autonomía y carga
Hay más razones que juegan en contra de los trayectos extensos. La autonomía medida en la prueba se queda en unos limitados 204 kilómetros, aunque se determinó con una temperatura fresca de 7 grados centígrados.

La carga se realiza con un máximo de 100 kW, y en corriente alterna incluso solo con 7,4 kW (opcionalmente 11 kW). En condiciones óptimas, la batería puede cargarse del 20 al 80 por ciento de su capacidad en 26 minutos.
La autonomía más bien modesta le quita algo de magia al precio tan ajustado, aunque en el universo de los coches eléctricos debe considerarse barato.
Conclusión
El ë-C3 no quiere ser un deportivo; con un buen confort de suspensión y prestaciones suficientes, resulta más bien un compañero relajado para el día a día. Ideal como segundo coche para desplazamientos al trabajo, para quienes pueden permitirse dos vehículos. Nota de la prueba AUTO BILD: 7,2
Valoración
Nota 7,2
Lo mejor
Espacio interior en plazas delanteras y maletero. Confort de marcha. Precio de compra.
Lo peor
Equipamiento escueto. Autonomía limitada. Asientos poco confortables, especialmente detrás.
